La industria papelera se disfraza de verde para tapar el daño ambiental

Incendios descomunales en la Amazonia y también en Indonesia. Este 2019 deja grandes pérdidas y un sabor amargo por no haber hecho lo suficiente para evitar que estos hechos volvieran a repetirse y por no haberle puesto un freno a la industria papelera, responsable en gran medida de estas tragedias. Aún hoy, pese haber sido testigos de las terribles consecuencias medioambientales que acarrea la producción de celulosa y papel, gracias a un cuidado trabajo de marketing, las grandes corporaciones como Asia Pulp and Paper (APP) y Asia Pacific Resources International Holdings Limited (April) logran posicionar sus productos en nuevos mercados como el mexicano y el peruano, al presentarlos como productos ecológicos, verdes y no contaminantes, cuando todo apunta a que su origen es todo menos respetuoso con el medio ambiente. O al menos, así lo demuestran las pruebas presentadas por numerosas ONGs como la reconocida Greenpeace.

Pese a las abundantes pruebas que demuestran los estragos de deforestación causada por los principales productores de celulosa y papel, estos aún logran expandir sus negocios. No resulta extraño que estas empresas productoras de celulosa y papel intenten ampliar su alcance hacia América Latina. Seducidas por la falta de regulación y por las débiles políticas medioambientales, llegan a nuevos mercados con la promesa de presentar productos diferenciadores con sus supuestas líneas biodegradables. Aprovechan así el contexto de cada país para destacar las supuestas ventajas de sus productos. En México, por ejemplo, aseguran que sus productos de empaques son indispensables para acompañar el auge del segmento de comida a domicilio y buscan hacerle creer a los consumidores que, de esta forma, reducirán el impacto medioambiental.

También seducen a las empresas con productos supuestamente innovadores y terminan de convencerlas al resaltar que cuentan con la certificación PEFC. Sin embargo y tal como lo ha expuesto Greenpeace, la certificación PEFC no garantiza que los productos sean sustentables. De hecho, según la ONG, los estándares del sistema de PEFC permiten el etiquetado de productos a pesar de que estos sean procedentes de la tala de bosques de alto valor para la conservación.

Si bien sus mercados principales son Asia y Oceanía, Asia Pulp and Paper principal productor de pasta de papel y envases del mundo, ya ha logrado implantar sus productos en el mercado mexicano y en el peruano. Cabe recordar que APP es parte junto a Paper Excellence (PE) del grupo chino-indonesio Sinar Mas, controlado por la familia Widjaja. La compañía no ha visto restricciones para insertarse en México, ya que empresas locales como Papelera Kino, Krishka / Pap Tech y Promasa le han tendido la mano y han consolidado alianzas estratégicas con APP para la comercialización y distribución de papel y de otros productos de embalaje. Según declaraciones de un representante de APP, estos productos ya son utilizados en México por marcas como Sushi Roll, Beleki, Cinnabon, Dunkin’ Donuts y el gigante PepsiCo. Quizás sea el momento de recordarle a estas empresas, lo ocurrido con Mattel.

Uno de los casos que más resuenan cuando se habla del rol de la industria papelera en la deforestación de las selvas tropicales es el de Mattel. En 2012, Greenpeace desplegó una campaña internacional de concientización sobre el origen del empaquetado de las muñecas Barbie. De acuerdo a la información presentada por el grupo ambientalista, para confeccionar las cajas de las muñecas, Mattel utilizaba cartón proveniente de las selvas arrasadas en Indonesia, hogar de especies en peligro de extinción como el tigre de Sumatra. La empresa proveedora de dicho producto era la reconocida Asia Pulp and Paper.

La repercusión de la campaña contra el empaquetado de las muñecas fue tal que la presión social obligó a Mattel a ponerle un fin a su relación comercial con Asia Pulp and Paper. Un hecho que demostró que los consumidores también juegan un rol importante a la hora de cuidar y exigir el respeto del medio ambiente.

Si bien el caso de Barbie sirvió para darle visibilidad a las actividades destructivas de Asia Pulp and Paper en Indonesia, las acusaciones contra esta empresa no se limitaron a su rol en la producción de empaquetado para muñecas. Eran varias y de importante talla, las marcas que comercializaban con este gigante de la pulpa y el papel. Lego, Unilever, Adidas, Nestlé, entre muchas otras compañías de gran popularidad, tuvieron que romper sus vínculos con APP. Lo que obligó a la compañía a rever sus prácticas y a anunciar finalmente en 2013, el fin de la tala de árboles para la conversión de bosque primario y turbera en plantaciones destinadas a la producción de papel. Una decisión para celebrar, si no fuese porque hasta el día de hoy, esta no ha sido implementada.

Un estudio presentado en 2018 por varias organizaciones como El Foro de Indonesia para el Medio Ambiente (Walhi), el Fondo Mundial para la Naturaleza (WWF) y Environmental Paper Network (EPN), entre otras, demuestra que tanto Asia Pulp and Paper como April, continuaron violando las políticas de cero deforestación al comprar madera de un controvertido proveedor propiedad de Djarum Group. WWF también ha publicado imágenes que mostraban la presencia de especies en peligro de extinción en un bosque en la isla de Sumatra que luego fue despejado para suministrar madera a APP.

Y lamentablemente, las pruebas se acumulan. Pocos días atrás, Greenpeace Indonesia publicó un análisis cartográfico que recolecta datos oficiales del gobierno y que contradice los argumentos de sustentabilidad promocionados por APP. De acuerdo con lo expuesto en el informe, un área mayor a Singapur ha sido quemada en una concesión vinculada a Sinar Mas/Asia Pulp and Paper entre 2015 y 2018. Otro de los datos más alarmantes que se desprende de este informe es que una empresa relacionada con el grupo y con APP tuvo incendios en sus tierras cada año sin excepción entre 2015 y 2018.

Las pruebas son abrumadoras y alarmantes. Cada nuevo informe vuelve a reafirmar la ineficacia de las medidas restrictivas y la falta de sanciones ejemplares que pongan fin de una buena vez, a la destrucción causada por estas empresas. Pero tal como lo ha demostrado el caso de Mattel, aún queda la esperanza de que los consumidores se movilicen y les digan no a estas grandes corporaciones que continúan destruyendo el medio ambiente.

 

gonzalezfm.maria@yahoo.com



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