Estadio La Ceiba: el desconocimiento al lider del proceso

Como mucho Guayaneses, reuní la plata para pagar las costosas entradas para ver el juego de Caracas & Magallanes; fueron 270 Bs. F (dos niños y un adulto); para pocos nada, para muchos un gran sacrificio. Mis pequeños muchachos y este servidor jamás habíamos asistidos a un juego en este estadio que es de todos los Venezolanos y supuestamente está bajo la administración de un Gobierno Regional Socialista; nos fuimos caminando de manera de cómo dice el señor Presidente, caminar hace bien y ahorrar energía es un deber de todos nosotros, todo iba muy bien hasta que llegamos a la puerta por donde pasa el pueblo de a pie, mi sorpresa es que los agentes policiales del Gobierno del Estado Bolívar no estaban dejando pasar a los padres que asistían con sus hijos, los envases con agua y sus pequeñas bolsas de chucherías; mi hijo llevaba su botella con su forro que usa para el colegio y un chocolate y tostoncito; si no lo dejabas en la puerta o te devolvías después de caminar media hora a tu casa, lo perdías, nadie te respondía por lo que dejaras en la puerta; yo un hombre con problemas de rodilla, no sabía que hacer; jamás esto fue anunciado por la radio, ni en el punto de venta donde adquirí las entradas, estando a punto de perder el envase de mi hijo cuando un joven estudiante de la universidad me dijo que se lo diera y el lo guardaba en un sitio cercano que en la salida me lo daba (como gracias a Dios, en efecto sucedió).

 Presidente me dio tristeza ver esa gente de a pie que la mayoría iba a las gradas con su hijos dejar sus aguas y chucherías; esa gente que voto por usted y que no tenían para pagar una botella pequeña de agua en 10 Bs. F., así como lo oye señor Presidente, del precio de la chuchería ni hablemos; eso sí la caña mucho mas barata que esa pequeña botella de agua; me pregunto señor Presidente ¿es válido que usted expropie a las empresas privadas por especulación pero que los estadio en manos de Gobierno Socialista si tengan la facultad y el permiso para especular? Pero lo que más me causó indignación fue que  los que venían en sus tremendas camionetas, a ellos no los tocaron, bajaron hasta sus cavas y bolsas de hielo para que degustaran sus 12 años, sus hijos alardeaban con su chuchería importada.

 De que tanto vale toda las cátedras que usted imparte sobre el consumo de licor en sus programas de Aló Presidente,  cuando en el estadio de Béisbol de la Ceiba estaba colocado una botella inflable de cerveza Regional gigante, incitando al consumo de cerveza; imagínese que las canciones que se colocaban de manera repetitiva era incitando al consumo de licor en los jóvenes, la canción tipo reguetón decía: “Yo no quiero agua, yo quiero bebida”, esa canción fue puesta más de 10 veces y los muchachos la cantaban como un himno.

 Señor Presidente si usted esta ahí, hace como Cristo el Nazareno en el templo cuando vio los mercaderes, eso parecía un Sodoma y Gomorra, la gente tirando cerveza, jóvenes fumando y tomando hasta más no poder; las obscenidades en los bailes comenzaron a aparecer, así como las peleas; mis pequeños hijos a quien intento formar con valores de un socialismo de verdad, no podían ver el juego porque tres guardias nacionales al mando de un cabo, se pararon al frente de ellos, un señor de cierta edad que también estaba disfrutando del juego y que se vio afectado por la actuación de estos integrantes de la Gloriosa Guardia Nacional decidió pedirles de manera cortés que se pusieran en otro lado, casi lo agreden , en ese momento decidí actuar junto al pueblo sin armas pero con dos buenos testículos también, lamentablemente no pude ver su nombre, pero aún así acudiré a los respectivos destacamentos para ver si logro identificarlo y poner la denuncia respectiva; ese joven no merece llevar el glorioso uniforme de este  componente.

Me preguntó señor Presidente: ¿Ese es el nuevo modelo de hombre que se busca en el socialismo del siglo XXI? 

 Considero que lo que usted señor Presidente expone en sus alocuciones le sale del corazón, pero donde queda el respeto al Líder del proceso cuando los que están tan cerca de él lo aplauden de manera desenfrenada cuando están a su lado, para luego en sus respectivas regiones convertirse en seguidores del más recio capitalismo salvaje.

 Por cierto la luz también se fue en el estadio y el problema fue interno y no externo como se quiso hacer ver; todas las luces del Estadio permanecían encendida a las 7 de la mañana, me imagino que también aquí queda demostrado el respeto y el ejemplo que dan los más cercanos al líder del proceso, cuando él habla del ahorro energético.

(*) Profesor

UNEG 

henryantonioc@gmail.com



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Henry Carrero (*)

Asesor y docente universitario en la Universidad Nacional Experimental de Guayana - UNEG. Especialista en temas de mercadeo.

 henryantonioc@gmail.com      @HENRYACARRERO

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