Guaidó, el ladrón del oro

Con la babita afuera, incontenible en el máximo grado de excitación por el último "logro" en su carrera como aventajado apátrida, y principalmente, como asaltante de los activos del Estado venezolano en el extranjero. Así apareció el pillín de Guaidó en las redes sociales, ratificándose como el líder de una camarilla de piratas modernos, falazmente "autorizado" por el Tribunal Supremo del Reino Unido para "gestionar las reservas de oro venezolano en manos del Banco de Inglaterra, estimadas en más de mil millones de dólares".

Recordamos que las 31 toneladas de oro pertenecen única y exclusivamente al Banco Central de Venezuela (el contratante del servicio de custodia con el Banco de Inglaterra), es decir, que es un activo de todos los venezolanos y no de una facción política de la extrema derecha empeñada en su único objetivo del "cambio de régimen" por la vía violenta. El acoso y bloqueo financiero, económico y comercial es parte de sus estrategias inmorales e ilegales para asfixiar al Gobierno Bolivariano, e impedirle realizar las más elementales operaciones de compraventa de petróleo, alimentos o medicamentos.

El caso de la retención del oro venezolano depositado en el Banco de Inglaterra es verdaderamente indignante. Es un precedente nefasto y que genera muchísima desconfianza, principalmente para el sistema financiero mundial, que exige vehementemente a los países y sus bancos centrales el respaldo en oro, ya sea de parte de sus reservas, del dinero circulante o como garantía para préstamos bancarios. Este oro es certificado y guardado en custodia por instituciones financieras altamente especializadas como el Banco de Inglaterra. ¿Qué pasará ahora? Que ningún país, banco central, banco comercial, fondo de inversión, empresa privada o ahorristas particulares se atreverán a depositar sus posiciones en oro en una institución financiera como el Banco de Inglaterra debido a sus niveles de alto riesgo, al existir la posibilidad cierta, de que ante cualquier excusa política o metafísica, desconozca los derechos del propietario de los activos.

Es un daño reputacional grave para el Banco de Inglaterra que se convierte en cómplice de la piratería moderna, ya que de facto está incautando la propiedad de un cliente que tiene un contrato para el servicio de custodia de sus activos en oro. Este oro no es propiedad del banco. Invocar vericuetos legales para tapar la evidente motivación política del caso, es un cuchillo en la garganta de todo el sistema financiero mundial, que preferirá otras instituciones financieras más seguras, en otros destinos, para resguardar sus activos.

Volviendo a Guaidó, hay que reconocer que él solo es una triste marioneta cuyos hilos se mueven al ritmo que marcan las astutas alimañas llamadas Julio Borges y Leopoldo López. Nunca en nuestra historia republicana se habían confabulado públicamente unos conciudadanos para asaltar y despojar tan descaradamente a su propio país. Se han convertido en una eficiente corporación delictiva transnacional en componenda con la inescrupulosa y ambiciosa logia ultraderechista de la Casa Blanca y sus aliados por el mundo. Es público y notorio que han posibilitado el saqueo de Monómeros, CITGO y también el oro depositado en el Banco de Inglaterra. Estos casos son solo la punta del iceberg del latrocinio ejecutado por los líderes de los partidos neofascistas Voluntad Popular y Primero Justicia. Debajo de la alfombra deben estar miles de fechorías más que algún día saldrán a la luz. Este cielo y tierra no hay nada oculto.

Solo un patán e infeliz pelele como Guaidó puede celebrar públicamente que un tribunal perteneciente a un imperio extranjero lo "reconozca" como presidente. Es una vergüenza. Da pena que este infeliz personaje no tenga legitimidad ni siquiera en la Junta de Condominio de su edificio. La verdad es que la inmensa mayoría de los venezolanos lo rechaza y repudia por ser un fracasado golpista. En la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela está claramente señalado que a nuestras autoridades las eligen los venezolanos, por voto directo y secreto. Eso es la democracia protagónica. Contrario a la patética entelequia creada por el tirano Guaidó (perpetuado forever) para asaltar el poder político, solo con el voto del Tío Sam, su verdadero amo. Guaidó es un cachorro arrodillado ante su patrono. Su mentado "reconocimiento" en el fantasioso "gobierno interino" durará hasta que al imperio norteamericano se le antoje. Esa es la cruda realidad del delgado hilo que pende sobre el "presidente" holograma.

El capo Guaidó sigue libre regodeándose por sus travesuras, pero serenidad y paciencia, tarde o temprano habrá justicia para el pueblo venezolano. En su justo momento este maléfico pirata pagará con cárcel por sus profusos crímenes.



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Richard Canán

Sociólogo.

 @richardcanan

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