La comunicación del sur como espacio de debate para el gobierno de los pueblos

Introducción

"América Latina no vive una época de cambios, sino un cambio de época" (Rafael Correa)

Gobernar obedeciendo al pueblo o el poder como obediencia tal como enseña Chiapas y los Aymará (Dussel, 2010) puede resultar un despropósito en el mundo de hoy tal como está delineado, cuando las potencias imperiales junto a sus trasnacionales buscan dominar y controlar los recursos bioenergéticos de los pueblos y naciones, sin importarle los seres humanos y la madre tierra, que son vistos como maquinas y objetos y no como seres vivientes. Mucho menos comprenderán este mandato cuando su supremacía manifestada a nivel mediático a través de las agencias de noticias e industria cultural agrede las identidades culturales originarias al imponerle sus deseos con el propósito de desvanecer y privar de libertad los intereses legítimos de las naciones en la preservación de sus autonomías e interdependencias, así como de sus intenciones de buscar la armonía y equilibrio entre humanidad/cosmos bajo la tutela de las utopías originarias que han despertado en el corazón de la humanidad: en América del Sur.

En el plano internacional se está librando una lucha donde las visiones de mundo se oponen, se contradicen y se adversan manifestando un desgaste permanente donde los ciudadanos y los pueblos son los más afectados, convertidos en víctimas indefensas, especialmente cuando no tienen la información oportuna y el conocimiento preciso que lo causa impidiendo el desarrollo de la conciencia, de la voluntad y la acción política sustentada en su riqueza cultural o capital social. Hacer que sean los pueblos quienes decidan es una cuestión de vida o muerte. Frente a "la correlación de fuerzas que existe entre un imperio como el norteamericano y lo que pueden hacer los Gobiernos progresistas de América Latina –que son tan vapuleados–, es loable pensar que lo que quedan son los pueblos, los Gobiernos pasan. Los que sufren son los pueblos. Los que pueden manifestar su solidaridad de mil maneras y romper con ese esquema imperial" son las organizaciones populares "que no se comen el cuento" (Vargas, 2015).

Y esto se debe, precisamente porque el sistema mundo dominante del capitalismo y del neoliberalismo, caracterizado por la acumulación del capital, el control del mercado y la producción de tecnología como cara del progreso ocultan su verdadero rostro para la obtención de sus intereses, como es la degradación del ser humano y depredación de los recursos a través de la violencia real y simbólica. Para ello condiciona previamente con su mito del desarrollo y progreso moderno (Escalona, 1998). Haciendo que se asuma la ideología de la abundancia y del confort, del dominio de la naturaleza por parte de la tecnología, de la trasculturización de sus valores y estilos de vida, la negación de las otras culturas por considerarlas salvajes, la imposición del bien y el mal en los discursos absolutistas y totalizantes presentados como únicos e incuestionables, otorgando una aparente legitimidad que afortunadamente se rompe cuando los pueblos y los ciudadanos toman conciencia colectiva de lo que quieren y anhelan para sí mismos, cuando hacen memoria de su propia historia. Por lo que pronto, el sistema hegemónico reinventa sus estrategias ideológicas canalizadas a través de sus sistemas propagandísticos y publicitarios, y de esa forma se recupera y se mantiene.

Cuando el capitalismo entra en crisis aumenta las dosis del miedo entre los ciudadanos, valiéndose de técnicas psicológicas, así como de los desastres naturales (no siempre naturales) y tecnológicos para obligarlos a un estado de indefensión, y así acepten sumisamente medidas y reformas que favorecen a los grandes intereses lucrativos del capital para su mantenimiento y supremacía. A este respecto Naomi Klein nos advierte en su Libro "La Doctrina del Shock, el auge del capitalismo del desastre" (2007) y lo demuestra fehacientemente. Sin embargo, esta situación histórica de ciclos económicos con profundos altibajos y que logra ficticiamente sobreponerse, tarde o temprano cae por su propio peso cuando se devela sus formas que jerárquicas buscan controlar y dominar verticalmente con las mentiras, los engaños, las farsas y el ocultamiento de sus verdaderas intenciones, del uso de la corrupción, la compra de conciencias y el lobby (cabildeo en los altos cargos de gobierno) como mecanismos para influir en las decisiones políticas y económicas internas de los países, gobiernos y Estados y la aplicación del terror en todas sus formas como modus operandi para someter cuando los pueblos y Estados/nación mantienen su firmeza y soberanías para enfrentar como un bloque al enemigo común. Estas estrategias tienen sus límites no sólo por su modo irracional y perverso en sí mismas, sino porque los pueblos van reconociéndolas desde su visión, corazón e intuición, es decir desde su sabiduría y sus iniciativas de revisión propias. Pero la idea es que estas estrategias perturbadoras a los intereses de paz y justicia de los pueblos no ocurran o sean detectadas a tiempo y destiempo. "Por ello se debe formar a la gente, a fin de que emprendan un proceso espontáneo, como pueblo organizado". (Escarrá, 2005)

Olvidar que el ser humano posee capacidades de resistencia y rebeldías cuando comienza a reflexionar su realidad, sus causas y sus consecuencias y a sospechar de quienes se muestran falsamente amigos y aliados, es olvidar que los pueblos tienen sus formas y modos para afrontar inteligentemente las situaciones a que se ven expuestos. Cuando despiertan los pueblos a la conciencia de su situación de indefensión, también despierta las posibilidades de su participación plena y abierta.

