El tipo de la noche

¡Él está ahí, en ese canal que no lo ve nadie! Marcel dijo una vez: “ese canal no llega al dos por ciento de audiencia”, pero, ¡ese carajo sigue ahí revolviéndome las tripas!

Villegas entrevistando a uno de sus invitados matutinos reveló que un televidente le dijo algo así; palabras más palabras menos: ¡VTV es como Dios, nadie la ve pero está en todas partes!, y el tipo ahí, desde el desconocido canal con una sonora carcajada hace que se le atragante al Matacuras el sorbito de whisky dieciocho años que precisamente toma a la hora que el marginal aparece en escena.

El otrora legendario guerrillero, héroe del Jardín Botánico, devenido en próspero editor después de su paso por CORDIPLAN, tiene una sequía literaria desde aquellos tiempos en que se vendía todo su producto antisoviético que, cual Sibila profetizaba el entierro de Marx y el fin de la historia, para terminar siendo un octogenario cascarrabias llamando Bobolongo al Bobolongo de El Nacional y utilizando a su propio Bobolongo editorializando los viernes en Tal Cual. Le molesta sobremanera la desfachatez del tipo ese que aparece a las diez de la noche en el canal de la vergüenza asegurando que él desenterró y volvió a enterrar a su madre para cobrar no sé qué herencia…Y pa’ remate ‘e vaina Teodoro fustigó a los carabobeños, llamándolos locos si votan por el susodicho para gobernador, terminando con un ataque de arrechera al ver las encuestas que colocan al despreciable con un arranque del cuarenta por ciento en la intención de voto sin comenzar la campaña.

La profesora de ética con más pena que gloria, se olvidó que Humberto, el brillante abogado zuliano además de su progenitor, era COMUNISTA --sí así con mayúsculas--, esa palabra le da escozor a Gloria, ella y Adolfito el largurucho vivieron y mamaron del perverso comunismo chino. En una clase dictada a sus alumnos la flamante profesora de “Ética” soltó estas dos perlas: “los comunicadores sociales que critican a los medios de comunicación deben repensar su carrera, ya que están criticando al sector donde van a trabajar” y “entiendo a los chavistas pero ellos deben entender que en el comunismo no hay libertad de expresión” y ¡si no me paran bola están raspaos! y con la cuenca vacía por la piratería, espetó: ¡vayan a quejarse con el innombrable del canal del Estado, coño!

El venerable historiador de la boina hedionda a meao, entre sus frases más célebres, está aquella donde dice del Libertador: “Tengo las bolas bien puestas y por eso llamo a Bolívar una persona detestable”, la verdad es que me pregunto, ¿de qué bolas habla el Caballero? o será que se refería a su chogüi mojao y las dos papitas arrugadas, porque a esa respetable edad por mucha camorra que busque nadie le dará un buen cachetón. La ingesta de buen vino le produce alucinaciones y por doquier ve al Teniente Coronel o “héroe del Museo Militar” como gusta llamarlo, al igual que al tipo del programa escatológico del canal secuestrado.

Hay muchos más ejemplos de quienes detestan al tipo que sale a las diez de la noche, la Colomina quedó para siempre con el ojo gacho de tanto odiarlo, Marianella nueva novia del susodicho, cuando lo nombra en su columna se le arrugan las arrugas, a Leopoldo le da una “inhabilitadera”, al Yongo se le alborotan las neuronas y se pone más idiota de lo normal, Kiko y Carla se deskikan y se descarlan, se ponen nerviosos cuando el “conductor del programa del odio” los manda a enfocar y a Roland le da una tembladera

que lo deja patidifuso como a San Federico el famoso santo de Las Celestiales.

Por el lado que pudiéramos llamar de “acá” las cosas no están muy claras para el conductor de “La Hojilla” y flamante candidato a la Gobernación de Carabobo, Mario Silva (tiene nombre y apellido, el carajo existe y es real), el estruendoso silencio de algunos periodistas de los llamados “del proceso” nos hace recordar aquel célebre refrán: “entre bomberos no se pisan la manguera”, algunos más que todo por ignorancia, no conocen la calidad humana de Mario, otros a lo mejor sienten que ellos debieron estar en la tribuna que Mario ostenta pero no tuvieron los cojones para ocuparla. No creo que sea envidia, pues Mario no ha hecho otra cosa que entregarse en cuerpo y alma a la causa revolucionaria que lo deja definitivamente fuera de una vida familiar normal.

Pues sí, el tipo existe, tiene nombre y apellido, se llama Mario Silva y no les quepa la menor duda a los reaccionarios de toda laya que estamos hablando del próximo gobernador del estado Carabobo.



msilva69@cantv.net


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Manolo Silva

Comunicador comunitario

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