Están calentando las calles

No hay que ser del Sebin, ni analista político para inferir que los alborotadores de siempre están lanzando globos de ensayos para calentar las calles.

Desde hace semanas, con mayor o menor frecuencia, hay un protestas en alguna de las importantes autopistas de la capital, produciendo caos, rabia e impotencia ciudadana cuyo final es el de siempre: el gobierno como responsable.

Así lo hicieron de forma metódica con los alimentos, la moneda y electricidad a principio de año, preparando el terreno para lo que era inevitable: la muerte del Presidente.

Y los resultados están a la vista: los bolivarianos casi pierden las elecciones.

El patrón utilizado en abril, varió en algunas técnicas, aunque su fondo, sus objetivos, son los mismos: sembrar rabia, desesperanza, desespero y desilusión entre los chavistas, para posteriormente utilizar “quirúrgicas” estrategias de marketing electoral y ganar los votos blandos, indecisos y descontentos.

Eso fue probado, y dio evidentes resultados. La receta, el formato, el esquema, como quiera llamarse, pasó la prueba, y será aplicado nuevamente, con diferentes ropajes.

El audio-montaje del Presidente Chávez, así como la estrategia de las robapelos (ya nadie las mencionan) son marcas de guerra psicológica, utilizadas para deshilachar las filas del chavismo, así como asestar duros golpes a la memoria del líder.

Estas no nacen coyunturalmente. Son frutos de trabajos analizados y canalizados por especialistas para atacar diferentes perfiles del chavismo, ya descontentos con la situación que viven en la actualidad.

Los ataques a la moneda, así como a los alimentos, no son nuevos, y arreciarán en la medida que se acerquen las elecciones decembrinas. En la medida que el gobierno no actúe con rigor frente al ultraje, facilitará su camino, y por supuesto, su hemorragia entre la población.

La captura in fraganti de tres diplomáticos estadounidenses, reunidos con factores opositores de la extrema derecha, muestra claramente la línea de tiempo para los ataques sucesivos.

Hay dinero, hay respaldo institucional de EEUU para lo que sea, esto incluye guerras sucias, montajes, movilizaciones, guerra psicológica, ataques mediáticos, caos en las calles, desabastecimiento, encarecimiento, especulación.

Todo metido en una licuadora, da como resultado lo inevitable: el descalabro electoral, la deslegitimación y pérdida de credibilidad de las autoridades.

El gobierno hasta ahora actúa a la defensiva, contragolpea pero cuando ha recibido andanadas de golpes a nivel económico, social y mediático. Sus cañones comunicacionales tienen la pólvora mojada hace rato, como han manifestado diversos opinadores en este foro.

Y a los ministros que se les ha comisionado crear verdaderos frente de batalla mediática, no han dado pies con bola con las estrategias implementadas, si es que lo hicieron.

Sin esas armas mediáticas, será cuesta arriba esta guerra. Chávez la ganó en varias oportunidades, porque en su esencia era un cañón y pudo contrarrestarla con su poder de fuego. Y aún así, imploraba ayuda de parte los medios del Estado.

Pero Maduro y Cabello, mediáticamente, son nulos, les cuesta llegar con eficiencia a las masas, así como desdoblarse para colar mensajes a los diferentes estratos del chavismo.
 



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Rubén Marcano

Periodista, graduado en la UCV. TSU en Informática, con estudios sin culminar en Sociología y Derecho en la UCV. Con maestría de Periodismo y Comunicación Institucional en la Complutense de Madrid, Autónoma de Barcelona y UPEL. Ha escrito dos libros. Es profesor universitario y articulista.

 rubenmarcano@gmail.com      @rubenmarcanob

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