1. La Participación desde una epistemología del sur

"A un pueblo que marcha hacia su liberación, con dignidad y soberanía, expresando la voz del tiempo y de la Madre tierra, nada puede detenerlo" (Huanacuni, 2010)

Con la constitución de los gobiernos progresistas en América Latina (Venezuela, Bolivia, Ecuador, Brasil, Argentina) que apuntalados en la democracia participativa se han venido conformando nuevas instituciones como el Alba, Telesur, Unasur, Celac, Petrocaribe, Banco del Sur, Alba Tv, Redes de medios comunitarios bajo los liderazgos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro, de Evo Morales, Rafael Correa, de Néstor Kirchner y Cristina Fernández y de Inacio Lula Da Silva y Dilma Rousseff. Entidades que han generado nuevas formas de ser y hacer política caracterizada por una alta movilización ciudadana y colectiva, quedando a lo estrictamente necesario la representatividad. Y los logros han sido evidentes. Pero como todo proceso es cambiante y dinámico, las necesidades, intereses y expectativas maduran y se transforman en mayores y exigentes demandas y por tanto, obligan a mejores ofertas que a su vez precisan nuevas luchas y reivindicaciones. Basta observar indicadores sociales y económicos como resultado de los programas y las misiones sociales exitosas en los países señalados con anterioridad, que no hubiesen tenido tal efecto sin la anuencia de líderes y pueblos abocados a un propósito común: a asumir la historia con la realidad que encontraron, pero con mucho amor hacia sus congéneres y su patria para su transformación.

Esta participación ha superado y se ha diferenciado de las formas y sentidos planteados por el orden establecido de "lo políticamente correcto", se ha distinguido por un discurso y práctica salvaje. Cuando me refiero a este término, no lo hago desde el pensar de la modernidad, pues su lógica no está en capacidad de entender los códigos suscritos en el alma de los pueblos. Para una mejor comprensión de este lenguaje y asumir "lo salvaje" como el camino originario que nos salva-rá, refiere José Manuel Briceño Guerrero en el prólogo de su obra "El laberinto de los tres minotauros": "El discurso salvaje se asienta en la más intima afectividad y relativiza a los otros dos (alude al discurso de la modernidad y al discurso mantuano cristiano-hispánico) poniéndose de manifiesto en el sentido del humor, en la embriaguez y en un cierto desprecio secreto por todo lo que se piensa, se dice y se hace, tanto así, que la amistad más auténtica no está basada en el compartir de ideales o de intereses, sino en la comunión con un sutil oprobio, sentido como inherente a la condición de americano". Este lenguaje irreverente, verbalista, no sumiso e insurgente para el pensar epistemológico del norte resulta díscolo y de difícil manejo para su gusto y intervencionismo: "desorden y caos como formas de vida como la colonia los hizo al imponer su orden (…) miedo a ser esclavizado y sometido (…) y resentimiento contra los privilegios y privilegiados" (Briceño, 2007).

Al identificar estos aspectos de la participación social latinoamericana sumado a las propias identidades culturales de cada nación, de cada región, de cada grupo étnico, hace que no exista un modo de manipular por tiempo indefinido, las maneras propias de actuación y ejercicio ciudadano identitario. Siendo las cosas así, resulta claro, que la originalidad participativa del sur, de este lugar de la tierra resulta su modo de estar en el mundo y de re-crearse continuamente para un buen vivir en plenitud.

Al parafrasear la consigna de Simón Rodríguez: "O inventamos o erramos" podemos otorgarle una voluntad de sentido "O participamos o erramos" (Anónimo, 2012). Cuando el insigne maestro del Libertador Simón Bolívar se preguntaba ¿Dónde ir a buscar modelos? Daba cuenta de la originalidad que como pueblo/nación somos y por ello, igual de original y originales debían ser sus instituciones y gobierno, así como originales los medios para fundarlos. Y para el decir del maestro, "error se toma aquí, por todo lo que significa errar: que es no dar con el punto o con el fin, no tener lugar fijo, desviarse, vagar y falso concepto" (Rodríguez, 1979, p.151). En este sentido, la participación de los pueblos latinoamericanos es una institución que precisa de espacios concretos, reales y simbólicos; de intenciones y fines que lo fortalezcan y contribuyan a retomar el rumbo de su liberación y originalidad; de leyes que mas que impositivas, punitivas y condenatorias establezca la legalidad y legitimidad del producir y autoabastecerse como gobierno autárquico en complementariedad, reciprocidad y correspondencia con otros pueblos de un alertarse frente a la globalización del mercado y la trasferencia ideológica y tecnológica como forma de esclavitud y servidumbre cuando la fuerza de trabajo va a incrementar la plusvalía a las élites y sus corporaciones y sobre todo cuando esto lo lleva a olvidarse de sí mismo y perder su identidad y energía vital como pueblo.

