Diálogo pero "cero tolerancia con el chavismo"

El Golpe de Estado en Venezuela es continuado. Afortunadamente, algunos de sus avances y "situaciones-límite", han sido conjurados, como las guarimbas del 2013 y 2014, además de la incursión armada, para asesinar al Presidente Nicolás Maduro en carnaval pasado y atacar puntos estratégicos con población inerme e inocente, a la que los golpistas llaman "daño colateral".

Pero, aún la guerra económica sigue en pie, por cuanto los autores materiales e intelectuales han gozado de total impunidad y no han recibido escarmiento, sanción y medida que conjure sus actuaciones, de Desabastecimiento Programado, ralentización, bachaqueo, contrabando, sobreprecio y especulación, con hiperinflación provocada desde la plataforma del Dólar Today, muchos de ellos convocados a dialogar en Miraflores, que para lo único que les sirvió fue para burlarse del Pueblo, burlarse del gobierno, distraernos y robarse una millonada de dólares en sus pedigüeñerías acostumbradas.

Por una parte, las bases del estado burgués y del sistema capitalista, con su legalidad burguesa, se imponen férreamente, sobre los cambios que propone un Pueblo, con la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, que va en tránsito torpedeado hacia el Estado Comunal, única vía posible para la concreción del Estado socialista.

A ese estado burgués es al que responde el oposicionismo criollo de mercenarios de la política, quienes fueron a ese diálogo convocado desde Miraflores por el Presidente Nicolás Maduro, pero que aprovecharon los golpistas, los motolitos y los desatados, para lucirse, descargar sus iras, decir como Antonio Ledezma que no andaban en atajos, para distraer al gobierno, mientras ellos preparaban el golpe de Estado, cargados de sed de sangre y muerte.

Por otra parte, las universidades son las gestoras de ese estado burgués y su restauración, cuya consigna abierta y sin rubor, es "cero tolerancia con el chavismo", lo que explica el carácter criminal e insurrecional que estos espacios de la impunidad han adquirido por la fuerza artificial e infundada de una minoría, que arrincona al gobierno y lo chantajea vulgarmente.

Y, como no se ha concretado la caída del Presidente Nicolás Maduro y de todo el chavismo bolivariano y socialista, los cómplices del golpismo, apelan a una manida fraseología hipócrita, entre las que destaca el llamado al diálogo, que consiste, en diversas maneras de decirle al gobierno revolucionario que se someta, que capitule, que se rinda y que se le entregue a sus verdugos.

Desde organismos internacionales, como la ONU, OEA, CIDH, sus secretarios generales, ganados para la causa de la restauración de la IV República y subordinados a EEUU, como no pueden manifestar abiertamente su fobochavismo, expresan "preocupación" y convocan al gobierno venezolano a un "diálogo", en los términos de rendición y condiciones del oposicionismo golpista.


Mientras tanto, a lo interno de la República Bolivariana de Venezuela, el oposicionismo criollo, Fedecámaras-Venamcham y partidos de su cuño, invocan un diálogo, toda vez que "cambie el sistema, luego de "la salida" y como un aspecto al que llegarán para ponerse de acuerdo en el reparto del botín o gobierno compartido, expresado en el documento "Acuerdo para la Transición".

Ahora bien, ese cantinflerismo verbal respecto del diálogo, no pasaría de ser sino una monserga propia de hipócritas, si no fuese porque desde las filas de la revolución, hay quienes fuerzan porque ese llamado "diálogo" se haga efectivo, en términos de concesiones con la derecha, que permita la pervivencia y el compartir el gobierno, malinterpretando, además, la consigna de que "aquí cabemos todos" y que "Venezuela ahora es de todos".
Por supuesto que sí cabemos todos y la Patria es de todos. Por estas razones, un diálogo de sordos y un diálogo para no escucharnos y que el golpismo gane tiempo para asesinarnos y tomar el gobierno a la fuerza, sería rayar en la estupidez de nuestra parte. El diálogo no es con el oposicionismo, que golpista por esencia.

Hoy, el diálogo se hace necesario y urgente, entre los gobernantes y funcionarios, con el Pueblo. Necesitamos profundizar la articulación del servidor público y Pueblo, de donde se generen los valores del espíritu de servicio, la efectividad, la desburocratización, la pérdida de la arrogancia y pendantería del funcionario, la erradicación de la mentira y la demagogia del funcionario, todo ello, que vaya en consonancia y sin adulación, con el líder del gobierno y la revolución, el Presidente Nicolás Maduro y el legado inmortal del Comandante Hugo Chávez.

Lo otro, es coquetearle a la derecha y abrirle un resquicio para que sigan fuñendo hasta que caiga el gobierno.


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Luis Alexander Pino Araque


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