Resurrección sin La Palabra del Señor

No porque al momento de ver la fosa vacía los enterradores, dos de ellos con María la de Magdalia, silenciaran lo de la losa desencajada. Los tres se encargaron de difundir el “milagro” de la resurrección que divulgó como un superior acontecimiento, por encima del bíblico “parate y anda” referido al resignado Lázaro. Es que no fue “palabra del señor” por cuanto Él había muerto tres días antes. Desde entonces La Palabra Sagrada, también por verdadera de nuestro señor Jesucristo fue mancillada. No por culpa de quienes originalmente creyeron en el “milagro” pues, con los demás, incluidos los asesinos, no sabían lo de la habilidad de Pedro, conjuntamente con la primera Dama de Judea para cambiar el sepulcro. Pero ellos, verdaderos asesinos, se valieron de la inocencia de los seguidores del Redentor para acentuar la desinformación en la cual han cabalgado durante XX siglos otros seguidores, los de la tergiversación, algunos a conciencia.

Recientemente el Cardenal Urosa Savino se dolió porque “Mucha gente esta confundida y no ha encontrado una acogida suficientemente cálida en algunas instituciones de la iglesia. Eso nos pone a nosotros (continua el prelado) en el compromiso de hacernos una revisión personal”. Y más adelante reitera el llamado “…en particular durante la Semana Santa que nos lleva a la afirmación y reconocimiento de la resurrección de Jesucristo”. ¡Cuánto énfasis!

Uno recuerda que hasta la mitad del siglo pasado, los mismos representares de nuestro Señor Jesucristo en la tierra, también eran reiterativos, sobre todo los Domingos de ramo, en inculcarnos que no debíamos hacer ruidos y para evitar convertirnos en peces, no bañarnos durante los días de Semana Santa. Pero simultáneamente, descuidaban la natural curiosidad de los niños y los adolescentes. Las primeras indagaciones las llevábamos a cabo en la posa del puente, allá en las serranías de Minas Arriba de Anzoátegui. Las precauciones dinamizaban la prueba, por si acaso una escama.

Ese fue el primer desencanto a la credibilidad eclesiástica. Y si aquello fuere una minucia, ubiquémosno en las playas litoralenses de hoy en día. Y, por otra parte, si siguen haciendo eco de lo que dejaron escrito los verdaderos asesinos de nuestro Señor Jesucristo, para culpar a naturales de otra nación, perderán el 90% de credibilidad, pues el redentor de los pobres no fundo la iglesia para que, ido de este planeta, sus representantes se dejen arrebatar La Palabra, que es la verdad dejada a nosotros sus seguidores.

Creame Cardenal Urosa que confiamos en Ud. con grandeza cuando se duele por “Eso de la pornografía infantil que se presentó recientemente…”. Pero antes que usted la jerarquía eclesiástica no elevó su voz en contra de los sacerdotes a quienes se les señaló por actos pederastas en los Estados Unidos de Norteamérica.

Otro lunar contra “…La renovación de la fe y el fortalecimiento de la identidad cristiana en esta Semana Santa”, según su recomendación, lo manifiestan unos cuantos sacerdotes de la jerarquía cristiana en la actualidad. Esos mismos que usted sabe de quienes se trata, que desobedecen La Palabra de Juan Pablo II, cuando recomendó al sacerdocio no hacerse partícipe de la diatriba política partidista. Actualmente el caso más sonado, se refiere al rector de una de las universidades más prestigiosas, quien entre otros pareceres desestabilizadores, ataca directamente al proyecto revolucionario al decir que las diatribas hechas debate, “…no empiezan ahora, cuando el poder da la orden para el socialismo del siglo XXI”. Así con comillas y todo. Defendió la posición de Pió XI contra las dictaduras de Stalin y el capitalismo, ambas innegables. Pero no mencionó la bendición a las tropas de Mussolini cuando salían a masacrar a la población de Abisinia, por parte del Sumo Pontífice Pió XII.

Esto también contribuye al desencanto de los fieles a Jesucristo respetado cardenal Urosa. Además no podemos dejar sin mencionar la cita valedera que el rector de la UCAB hace de Jeremías en la que este a su vez hace de Jesús, cuando el redentor dijo: “Ustedes roban, matan, toman la esposa del prójimo… y luego vienen a mi, en este templo que lleva mi Nombre y dicen “Aquí estamos seguros después de cometer tantas maldades (Jeremías 7)”. Entonces uno dice: justo a la medida del fariseo llamado Nixson Moreno, actualmente refugiado en la Nunciatura Apostólica. ¿Le darán asilo?

Cuánto recuperaría nuestra iglesia, Cardenal Urosa Savino, si los jerarcas que le rodean se dedicaran a la redención de los desposeídos, con nuestro Señor Jesucristo que, antes de subir al cielo, dejó sus restos allá en Cesaréa (Ojo Cesaréa, con asentó en la última e) tierras de Filipo de su querida Palestina, en un rincón de su primera iglesia.

De todas maneras, aleluya, el sábado de gloria y el domingo día en el que culminó la ascensión.

*pedromendez_bna@yahoo.es


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Pedro Méndez


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