Esta participación es más que un derecho y un deber constitucional, responden a procesos sociopolíticos que emergen "desde abajo". Necesitamos aprender de nosotros mismos. No limitarse únicamente a la lucha en la historia desde la perspectiva de los sufridos, de las víctimas, de los oprimidos sistemáticamente por las injusticias del colonialismo, patriarcado y capitalismo. Hay que hacerlo, sí. No basta los saberes y prácticas contrahegemonicas, sino están apuntalas en los saberes y prácticas originarias. Mas que dedicarse a implosionar el sistema mundo del capital se trata ahora de decidir por las antípodas del Sumak Kasay, del Suma Q`amaña y llevarla a su máxima realización con intuición, creatividad e innovación, en el marco del cambio epocal al que asistimos los pueblos del mundo.

Es imprescindible visibilizar nuestras ricas y abundantes cosmovisiones, reconocer nuestras creencias ancestrales, espiritualidad y mística indígena, valorar y alimentarnos de nuestros mitos que enseñan y recuerdan nuestra originalidad. Miradas donde se dibuja el verdadero rostro de la unicidad entre la humanidad y la Madre Tierra como principio rector de la dialéctica vital que se da en el respeto, la integración y la sabiduría contenida en ambas. Cada pueblo, cada nación cuenta con sus propios relatos e historias míticas que como meta-mensajes alimentan la conciencia colectiva que se sabe protagonista de su propia historia y la de su patria/matria para asumir su cometido desde la ética y estética del "amor y el juego, como fundamentos olvidados de lo humano". (Maturana y Verden-Zöller, 1993)

Participar desde el sur es ser protagonista como pueblo, movimiento, colectivo o individuo que toma posición frente a la vida tal como viene dada y al lado de otros seres humanos que comparten sueños y anhelos comunes. Protagonismo que lo reta, desafía, limita y problematiza su existencia, que busca superar y vencer, por lo que la lucha se convierte en una tarea de nunca acabar y de siempre comenzar. Sabemos como ciudadanos que frente a los asuntos públicos (salud, vivienda, servicios públicos, educación, trabajo, ambientes saludables, entre otros) nos encontramos de modo individual y también como parte de un colectivo en un espacio geo-social que demanda participar, queramos o no. No podemos mantenernos al margen, como un idiota, que en el mundo griego, era llamado así, quien se mostraba indiferente, ignorante y ajeno a los asuntos públicos que afectaba a la ciudad. En cambio, el ciudadano era quien participaba con su opinión en los debates, hacia propuestas y actuaba para la resolución de los mismos.

Participar en el sur es ser corresponsable porque concibe la realidad como una tarea colectiva, que al asumir su potencial como individuos y entidades se ve convocado a crear sinergia y a confluir en sentidos y direccionalidades para dar respuestas integrales y totales. Ciudadanos, comunidades e instituciones son corresponsables del buen vivir de todos. Y estos derechos se garantizan en la medida que todos participan y no permiten que unos pocos se apropien de las tomas de decisiones socio-políticas.

Y participar desde el sur se le suma, el actuar revolucionario, que dirige el interés y los esfuerzos a la transformación del entorno, al cambio de las macro y micro estructuras y sistemas que la conforman cuando no responde adecuadamente a las exigencias del pueblo o no lo benefician. Praxis revolucionaria que se da en la reflexión acción aunado al sentipensar de un pueblo, donde el debate lleva a la acción y la acción es evaluada en el debate para nuevas acciones.

La participación desde estos adjetivos –protagónico, corresponsable y revolucionario- reclama no sólo el planteamiento claro y concreto de los problemas reales y sentidos y la necesidad de crear rupturas y quiebres de situaciones inaceptables para resolver a corto y mediano plazo, sino la derivación de transformaciones profundas y de largo alcance.

