Ruralidades

El Palangrista Auditable

No es con Uds., buen hombre; honorable mujer y mejores periodistas, que ustedes lo son. Abran su ético abecedario curricular, sin temor a que se lo salpique el derretido oropel y el azufre. Háganle la cruz a la palabra palangre, en vuestra profesión, término gramatical no bien aplicado para señalar el desliz. Es que, dado nuestro escaso conocimiento en la materia no sabemos si fue el mismo Satanás, asiduo del capitalismo quien motejó el erizo, tan de pescadores en aguas profundas, para “bautizar” a quienes venden de contrabando su propia ética con todo y la palabra escrita. O por el contrario si fue como consecuencia de las cizañas de los mismos empresarios de la conjura, agremiados en el SIP., avaros en potencia, quienes para regatearles un salario digno a sus reporteros y redactores, dieron rienda suelta al cabalgamiento del empleo que tanto cebó a los cautivos de las carencias, hasta degradarlos con la corruptela, que luego los mismos conjurados le pusieron el extravagante nombre del ramillete de anzuelos, llamado palangre. Amén de los menos que, con gusto, se dejaron condicionar.

Con lo antes dicho no pretendemos justificar ningún desliz, por ejemplo con eso de victimas de las circunstancias, a quienes se tragaron cinco años recibiendo nociones y lecciones de ética. Lo que no recibimos quienes no tuvimos esa grandiosa oportunidad. Y sin embargo… Es que si así fuera, estaríamos convalidando con nuestra vieja estilográfica, lo que con los años se ha convertido en un vicio que se está distendiendo en el organismo gremial como un corrosivo azufre, que mella en la mente de unos cuantos periodistas. No muchos, por cierto y suerte de la mayoría, lo que no quiere decir indetectables por la mala costumbre de la solidaridad automática, con la coletilla de “acusaciones infundadas”. Pero sí es nuestra decisión la de sumarnos, una vez más, a quienes a grito templado piden desarraigar el vicio degenerativo del palangrismo, aupado por los empresarios de los medios de comunicación en conchupancia con los acaparadores del capital mundial disfrazados de ovejitas tras los cañones de la guerra.

Por otra parte, tenemos que decir, y lo sentimos como un deber, que estamos contestes, aunque guardando la distancia de los conocimientos, con el periodista Carlos Croes cuando reconoce que hay periodistas escrutables. Si lo dice él, analista de cuatro tiempos y cuatriboleado en siete plazas, quien monitoreó desde un alto cargo allá en Miraflores, es porque con el cardumen nadan unos cuantos bagres. Solo que a uno, desde nuestra humilde barrera, no nos son dadas las facultades para la identificación.

Ojalá pudiéramos asomarnos más allá de la televisión para ver los toros de cerca. No es posible lo sabemos, pero desde acá nuestra preocupación por la disyuntiva que se ha presentado, a raíz de una información consignada ante la Comisión de Medios de la Asamblea Nacional por los señores Mario Silva, del programa La Hojilla, y la investigadora y abogada Eva Golinger, respecto a 33 fablistanes que aceptaron una invitación hecha desde el nidal del capitalismo que, de suyo, no es malo. Solo que parece, según los denunciantes, que la razón central de la invitación fue para dictarles unos “cursos actualizados” de la comunicación. A los efectos y dada las acusaciones en cuanto que hubo una maniobra macartista, de parte de los denunciantes, particularmente hecha la acusación por el periodista Manuel Malaver (¿será este de Tacarigua?) la abogada Eva Golinger señaló que la denuncia no acusa a nadie, pero la oposición en desbandada no se conforma. No atenúa los alaridos. Es que la defensa a ultranza de sus pupilos, la convierte en un ventilador de infamias, que es embanderada por el canal especializado en distorsiones, como lo es el de Federico Rabel, que bien puesto tiene el sobre-nombre de “plomovisión”.

Ahora lo peor. Los dardos entre familia. Si es que lo presentado por la abogada Golinger y el comunicador Mario Silva no daba lugar ni siquiera a una somera averiguación, por lo menos los miembros de la Comisión de Medios de la Asamblea Nacional han debido analizarlo antes de salir a declarar a los medios en abierta coincidencia con la rabiosa oposición. ¿No será posible aún que la camarada Desire Santos Amaral aclare eso de macartismo a objeto de que se deslinde de globovisión y de Manuel Malaver? Y una segunda pregunta: ¿En el bochinche que se formó cuando globovisión y su incondicional mata cura, tergiversaron los hechos del maletín con los 800 mil dólares, no intervendría el bolígrafo de uno de los 33 de la lista cuestionada a priori? Amanecerá y veremos.

Por nuestra parte aspiramos que la Camarada Desire no nos deje con la pregunta atragantada. Esperamos su aclaratoria si es que da lugar, de manera que nuestro insuperable amigo y maestro en las malas que siempre fueron mayoría, José Vicente Rangel, nos aclare lo de “bien por Desire contra ese macartismo al revés”. Claro que sin prisa pero seguro. Mientrastanto la reforma constitucional tiene prioridad.

Así es la franqueza revolucionaria, que al piroco de Ledesma y al curita Baltasar Porras les queda sin agarradero.

*pedromendez_bna@yahoo.es


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Pedro Méndez


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