Medios comunitarios, luchar para no morir

Siempre que enciendo la televisión o la radio y no quiero ver un canal o escuchar una emisora, simplemente la cambio o la apago y me dispongo a hacer otra cosa. Cuando leo el periódico y hay una sección que no me interesa, sencillamente paso la página. Algo similar pasa con los medios de comunicación comunitarios, cuando algunas figuras políticas desean tener "cobertura comunicacional" para "defender" nuestra revolución entonces están siempre presentes y consecuentes, pero cuando no quieren escuchar la autocrítica del pueblo, entonces quieren callarnos o cambiar de directiva porque estamos apoyando la "contrarevolución" y "le hace daño" al gobierno. Y entonces nos damos cuenta que la historia de los medios de comunicación comunitarios han sido víctimas siempre de nuestros y ajenos; no hay un apoyo rotundo a nuestro humilde trabajo de comunicadores sociales, aquel que se distingue del periodista (sin menoscabar la función de este), somos los que vivimos en las entrañas del pueblo, convivimos en la misma situación y por lo tanto somos sus voces que claman ser escuchados. Los medios de comunicación comunitarios sobreviven con la autogestión, pero la autogestión si no se lleva con conciencia termina por devorarse al medio cayendo en el capitalismo mediático y deja de ser en su esencia comunitario. Los que verdaderamente resistimos seguimos luchando por consolidar el nuevo modelo comunicacional, donde el proceso comunicacional tenga su retroalimentación y no se quede estancado en una pantalla y un televidente sino en diversidad cultural y su audiencia. No pretendo con estas notas, subestimar a nadie, quien se sienta aludido pues "ese ají si hizo efecto". Los comunicadores sociales, los comunicadores populares seguiremos luchando para que estos medios no mueran, ahora más que nunca necesitamos cerrar filas para la contraofensiva en esta guerra mediática. Desprendámonos de cargos inútiles y hagamos verdadera comunicación, donde la realidad se plantee y la verdad se imponga con la crítica y la autocrítica revolucionaria, hagamos de la dificultad una solución.

A lo mejor esta nota no se haga pública. Si llega a sus manos amigo lector, amiga lectora, doy gracias al quien tuvo la valentía de publicar y por supuesto a usted que esta leyendo, doy gracias no por leer y ver mi nombre, sino porque estas palabras de reflexión sirvan para que también tenga la valentía de hacer lo mismo, de decir lo mismo sin miedo, porque todos tenemos muy adentro ese espíritu comunicador, ese espíritu revolucionario que quiere luchar para no morir.

p.navas993@gmail.com

 



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