Un modo de participación de los pueblos que ha trascendido mas allá de las fronteras de sus naciones y constata las posibilidades reales, posibles y urgentes de seguir realizando la integración, la cooperación y la unidad en la diversidad, han sido los Foros Sociales Mundiales (2001- 2014) que se convirtieron en espacio auténticos y deliberativos para reconocernos con las propias utopías y con nuestras realidades históricas que distintas mantienen sus raíces comunes, así como sus problemas y dinámicas sociales. Igualmente vale considerar, la Cumbre Social por la Integración de los Pueblos, quienes animados por diversos temas de interés mundial se reúnen para definir y unificar acciones como bloque cultural solidario y verdadero. Estos han servido para encontrarnos y debatir los temas de la agenda como movimientos y colectivos sociales pero sobre todo para visibilizar a las naciones originarias que organizadas desde sus modos ancestrales, sobrevivieron silenciosas a la franca negación a que fueron expuestas, tanto por sus compatriotas como posteriormente por las trasnacionales ocupadas en apropiarse de sus territorios ricos en recursos bioenergéticos. Cuando se realizan estos eventos la cobertura mediática se hace presente, mas no, se hace un esfuerzo posterior, para mantener viva la llama de la agenda. Esto merma y anula la posibilidad de generar un debate permanente y sistemático de los temas de las agendas de los pueblos.

Lo relevante de estos eventos, y es necesario recalcarlo, es que se visibiliza la mirada del sur y por tanto, confronta la mirada del norte, pero fundamentalmente evidencia la utopía posible y urgente asentada en el equilibrio humanidad y madre tierra que armoniza lo femenino y lo masculino como fuerzas integradoras y expansivas, donde lo humano se hace acreedor de su fuerza vital para re-crear, para liberar su potencial y transformar su realidad (Peña, 02/04/2015). Se respira un nuevo ethos y que mejor en las manos del brasileño Leonardo Boff (2006) para explicarlo: un ethos que cuida (previene de daños futuros y regenera de daños pasados); que busca (la razón de la verdad última de la Vida al integrar el saber y no lo fragmenta); que se responsabiliza (da respuesta eficaces a los problemas de un entorno complejo y reconoce la diferencia entre cooperación vs. competición)¸ se solidariza (que construye desde abajo, desde las víctimas de los procesos deshumanizadores. Incluye a todos. Venera a cada ser y a cada forma de vida); se compadece (actitud generosa que quiere compartir la pasión, la lucha por alcanzar el anhelo); que ama e integra (la presencia del otro es tan legítima como la de si mismo, y orienta su vida para la experiencia humanizadora que junto a la Madre Tierra se convierte en una relación de ternura y reciprocidad).

Dentro de esta epistemología del Sur se devela todo un paradigma histórico y trascendental que dista del sistema mundo actual. Dada la complejidad de ambos, se asumen antagónicos por su esencia y sustancia que lo definen. Cuando los pueblos están despiertos, conscientes y alineados a sus propias luchas y entidades culturales, habrá poca posibilidad de perturbar su mundo de la vida y sus sistemas ante los embates y saqueos propios del capitalismo y neoliberalismo mundial.

 

Aproximación a una epistemología desde la mirada de los pueblos

confrontada con la globalización de mercado capitalista y neoliberal

Direccionalidad

EPISTEMOLOGIA DEL SUR

EPISTEMOLOGÍA DEL NORTE

Sujeto sociopolítico

Los pueblos y los colectivos con sus propias identidades con sus voces y miradas.

Corporaciones y Ong`s globales que buscan disuadir las luchas y causas de los pueblos

Sistema de relaciones

Matrística/Patrística.

Lo femenino y lo masculino como complementariedad y diversidad energética para la recreación de lo humano.

Patriarcado y Matriarcado

La objetivización de lo humano convirtiéndolo en esclavo y servidumbre para su control y alienación.

Feminización del varón.

Filosofía fundante

Recreación originaria y Liberación

Respeto y veneración a la Pachamama.

La tierra de todos y su equitativa distribución. Sostenible y autosuficiente.

Deshumanización y destrucción de las utopías originarias. Explotación y depredación de los recursos naturales de la tierra. El Capital transforma todo en mercancía y mercados.

Construcción de la conciencia

Retorno a la espiritualidad originaria para crear sentidos y consensos. Ecología de Saberes ancestrales y populares. El otro me constituye.

Imposición de una religión que justifica que el otro un enemigo y que su grupo son los buenos. La ciencia como conocimiento para dominar a otros

Comunicación

Comunicación dialógica entre los pueblos para la cooperación, solidaridad, corresponsabilidad en la producción de la cultura para la vida y construcción de un vivir para todos.

Comunicación global entre grupos de poder para el control mental y manipulación de la conciencia.

Alimentación

Educación

Como derecho de todos y una forma de mantener nutrido y sano el cuerpo y la mente

Como un modo de control y forma de envenenar y enfermar el cuerpo y la mente.

