Los colmillos de Ledezma

El pillín de Ledezma parece un avión. No un avión cualquiera. Es un jet supersónico. Él es un zorro viejo, de la misma escuela de su excompañero de partido Ramos Allup. Parece el político más avispado de entre la fauna de la extrema derecha. A la calladita es el que más odio ha desatado con total libertad y baja cobertura mediática. Pero su peligrosísimo rol se ha develado claramente luego del magnicidio frustrado en contra del presidente Nicolás Maduro.

Es más que evidente que ha estado montado en cuanta agenda golpista y terrorista se ha realizado en estos últimos tiempos. Con el tema del magnicidio, tenía listo su paltó, su traje de Conde Drácula, para aparecer orondo encabezando la "espontánea" Junta Transitoria de Gobierno; solo en caso de haber logrado su objetivo principal en el fracasado magnicidio, que era acabar con la vida del Presidente de la República y demás acompañantes presentes en el acto. Es decir, descabezar al gobierno y dejar sin mando al país para ellos asaltar el poder.

Los colmillos de Ledezma ya habían asomado antes, cuando sus cándidos seguidores le habían propuesto al usurpador TSJ en el exilio que lo nombrara presidente de facto. Así, sin consulta y sin anestesia. Este es un anhelo que lo amarga y le quita el sueño, porque vampiro que se duerme se lo lleva la corriente.

Por eso su euforia. Su esperanza es que lo entronen en la silla de Miraflores. Aun cuando les falló el magnicidio, apuestan sin escrúpulo alguno a todas las vías posibles para el derrocamiento del Gobierno Bolivariano. Hay que tener cuidado, las amenazas aún acechan a nuestro país. Nunca van a parar. Por eso, ante la espuria sentencia de los teatreros magistrados santanderistas que despachan vergonzosamente desde Bogotá, el vampiro saltó frenético vociferando por las redes sociales: "Ahora a procurar que se ejecuten las medidas, conscientes como estamos, que una narcotiranía no acata por las buenas decisiones de órganos que no respeta". ¿Cuáles serán sus acciones por las malas? Alerta. Todos están bien coordinados, en un circo sincronizado donde cada payaso juega su rol. El veterano vampiro ahora les da órdenes a todos, como si fuese el jefe mafioso que viene a desencadenar su "vendetta" personal.

Sospechamos que sus generosos amigos del Departamento de Estado, del Reino de España y del Grupo de Lima financian completicas sus acciones golpistas y su ostentoso estilo de vida, instalado en Madrid, viajando en primera clase por todo el planeta y contando con todos los beneficios y libertades de ser el consentido de la logia conservadora mundial. Cuando declara, lo hace en tono solemne, casi monárquico, como si la derecha conservadora mundial le hubiese hecho el guiño y dado el beneplácito para tomar de facto las riendas del país, ser jefe del gobierno en el exilio. Es lo único que les faltaba a los payasos del circo.

Por demás descarado, ya ha soltado que, por más que los venezolanos sufran "sangre, sudor y lágrimas", gracias a él, se aplicará su hipotético y "fantabuloso" programa neoliberal de gobierno: "vamos a emprender programas de infraestructura, carreteras, autopistas, caminos vecinales, sistemas de riego, tendidos eléctricos, acueductos, la empresa petrolera, el aluminio. Todo eso lo vamos a recuperar con mucha responsabilidad y petróleo". Casi nada. Comprometiendo los recursos del país y jugando posición adelantada, comiéndose la luz, delante de los otros furiosos aspirantes de la atribulada derecha.

Pero, allí está el detalle. El pequeñísimo detalle. ¿Quién del pueblo venezolano ha votado para elegirlo presidente de la República? Pues nadie. Tampoco ningún partido de la maltrecha MUD o de la cofradía del Frente Amplio opositor lo han ungido santísimamente para dirigirlos en la supuesta "transición".

Sin embargo, el vampiro Ledezma se autopostuló como máximo líder opositor, siguiendo los pasos del otro malhechor e impúdico criminal, el apátrida en jefe Julio Borges. En lo único que concuerdan estos prófugos de la justicia, es por ser flamantes líderes de la derecha neofascista, la que promueve las guarimbas, el bloqueo económico y el terrorismo. Siempre moviendo sus hilos escondidos cobardemente desde el exilio, protegidos por corporaciones y potencias extranjeras.

El príncipe de las tinieblas, el vampiro Ledezma, sigue anhelante y frenético en su causa de asaltar el poder político. Ya se probó su banda tricolor y practica su discurso de entronización (qué pensarán los otros líderes opositores). Mientras tanto, todas las noches sueña que le sigue clavando los colmillos a las jugosas billeteras de sus financistas e incautos benefactores. Otra estafa de la maltrecha derecha venezolana. Otro plan que fracasará, porque nadie del pueblo los respalda.

Contra los vampiros un collar de ajos y una estaca. El pueblo siempre vencerá a los agentes del mal.



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Richard Canán

Sociólogo.

 @richardcanan

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