Batalla por la vida…

La aberrante voracidad del sistema capitalista ha llevado a la humanidad a una encrucijada histórica, entre la locura del consumo irracional de bienes y servicios y la preservación de la especie humana. Ya se hizo un ejercicio cotidiano de las potencias económicas mantener en jaque a naciones enteras y la paz mundial solo por procurarse algunas reservas probadas de energía, agua, biodiversidad, entre otros recursos; como evidencia los conflictos inducidos en Irak, Afganistán, Libia, Siria, la tención permanente con Irán y por supuesto, Venezuela, la mayor reserva probada de petróleo en el planeta.

En simultáneo se producen en nuestro planeta acontecimientos en dos grandes direcciones, que son manipulados por las industrias multinacionales de la información según sus intereses, ya que forman parte del conglomerado de empresas vinculadas a los grandes capitales; por un lado los gobiernos de Europa y EEUU invierten fastuosas sumas de dinero en el despliegue de ejércitos y armas para azotar naciones enteras del Medio Oriente y por otro niegan a sus conciudadanos la posibilidad de acceder a pensiones de vejez, se elimina o reduce la seguridad social y se privatizan progresivamente derechos fundamentales como la educación y la salud. Existen en la actualidad estudios multimillonarios financiados por la NASA para encontrar agua en otros planetas, incluso fuera de nuestra galaxia, pero la ayuda humanitaria para los habitantes del Cuerno de África no alcanza para realizar algunas perforaciones de pozos profundos que pudieran evitar la muerte diaria de cientos de personas. Ya CNN publicita el top ten de los más ricos en China y Rusia, pero la lista de los diez países mas pobres y jodidos del mundo, que requieren de la solidaridad internacional, y cuyas economías saldrían a flote con solo una porción del gasto militar gringo, no figuran entre las prioridades de información, no son noticia, o expresado en el argot publicitario, no venden.

La batalla de la humanidad en este momento es por la preservación de las condiciones mínimas, ya ni pensar en óptimas, del planeta para albergar vida en su seno. A mi manera de ver esta lucha se libra en dos terrenos fundamentales, a saber: el ámbito de la economía y la conciencia. Cuando hago referencia a lo económico, quiero significar las condiciones materiales, la producción de bienes y servicios, el trabajo y la generación de riquezas para su justa distribución; mas no a la reducción economicista del mercado y las cifras macroeconómicas.

Un ejemplo demoledor de la locura que impera en la economía capitalista global, que se volvio incapaz de superar sus contradicciones, es el sibilino hueco fiscal norteamericano. Según cifras del Fondo Monetario Internacional (FMI) la deuda per cápita de los EEUU es mayor que la de todos los países europeos declarados en crisis, incluso mayor que la de Grecia, que por cierto no es el peor de Europa sino Italia. Esta deuda alcanza en Grecia el equivalente a 38.937 dólares por habitante y en los Estados Unidos 44.215 dólares. La deuda pendiente total del gobierno norteamericano supera los 17 mil billones de dólares cifra superior a su producto interno bruto (PIB) en más de 200 billones. Sin embargo el FMI y el gobierno gringo siguen dictando catedra y recetas para las economías mundiales. Vaya que experiencia para aportar.

Estos datos revelan como una economía ficticia, basada en el patrón dólar y la especulación financiera irresponsable, ha creado un mundo de bienes y servicios que no están basados en las necesidades reales del ser humano sino en la avaricia y deseo de lucro de las trasnacionales capitalistas. Bajo esta lógica de producir bienes innecesarios para la vida, pero si indispensables para los capitalistas, el Ex Presidente Barak Obama entrego miles de millones de dólares para auxiliar a banqueros corruptos, que arrastraron al borde del abismo a la economía mundial, y a las empresas del ramo automotriz; mientras les cerraban a los ahorristas la posibilidad de recuperar sus dineros en dichos bancos quebrados. Solo la economía socialista procura su expansión en función de cubrir las necesidades básicas para la vida del ser humano y distribuye de manera justa, racional y planificada las riquezas socialmente producidas.

En el campo de la conciencia la batalla es de similares o mayores dimensiones dependiendo del nivel de penetración del "delicioso despotismo" de la maquinaria del entretenimiento y la información. No es para nada casual que mientras la humanidad camina en el borderline de la locura capitalista y la batalla por la supervivencia, nueve (9) de cada diez (10) noticias que se producen están asociadas al mundo de los espectáculos deportivos, la moda, avances tecnológicos y frivolidades del cine y el mercadeo. Este bombardeo crea espejismos en el imaginario colectivo de poblaciones enteras y por supuesto levanta una barrera entre lo que realmente ocurre y lo que percibimos. La premisa Martiana de ser cultos para ser libres es la senda a seguir en este trajinar de la conciencia y la batalla por la vida que libramos a diario.

 

cirilosalas@gmail.com



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