Tecnología

Tecnología como parte del acto creador e innovador del ser humano para ser compartido en función del buen vivir

Alta Tecnología como inversión de las trasnacionales para ser vendido en función del poder adquisitivo de los consumidores

Pobres y Pobreza

Asume a los pobres y excluidos como parte de la lucha para revertir el orden establecido que deshumaniza y degrada a su mínimo

Genera la pobreza y busca negar y aniquilar a sus víctimas considerándolas desperdicios e inútiles que impiden el logro de las metas del mercado: no produce riqueza y no son consumidores.

Basado en la cosmovisión Aymará y Sumak Kasay, así las reflexiones de de autores como Fernando Huanacuni, David Choquehuanca, Boaventura de Sousa Santos, Humberto Maturana, Paulo Freire, Eduardo Galeano y José Saramago.

(recopilado por Alice Peña, 2014)

Emancipación y recreación originaria es la tarea de los pueblos que junto a sus gobiernos deben alinear sus instituciones, especialmente las de índole comunicacional, educativa y cultural. Y será el poder constituyente de los pueblos quienes deben focalizarse en este sentido y que como actores sociopolíticos necesitan producir nuevos y originales discursos en estos ámbitos para un destino común en paz y justicia. Los pueblos no siempre cuentan con gobiernos y políticas a favor de estos, por lo que urge medios de comunicación regionales que faciliten sus espacios para legitimar su poder constituyente y los incluya con sus identidades culturales, sus historias, sus luchas y demandas.

2. De areópago tribunalicio a la ágora del debate público

"El mundo está cambiando a la cabeza de América Latina" (García Linera, 2015)

En el areópago griego, los magistrados se reunían para resolver en derecho, los conflictos suscitados entre los ciudadanos, entre los ciudadanos y el Estado. Se trataba de personas expertas y conocedoras de las leyes establecidas. Los medios de comunicación social se han convertido en areópago donde se señala, se acusa, se enjuicia y se condena sin la posibilidad de retornar la buena imagen o prestigio del agredido, luego que una persona o una institución han sido incriminada por algo. Muchas veces poniendo en tela de juicio o descalificando su acción en perjuicio de otros. No resulta suficiente el derecho a réplica. Mas cuando esos medios son de propiedad privada para defender sus intereses de clase, articulan sus discursos para invalidar, desautorizar, denigrar o destruir la dignidad y el honor de personas, incluyendo al mismo Estado y sus instituciones cuando las decisiones no les son favorables. Para tal efecto se valen de la opinión de expertos y profesionales de economía, de tecnólogos y especialistas de universidades con visión neoliberal para establecer en los públicos percepciones y apreciaciones contrarias a sus intereses como pueblo.

La comunicación y la información como derecho y deber ciudadano e institucional debe ser estimulado por el Estado pero fundamentalmente debe surgir del consenso de todas las fuerzas vivas de una nación que educada para ello, abonen por la igualdad y justicia en el uso efectivo y eficiente de estos medios de difusión masiva. Los propietarios y las grandes multinacionales mediáticas deben ajustarse a las exigencias de los pueblos y de los ciudadanos y no al contrario, como lo han hecho y establecido hasta ahora, debido a la ausencia de las debidas regulaciones nacionales y regionales y al desconocimiento y poca organización de los usuarios de estos servicios.

Los medios de comunicación deben respaldar y estimular el diálogo incluyente como forma primaria de participación, o lo que es lo mismo, la posibilidad de compartir formas diversas de sentir, de pensar, de expresar con sus propias identidades y saberes originarios. Esto significa que tenemos que re-inventarnos en la práctica comunicacional e informativa. Si bien es cierto que los especialistas en diversas áreas del conocimiento está allí y son necesarios, no puede ser en menosprecio de un pueblo que se pronuncia como es y puede.

2.1. Valorar los medios de información y comunicación como espacios de participación pública

Hoy las telecomunicaciones permiten mayor rapidez, comodidad y facilidad en la búsqueda de información y en el intercambio de la palabra a través del diálogo, lo que no significa que están al servicio de los ciudadanos y de los pueblos. Si las instituciones gubernamentales deben asegurarnos que esto sea así, son los ciudadanos y los operadores de estos servicios los que pueden garantizarlo, previa formación integral de sus derechos y deberes. Participando con sus propias reflexiones, sus propios relatos y que organizados desde sus necesidades, intereses y expectativas expresen sus voces y miradas para el enriquecimiento mutuo y la construcción de ideas para acciones conjuntas.

