Díaz Rangel, no convalidaron la violencia. No votaron por ella

El periodista Eleazar Díaz Rangel, hombre acucioso y mesurado en su discernir, aparentemente no lo fue al manifestar que "…mientras en estados como Miranda la gente votó contra los hechos de violencia, en el caso de Zulia y Táchira no fue así, de alguna manera convalidaron aparentemente esa conducta antidemocrática". Esta opinión, que de manera apresurada emitió Díaz Rangel, no tiene que ver con una realidad de estas entidades estadales, ya que hubo dos posiciones ha escoger, una la violencia fascista de la derecha y otra, la de unos gobiernos que no tuvieron el tino de frenar un enorme contrabando de comida, combustible y papel moneda venezolano, que pasaba a través de esa porosa frontera zuliana y tachirense y a la vista de un pueblo. Este pueblo, famélico, mas que de hambre, de justicia, mira diariamente y asombrosamente perturbado como todos estos alimentos, toda esta moneda y toda esta gasolina, obtenida con recursos del estado y destinada para el buen vivir en crisis, iba enriqueciendo de lado y lado, los linderos internacionales, individuos y grupos, con la ciega mirada complaciente de los que deberían custodiar nuestros bienes y nuestras vidas.

Es por eso apreciado Eleazar, que lo antes descrito también es violencia. Violencia contra el pueblo, porque es la comida que requiere su familia, porque es la moneda con que paga sus bienes y necesidades y porque es la gasolina para su transporte y traslado. Toda esta violencia se manifiesta en las largas y extenuantes colas para conseguir su bastimento en el descontrolado y usurero comercio, para lograr que le den su dinero que por derecho obtuvieron y que los bancos se lo niegan y utilizan para traficar bultos de billetes y la violencia al hacer una larga cola y dormir dentro de sus vehículos para que le den de manera despótica, 30 litros de gasolina por cada "chips" y que le dure una semana. Eso es violencia y por esta razón, una parte decisiva de ese pueblo no votó ni por la violencia asesina de la derecha, pero tampoco se decantó por la violencia que merma su vida y que lo acosa todo el día en sus casas al comer o no poder hacerlo, al comprar o no poder comprar o al realizar cualquier actividad de su quehacer diario, ahora convertido en una pérfida y cíclica rutina que no para de girar.

¿Esto también es violencia? Claro que si. Esa violencia que agota en lo físico y mental, que genera desesperanza dentro de un proceso esperanzador. Pero, ¿Por qué en el Táchira y Zulia? El pueblo tachirense y zuliano vive de manera mas cruda esta cruenta realidad, porque al otear el otro lado de la frontera, de la Colombia nortesantanderiana y guajira contrabandista, ve las toneladas y toneladas de aquellos alimentos venezolanos subsidiados y que no están en los estantes ni en las mesas de las familias de nuestra patria. Un pueblo que mira con tristeza los millones y millones de galones de combustible que no están en las estaciones de servicios y el transporte nacional. Y lo peor, los miles y miles de millones de bolívares de las diferentes denominaciones del cono monetario, expuesto descaradamente a la venta en las calles, en tarantines como cualquier vulgar mercancía. Eso duele, eso jode, eso merma las ganas. No rebusquen más explicaciones ideológicas o semánticas. Estamos en el entendido que hay un ataque imperial, está bien. Pero este embate es ayudado por una claudicación de los que resguardan los hitos, que marcan el confín patrio. Ahora como resultado de esta elección, hemos dejado nuestras fronteras en manos de dos sediciosos acólitos de la derecha fascista y eso es peligroso y no podemos de manera ligera decir que el pueblo convalidó esto.

La ANC ha quedado en deuda con el pueblo que se volcó a elegirla con entusiasmo y depositando sus expectativas. Los 50 productos con precios regulados y que tan manidamente anunciaban a cada rato, se convirtieron en una novela de ficción y no de erotismo: Las 50 sombras de los precios que no vemos. No hay inversión a la producción, la economía en nuestro país nos comió las entrañas y la patria se desangra por la frontera. La ANC no puede tener una prioridad que es inversamente proporcional a la realidad de nuestro país. El poder constituyente dado es para poder hacer, no para imitar la derechista Asamblea Nacional en logros.

Finalmente apreciado Eleazar, como venezolano "cambiaría" Miranda por el Zulia en estos resultados, pero eso sería tema de otro escrito. Pero en lo que concierne a la reacción del pueblo que no se manifestó votando, este no convalida en modo alguno el accionar antidemocrático de la derecha. Es una reacción humana de rechazo, porque la gente que votó por los candidatos del oficialismo, votaban por un candidato que ofrecía realizar las promesas incumplidas, por el gobierno que ellos ejercían y aspiran mantener. Era algo contradictorio, una espada de Damocles estos ofrecimientos. Pero esa mayoría chavista votó por ellos con los dientes apretados y una lealtad entre arraigada y tambaleante. Pero de igual manera, no se puede llamar desleales a los que no lo hicieron (y no votaron tampoco por la derecha) y que se preguntaban ¿por qué me ofrecen, algo que deberían haber cumplido? De esto se desprende que debe haber un tiempo de reflexión no etérea, sino tangible. Un tiempo de buscar responsables y culpables también, porque siempre se posterga esto con la manida frase de que "no es el momento". Y ese tiempo debe ser ahora, en caliente, porque este pueblo es tan noble que estos resultados nacionales aun confirman con sus ánimos al gobierno nacional y levantan al compañero Maduro en respaldo popular. Pero es tiempo de rectificar lo que haya que rectificar, no hay de otra. Y si hay otra, no es la que se quiere.



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Carlos Contreras


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