¡Desprecio hacia el pueblo!

Viendo la televisión el sábado pasado, por accidente sintonicé el canal de terrorismo mediático (Globo mentiras). El cuadro que vi fue dantesco; unos personajes como sacados de un película de Alfred Hictcoth. Se turnaban frente a una moderadora (creo que el nombre es carolina o algo así), que aunque poseyendo un bello rostro, demostraba en sus palabras, un desmoralizante odio hacia todo lo que se llame pueblo.

Cada vez que nombraba la palabra Chávez, revolución, pueblo; ponía un énfasis de odio, muecas de desprecio y rabia, las mejillas y los labios se le encogían, dejando en exposición unos dientes que apretados, dificultaban la salida de las palabras y expresaban agresión. Los personajes eran: Pablo Medina. Un tal García (esposo – que raya- de Soledad Bravo) una señora nombrada Yemaya Salazar, el ex diputado Garmendia. La cosa verdaderamente daba asco y pena ajena. Por ejemplo Pablo Medina - el revolucionario de chequera - dijo estas perlitas. “Yo no creo en revoluciones que no sean democráticas y pacificas” le echó la culpa a Chávez hasta de la caída de los dientes de Pompeyo y de los crímenes que la oposición, sus agentes y los de la CIA han cometido. El mediocre personaje tarifado; ahora arrullado en los brazos del departamento de estado gringo, contó de los chismes y calumnias que le metió a Fidel y a Lula, sobre las intenciones premonizadas por él, años antes de que sucedieran, sobre las intenciones de convertirse en dictador y no tomarlo en cuenta a él. Cuando hablaba, la mirada se le perdía en el techo o en piso del estudio. Las mentiras le impedían mirar la cámara o a sus cooperantes en el embuste. Pobre pablo, a lo que llegó. El coro de los otros tres y el de la linda y rencorosa resentida social animadora, giraban en torno a lo mismo, llegaron a denigrar de la lucha de clases, dijeron que “la lucha de clases era cosa de un túnel hacia el pasado, que la palabra lucha denotaba algo como una pelea, donde uno se imponía y destrozaba al contrario, que no había posibilidad de dialogo”. Y digo yo: ¿será que ahora la clase trabajadora no es explotada y despojada de la salud, las fuerzas y lo que producen sus manos o intelecto? ¿Es que el capitalismo desapareció y las clases se abolieron o se absorbieron por los ricos empresarios y dueños de los monopolios, dando origen a la sociedad igualitaria?

Tenia tiempo que no presenciaba por televisión un espectáculo tan mediocre, inmoral y deprimente de unos personajes que se confabularon (o los confabularon por inducción monetaria) para decir tantas idioteces y verter tantas zamarrerías verbales. Yo no creía que hubiese personas tan diligentes para ofender a un público en su inteligencia de tal forma. Decían sus embustes con la cara tan templada y la mirada tan pérdida, que pensé que solo un escudriñador como yo, podía soportar semejante espectáculo de bajeza y quedarse hasta el final para medir el nivel de degeneración de unas personas, algunas de las cuales se hicieron llamar Revolucionarios una vez en su vida. De todo esto deduzco que quienes sigan a estas personas de la oposición solo debe ser por tres razones básicas: Una) por que hay personas que tienen interés en mantenerlos en ese limbo, defendiendo lo que les conviene. Dos) el propio interés de éllos, para seguir cobrando la plata que les dan los amos del norte. Tres) porque la tozudez es tan grande y la degeneración cerebral es tal que no pueden distinguir entre realidad y fantasía, lo que les hace manipulables títeres. ¿Cual creen Uds. sea la mas acertada?


javierdelvallemonagas@gmail.com


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Javier Monagas Maita


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