Los medios de comunicación deben convertirse en ágoras donde las personas se sientan que son escuchados y sientan la satisfacción de escuchar al otro en el respeto, en sus posturas frente a la vida en busca de la verdad que libera, en la verdad que construye y en la verdad que permite ser llevada a lo concreto. Esto requiere promotores culturales que vayan de la mano con las luchas de los pueblos. Se trata de comunicadores y periodistas que desempeñan un rol con vocación de servicio y que se asuma a sí mismo como pueblo, en otras palabras," con un modo de conciencia y quehacer cultural colectivo caracterizado por la identificación y sentido de pertenencia a una realidad concreta geo-histórica lo que les permite defender, producir y transformar a partir de las necesidades reales y sentidas, de los intereses nacionales, regionales y locales independientemente de las expectativas creadas y construidas desde el sistema mundo vigente que de algún modo irrumpe su cotidianidad e imaginario e incluso intenta someter a sus caprichos y pretensiones alienantes" (Peña, 07/01/2015).

    1. La palabra y la oralidad como prácticas originarias y necesarias

En el estudio realizado por Carmen Elena Pares sobre la identidad cultural Karive-Tupí-Guarani (Ka-tu-gua) o pueblos de aguas, se encuentran interesantes escritos de diversos cronistas sobre el valor de la Palabra de esos pueblos valerosos del noreste de América del sur quienes enfrentaron por varias generaciones a los invasores españoles y portugueses.

"Los karaí (los mas señores) poseedores del fuego encargados de referir a sus hermanos los hechos ocurridos, los triunfos obtenidos y los éxitos futuros. Ellos transmitían a toda la comunidad el valor … Cada cinco años, aquellos Karaí, historiadores, viajeros, iban de aldea en aldea para mantener los vínculos entre sus hermanos. En torno al Karaí, portador del fuego milenario, los hombres inspirados en palabras reveladoras, recobraban con mágica dulzura la inesperada claridad de vida" (Parés, 2003, pp. 7 y 8).

Esta breve descripción pero rica de sentidos nos revela como dentro del imaginario cultural indígena Ka-tu-gua, el poder de la palabra, era su principal patrimonio. Prosigamos con otra descripción que asoma su fuerza vital creadora:

"Los karaive se desplazaban por ríos y mares, yendo de poblado en poblado, afirmando ser los enviados poseedores del discurso, cuyo contenido se desarrollaba dentro del sistema de valores y tradiciones ancestrales. A estos profetas de la selva les correspondía entonces mantener viva la memoria histórica de la nación. Estos señores Karaive, no sólo recuperaban las tradiciones, mitos y ritos propios de su cultura, sino que al mismo tiempo, revivían las luchas y afrentas recibidas, predecían el futuro, presagiaban las buenas nuevas para las cosechas y el porvenir de la comunidad y sus habitantes" (Parés, 1995, p.60)

Con base a lo expuesto el antropólogo y filósofo argentino Rodolfo Kusch, autor del libro "el Pensamiento indígena y popular en América" (1997) sostenía como resultado de sus investigaciones que se llevaron a cabo en la zona No argentina y en el altiplano boliviano, que el imaginario indígena y sus manifestaciones ancestrales se encuentra aún presentes, en las periferias de las esferas del poder y por supuesto, en los grupos que afortunadamente, aún se conservan y muestran la América profunda. (p. 11) Lo que permite considerar que estos saberes y prácticas son parte de la vida cotidiana de nuestros pueblos, solo que debido a la falta de entendimiento y ceguera, a la que nos ha acostumbrado los medios de comunicación social, la academia universitaria y los gobiernos, han influido en la poca valoración y reconocimientos de estos como potencialidad creadora y liberadora para una praxis transformadora. (Peña, 2012)

Muchas comunidades campesinas y en los suburbios urbanos, mantienen en su accionar estas características, donde todo el que tiene una idea (incluso los niños) puede expresarla y es aceptada si logra ser validados sus argumentos. "Cada hombre era dueño de la palabra que expresaba su pensamiento, la cual sabría explicar cuando le llegara su turno dentro de la Asamblea. Palabra que nunca sería ignorada y formaba parte del profundo sentir democrático que habito en el interior de estas naciones, sin necesidad de ser plasmadas sobre papel, ya que la concepción circular del tiempo harían que las voces retornaran sin dejarse llevar por el tiempo" (Parés, 1995, p.101)

Al examinar estos textos que nos habla del mundo Ka-Tu-Gua y comparándolos con el mundo de la vida real podemos alegar como Rodolfo Kusch, que la capacidad de comunicar participando o participar como mensajeros de las "palabras almas" siguen vigente, haciendo tienda en las periferias del poder político y otorgando su confianza como ciudadanos electores a líderes que han entendido su poder y que esperan cambios radicales en el quehacer político como mayorías que representan. Sabiendo que la política no está en los sistemas y estructuras complejas sino en los espacios públicos donde se fragua la vida. Para Kusch "su saber no es el de una realidad constituida por objetos, sino llena de movimientos y aconteceres". (p. 31).

