¿Quo Vadis, Juan Gerardo?

"Cuando alguien quiere fracasar, hasta Dios lo ayuda", es una vieja conseja de la vida cotidiana aplicada a todos los momentos de la vida desde que el ser humano asumió la terquedad como elemento vital de su existir.

Con la declaración de Pompeo, y que Diosdado le ha sacado todo el provecho posible con su espíritu oriental y jodedor de hacer política, de que en la oposición venezolana hay más de cuarenta dirigentes peleándose entre sí para sustituir a Nicolás Maduro, ha comenzado una terapia colectiva en la oposición en la cual el "sparring" es Guaidó, ya reconocido como el principal obstáculo para que "cese la usurpación, se instale un gobierno de transición y haya elecciones libres".

Y Ernesto Villegas, con su particular perspicacia, ha dicho acertadamente que Guaidó está cometiendo demasiados errores juntos en tan breve tiempo que quitarle el micrófono sería un crimen; no vaya a ser que se le vaya la inspiración. Y es que Juan Gerardo o don Juanito alimaña, como se le conoce en los bajos fondos del Mazo Dando, está avanzando muy rápido hacia el lado etéreo de la Historia.

Juanito debe de ser un buen muchacho, y en la Venezuela actual, llena de filibusteros y comerciantes de los sentimientos de la gente, ser buena gente es un valor fundamental, sin embargo, siguiendo esa máxima de Felipillo González, ese prócer de la trapucería política española de que "el cementerio de los políticos está lleno de apresurados", el destino de este hijo ilustre de la Guaira está en peligro. Juanito fue un parto por fórceps, sacado de su comodidad de diputado heredero. Le metieron en la cabeza que tomar el poder en Venezuela era como "darle un palo a un borracho" y más ahora que el ron y la cerveza están tan caros. No hay nada más efectivo que meterle el "gusano" en la cabeza a alguien de que es bueno para presidente, alcalde o gobernador. Eso lo eleva y lo saca de sus actividades ordinarias y se dedica a cumplir el sueño que alguien tuvo. O alguien que quería apartarlo del camino.

Pero el tiempo juega en contra de Juanito; ya estamos a pocos meses de que "cese su mando" como presidente de la Asamblea Nacional y difícilmente el partido al que le toca asumir la presidencia le va a dejar un año más después del papelón que ha jugado. ¿Cuál será su futuro? Incierto totalmente porque no es un orador como Obama o Clinton que pueda salir al mundo a dar conferencias de "cómo ser títere del imperio y morir en el intento" o de "cómo tratar de desarraigar el deseo de un pueblo a ser libre y fracasar"; mucho menos un escritor como Herrera Luque, que haga una "historia fabulada" en la que narre a las próximas generaciones cómo un grupo de chavestias brutos y desdentados impidieron sacar del poder a un autobusero, a pesar de que el grupo adversario estaba integrado por la gente más "decente e inteligente de este país" y que tuvo el apoyo financiero de los 50 países más poderosos del mundo para presionar y empobrecer a los habitantes de mi pueblo.

Difícilmente va a entrar en el grupo de los notables o mentores políticos de las próximas generaciones de opositores no solo porque se ha "autosuicidado" con sus acciones y sus palabras, sino porque el grupo de "Pompeo y sus cuarenta ladrones" le cerrarán las puertas. ¡No hay boca pa tanto diente!. Tampoco será acogido por quienes lo lanzaron a navegar en ese lago infectado de caimanes grasientos que salen en las fotos pidiendo la invasión yanky. El Imperio no perdona un momento de locura, y las masas que ayer lo vitoreaban y le ofrecían palmas y aplausos al caminar; que le hacían venias al acercársele, y le prestaban sus camionetas blindadas para que el régimen no lo eliminara, lo abandonarán como a un Ismael García cualquiera.

Para colmo de males, acaban de confirmar lo que ya Jorge Rodríguez había adelantado, solo que ahora la misma policía colombiana facilitó todas las facturas de los gastos en que se ha dilapidado todo el dinero que se envió al equipo de relaciones exteriores que Juanito había destacado en el país neogranadino.

Es una lástima que se haya perdido esa cosecha; se prohibió a los políticos de la cuarta república aparecer al lado de la "generación de relevo" encabezada por Alimaña porque los iban a contaminar con todos los vicios que éstos arrastraban, sin embargo, como dice acertadamente el profeta del Furrial York: "esos son unos pillos". Su esencia es de pillos y la formación que tienen en las mejores universidades nacionales e internacionales, solo potencian su verdadera esencia. Para bien suyo y de la República, lo más sensato es que Juanito y su grupo de alimañas se declaren enfermos y abandonen el país de forma silenciosa porque ya también es público que sus jefes del imperio decidieron desaparecerlos. Otra vez les falló el plan. Solo que esta vez de manera estrepitosa y en las manos de la generación de relevo.

 

cirilosalazar6558@gmail.com



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