Ruralidades

Ledezma y Rosales: ni lo uno ni lo otro...

No deberíamos ocuparnos del primero. Pero es que de solitario bocón, se ha convertido en un ambivalente amargado que, cual toro de lidia, embiste cualquier señal roja que se le presente. Además con el otro adeco que lo sigue siendo Rosales, (adeco es adeco… dijo Rómulo) hacen una llave de mochos que se rejuntan para rascarse, con el perdón de los compatriotas que, debido a un grave accidente, hayan perdido las extremidades superiores.

No hay comparación. Es que ese dúo de adecos es mocho, pero de la mente de pollo inocultable que tienen. Y lo poco del raciocinio que les queda, lo enajenaron con el imperialismo norteamericano, bajo los mandatos de Lucifer, el diabólico.

Así, Ledezma, “ni lo uno ni lo otro, si no todo lo contrario”; el mata pollos del histórico pueblo de Parapara de Ortiz, (huelga patronal 2002-2003), no podía representar mejor a su molde Carlos Andrés Pérez en cuanto a lo zancadillero. Se posesionó del puesto de Carlos Ortega en este aspecto, lo que no es óbice para olvidar la sacada de banco al caudillo Alfaro Ucero, cuando fue su jefe de campaña en 1998.

Por cierto, el duple del “genio” Carlos Andrés Pérez, quien se rasga los pantalones por las muertes entre bandas de jóvenes descerebrados por ellos mismos durante 40 años, le echó tierrita al crimen horroroso, entre otros asesinatos, que cometieron sus esbirros contra un profesional de la aviación, en un céntrico hotel de la capital cuando él era gobernador de Caracas. Al hombre lo esperaron en el recibo de aquel lujoso hospedaje. Sabían que allí regresaría después de una operación de salvamento por los llanos venezolanos, según la prensa.

Es ese el mismo hombre que se babosea de bilis para agredir verbalmente a una bella periodista quien, como buena informadora de las que buscan la verdad, le repitió la pregunta, en primer intento evadida, respecto al por qué de sus indefiniciones.

Valdría la pena un toquecito de esfuerzos más de los camaradas Mario Silva y Alberto Nolia, (La Hojilla y Mandinga), de manera de indagar respecto a ese crimen contra un venezolano, aviador profesional, y reactualizar el caso para someterlo a la vindicta pública, si es que los asesinos ya se esfumaron. Lo que no indica que la autoría intelectual no continúe por ahí propiciando guarimbas verbales contra la ética periodística. Mientras tanto, si alguien se pica es porque comió ají.

Del compadre del alma de Carlos Andrés Pérez, el por ahora gobernador terrateniente, (mosca con Carlos Andrés Pérez por el Zulia), no es mucho lo que hay que decir que no conozcan los zulianos, y por ende toda Venezuela. Sus actos públicos lo delatan. De lo que dice, ni siquiera podemos hacer deducciones. No se le entiende nada. Si sabemos que fue la ficha que seleccionó Brownfield, embajador norteamericano, como pago a la ayudita al intento de Bush para separar al Zulia del resto de Venezuela. Algo equiparable a lo que, desde hace mucho tiempo, pretenden hacer con Santa Cruz de la pequeña República de Bolivia.

Acá no se les dio la anti-patriótica separación, por la valentía del pueblo zuliano respaldada por la mayoría de los venezolanos y el apoyo decidido del gobierno de Hugo Chávez Frías. Así que, no volverán a intentarlo, pues el vende patria chica se quedará en el limbo. La Chinita lo sacará del Zulia después que él recoja sus pasos sin dejar huellas en esta Venezuela revolucionaria.

De lo que no se percató Brownfield fue que su candidato, a menos que sea “apreciado” por los furibundos antichavistas, le falta una ración de ética. Por lo tanto, argumentos para convencerlo. Es demasiado lerdo. Y uno deduce que, por eso de lo meolludo y despistado de su candidato, el embajador merece una reprimenda si es que a su gobierno le llega una lucecita de racionalidad.

Detrás de esa equivocada percepción de las cualidades histriónicas de Manuel Rosales, como candidato presidencial (mucho camisón….) se vislumbra la pólvora y la mecha. Pero los que ya tienen listo el chispero, están descubiertos por el pueblo venezolano. Que no se les ocurra pues las manos de los incendiarios contra la paz, se tullirán para siempre.

Para cerrar, otra vez: ojo con los golpistas fugitivos, incluido Carlos Andrés Pérez, compadre del gobernador Rosales. El Zulia puede convertirse en madriguera. Y los marabinos no merecen ese otro ensombrecimiento.

*pedromendez_bna@yahoo.es


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Pedro Méndez


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