Constata Javier Franzé en su artículo: La celebración de la política (2015):

"El mundo de la política no es sólo el Estado, las instituciones, el parlamento, los partidos; no es eso que cotidianamente aparece en las secciones de "política" de los medios. Más bien lo político es la forma fundamental que adquiere la sociedad: la relación entre gobernantes y gobernados, la distinción entre lo privado y lo público, el régimen político, las percepciones y creencias dominantes, el sistema económico, las formas culturales y de ocio. Lo político es aquello que da lugar a todo esto que podríamos llamar el orden social y sus actores principales."

Y esta política se construye bajo la tutela de las identidades colectivas que parten de un "nosotros" y donde la política se ejerce como acción de ese "nosotros", pautadas por las simpatías/empatías, las causas humanas y la necesidad de ofrecer una alternativa, entre otras. Y ese "nosotros" como pueblo y como sujeto histórico por excelencia se forja con diversas entidades: personas, grupos o colectivos que desean dar aportes significativos a realidades concretas a partir de los procesos esenciales en la vida cotidiana y que no niega lo institucional. Sujeto sociopolítico real que como hombre y mujer en situación histórica (niño, jóvenes, adultos y ancianos) comunican y producen cultura, se organizan como pueden y cuando lo creen necesario, cooperan y se solidarizan a partir de causas comunes y se unen para afrontar las adversidades y obstáculos pero también para celebrar la vida. (Freire, 1997). Solo los pueblos saben los abismos existentes entre ellos y las organizaciones, que muchas veces sus objetivos e intenciones persisten opuestamente y no diametralmente como debe ser.

  1. Conformación de una agenda comunicacional que privilegie las necesidades, intereses y expectativas de los pueblos

"Aún es posible desbordar los ríos, aún es posible reescribir la historia" (Ñamandu a Karai –Mito Karive-Tupi-Guarani)

Si la participación desde una epistemología del sur y la necesidad de fundar ágoras comunicacionales que como espacios públicos permiten el debate sobre la vida y sus sentidos, sobre los derechos y deberes como ciudadanos e hijos de la tierra, sobre las instituciones públicas y privadas al servicio del bien y la virtud, sobre las cosmovisiones del sur y del norte, sobre la plenitud de vida en cada ciclo humano, todas estas anuncian la importancia de conformar una agenda de los pueblos, que consolide su poder y su solidaridad como fuerza originaria. Y son los medios de comunicación e información, el lugar que se presta para que los pueblos se perfeccionen como humanidad y puedan afrontar con sabiduría y fortaleza su devenir y quehacer histórico.

En la conformación de una agenda es imprescindible reconocer tres aspectos que la conforma: los fines últimos o teleológicos que se desea lograr, el sujeto a quien se le envía el mensaje y el discurso recreador e innovador para mantener despierta su atención.

Conforme a lo referido, pongo al debate los siguientes puntos como discurso de la agenda. La misma está expresada en documentos, entrevistas y acuerdos que se vienen dando a nivel institucional por parte de los líderes, instituciones y gobiernos latinoamericanos comprometidos con los pueblos y mejor aún, por los foros sociales y encuentro de los pueblos realizados en los últimos quince años. Solo que a mi parecer están resumido estratégicamente en los cinco objetivos históricos del Plan de la Patria, que como legado póstumo del liderazgo de Hugo Chávez Frías plasmó como orientaciones que señalan un telos u horizonte para afinar la visión, una utopía para alimentar el corazón y una intuición para ser escuchada y comunicada por quienes nos sentimos pueblos irreverentes, solidarios y libertarios. (Peña, 15/03/2015)

Sobre dicha base los he resumido del siguiente modo (Peña, 25/03/2015):

  1. Para ser originariamente lo que somos en esencia solo es posible en independencia, interdependencia y soberanía identitaria de los pueblos.

Reivindicar el discurso contra-hegemónico en la que nos permite reconocernos diferentes y valorarnos desde nuestras identidades, es necesario el conocimiento de nuestra historia. La memoria histórica debemos refrescarla cada tiempo, ella nos recuerda que somos continuidad histórica de hombres y mujeres que asistieron a hechos históricos que aún hoy están presentes y nos enorgullece por su coherencia con los anhelos profundos de humanidad. Sin esto como principio, difícilmente podremos construir las bases de una independencia en un mundo donde las recetas, las fórmulas y los moldes están para ser copiados, emulados o para formatearnos sistemáticamente.

  1. Para un buen vivir desde la sabiduría para la plenitud de la vida o ecohumanismo.

Se trata de apostar por lo primigenio de nuestros saberes que como discurso originario y salvaje se presenta en el mundo de hoy como el camino a seguir para aprender a vivir y estar con el otro en la búsqueda común de la plenitud y bienestar para todos, sin exclusión. Para ello es necesario partir del sujeto en sus ciclos de vida como niños, jóvenes, adultos y ancianos. Aquí la participación ciudadana y el diálogo en convivencia y respeto nos permite avanzar pues al sentirnos integrados a un grupo y reconocido por este nuestra energía vital se expande hacia la construcción de un buen vivir, manifestado en bienes espirituales y materiales.

