Micro Radial realizado por los Medios Comunitarios sobre el 23 de enero del 58

(AUDIO) De la revolución popular al pacto de Punto Fijo

Este acuerdo trajo graves problemas para el país, como lo fueron el clientelismo político y la burocracia. “Se ha dicho que el pacto abre el debate democrático... pero en realidad lo clausura”, apuntó Britto García. El chavismo terminó con 40 años de puntofijismo.

Hay fechas que son claves en la historia de Venezuela. Pero hay un año que es fundamental para entender la contemporaneidad criolla: 1958.

Ese año no sólo trajo el derrocamiento del último dictador de la historia política de Venezuela, también dio origen al pacto político, que en un primer momento, ayudó a la instauración de la democracia y perpetuó la gobernabilidad en el país; pero que después, con el paso del tiempo, se convirtió en un modelo excluyente que indujo graves problemas para la Nación y su democracia, como lo fueron el clientelismo político y la burocracia.

En un sólo año la sociedad venezolana se paseó por escenarios radicalmente distintos: movimientos revolucionarios y alianzas partidistas.

Según el historiador Roberto López, el movimiento popular conformado tanto por militares como civiles, en su mayoría estudiantes, federaciones obreras, medios de comunicación y partidos no legalizados, fueron el catalizador que derrocó al dictador Pérez Jiménez.

“A través de acciones revolucionarias que se materializaron en la huelga general que inició el 21 de enero de ese año, los venezolanos pudieron celebrar la caída del régimen en el amanecer del 23 de enero”, dijo.

Por otro lado, la alianza de partidos se perpetuó más de lo previsto y marcó gran parte de los acontecimientos que vivieron los venezolanos en los años futuros.


Desde adentro

El pacto tenía objetivos concretos, más allá de significar una alianza entre los partidos políticos activos en el momento: Acción Democrática (AD), Copei y Unión Republicana Democrática (URD): conseguir la sostenibilidad de la recién instaurada democracia, mediante la participación equitativa de todos los partidos en el gabinete ejecutivo de la tolda triunfadora.

Para el analista político, Luis Britto García, estos parámetros ponen en evidencia a una seudodemocracia con una planificación bipartidista en la que el debate y la participación popular no existían.

“Se ha dicho que el pacto de Punto Fijo abre el debate democrático en Venezuela, pero en realidad lo clausura”, apuntó Britto García.

El analista aseguró que los programas de Gobierno de Acción Democrática y Copei, (cúpulas partidistas que se alternaron la gobernabilidad del país por casi 40 años) eran parecidos.

Hubo un gran ausente dentro del Pacto de Punto Fijo: el Partido Comunista de Venezuela (PCV) fue excluido del acuerdo por diversas razones, la dinámica de la Guerra Fría, el rechazo por parte de la Iglesia y de Copei, y una especial animadversión de Rómulo Betancourt contra la tolda comunista.

“Era casi el mismo partido. La exclusión de los socialistas y comunistas le cerraba la puerta a cualquier debate político”, afirmó.

El devenir político permaneció también cerrado para otros temas transcendentes como el régimen de propiedad privada, la ampliación de los beneficios sociales o el control social de los trabajadores, señaló el politólogo, “todo eso quedo vetado durante mucho tiempo”.

 

El ocaso de un modelo

El acuerdo que hace alusión al nombre que lleva la quinta de uno de los firmantes, el ex presidente Rafael Caldera, donde se suscribió el pacto el 31 de octubre de 1958, se rompió en abril 1960 cuando el URD se sale de la coalición de Gobierno.

Pero la cultura de diálogo político entre las élites de los partidos principales se mantuvo hasta 1999, cuando la llegada del chavismo acabó con 40 años del modelo político puntofijista.

Sin embargo, para el profesor de historia de la Universidad del Zulia, Juan Romero, hay tres hechos importantes que determinaron la caída del puntofijismo.

En primer lugar el viernes negro de 1983 que representó la mayor fuga de capitales y devaluación que ha transitado el país; en segundo termino se encuentran los fatídicos hechos de “El Caracazo”, del 27 y 28 de febrero de 1989, cuando por consecuencia de un conjunto de políticas económicas restrictivas, el colectivo se desbocó a las calles y los cerros de la capital bajaron por primera vez..

El tercer y último hecho que marcó el fin de ese esquema fue la llegada del Gobierno del Presidente Chávez, ya que reformó las reglas del juego tradicionales.

A mediados de la década del noventa, Hugo Chávez realizó un análisis del período conocido como la IV República y su posterior desintegración. Más recientemente, en el 2006, el Mandatario aseguró, durante uno de sus discursos, que “el 4 de febrero de 1992 contribuyó de forma definitiva a la demolición del Pacto de Punto Fijo”.

Romero asegura que un pacto similar al de 1958 no tiene cabida en el escenario político actual, “la historia no se repite, la sociedad civil actual tiene un avance cualitativo con respecto a la del 58, lo que podría evitar que el sentido del pacto se desvirtúe”.

Muchos analistas definen al pacto de Punto Fijo como una forma política que permitió la mediación de los antagonismos de la época de forma pacífica, otros, lo ven como una extensión de un modelo político que lejos de ser democrático era excluyente, y no pocos lo consideran una sumisión a los designios del Norte; lo cierto es que este pacto constituye parte de lo que somos y de lo que hemos madurado como pueblo y sociedad civil organizada.

Audio sobre el 23 de Enero de 1958


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