  1. Para producir lo que necesitamos y queremos o el ecosocialismo innovador y productivo.

Este discurso que busca la fecundidad productiva e innovadora desde sus potencialidades y aspiraciones profundas. No hay trabajo individual sin el colectivo, ni hay colectivo sin el trabajo individual. El ser humano debe desarrollar su potencial creador, innovador y tecnológico cuando frente a las necesidades, intereses y expectativas reales y sentidas de un pueblo busca satisfacerla. Pero solo no puede hacerlo para responder a grandes demandas. De allí la necesidad de organizarse para el trabajo con otros. El trabajo debe ser un espacio para crear, liberar y transformar por lo que se debe educar y formar para producir conocimiento y tecnología pertinente y necesaria. Lo que no significa que esto se consigue en el primer intento, es necesario el ensayo y error, hasta que los bienes y servicios resulten de de calidad y excelencia.

  1. Para asumirnos desde la unidad en la diversidad cultural o la paz y la armonía desde el buen vivir.

Propiciar el sentimiento de formar parte de la gran familia de naciones y pueblos. América Latina es ejemplo de solidaridad, fraternidad e integración con todos y especialmente con aquellos que sufren situaciones difíciles por guerra, invasiones, hambre e injusticias. Hoy más que nunca cuando la élite plutocrática busca imponerse globalmente y con sus amigos, aliados y socios locales tenemos que mantenernos firmes en un discurso y acción política clara de las soberanías de las naciones y la necesidad de conformar la paz y justicia entre las interrelaciones e interacciones de las naciones y de los pueblos. El entendimiento y la unidad son el resultado del respeto a todas las identidades culturales y el diálogo de las partes, sin intenciones ocultas. Y de existir estas deben ser visibilizadas a tiempo para su correctivo. Hoy los recursos bioenergéticos resultan muy codiciados por las trasnacionales que sin ser ciudadanos, imponen desde fuera leyes, fomentan invasiones, violaciones a los derechos de los pueblos, destruyen el patrimonio cultural y todo para aprovecharse de los recursos más baratos o robados.

  1. Para restablecer el equilibrio madre tierra y humanidad en equilibrio y respeto.

Si algo hemos aprendido en la integración latinoamericana es a enriquecernos desde las cosmogonías culturales de los pueblos. Bolivia y Ecuador aprobaron en sus constituciones el derecho a la Madre Tierra, lo que significa que tenemos que aprobarla en toda América Latina para comenzar y a nivel mundial. Que tenemos que revisar todas las otras leyes que nos impone el sistema capitalista depredador o que hemos aprobado sin considerar a la madre Tierra como un sujeto de derechos, pues ella cumple día a día su deber de nutrir y alimentar la humanidad. Pero no siendo suficiente nos da cobijo en el propio santuario de la naturaleza que con su belleza, verdad y bondad nos enseña a ser igualmente bellos, verdaderos y bondadosos. Si no somos serviciales, justos, útiles, agradecidos y humildes es porque no queremos aprender de la sabiduría de nuestra Madre Tierra. Debemos como humanidad aprender a conectarnos más con la Pachamama para retornar a nuestra originalidad.

Como se puede observar, el descriptor de cada aspecto temático de la agenda de los pueblos debe llevarnos a crear nuestras propias agendas en el conversar y actuar, que asegure vivencias y experiencias significativas para que otros, al observarlas y conocerlas puedan integrarlas a sus principios o valores o mejor las pueda comprender o darse cuenta que forma parte de sus anhelos como humanidad. Hacer uso de nuevas formas creativas e innovadoras del mensaje puede ser táctico dentro de la estrategia.

Pero para lograr introducir esta agenda como parte de la vida natural de los pueblos, para ir despertando a la conciencia de sí mismo, se requiere de hombres y mujeres conscientes de su papel y de su vocación humana. Nadie puede dar lo que no tiene y es necesario formarse para ello. Las universidades tradicionales y sus escuelas de comunicación suelen impartir una educación meramente liberal, donde lo humano no cuenta, que no sea para manipular y manejar a su antojo.

  1. Formar a los periodistas y comunicadores que den sentido, direccionalidad y orientación como promotores culturales de un sentipensar originario.

"Ustedes no escogen las luchas, las luchas los escogen a ustedes" (Boaventura de Sousa Santos)

"Las universidades hoy son un mercado competitivo destructivo. Se están transformando en un mercado y obviamente los profesores son agentes de ese mercado y los estudiantes son estrenados para ser agentes de ese mercado" (Santos, 2015). En América Latina entre las década del 80 y 90 numerosas universidades públicas se desviaron de su objetivo central, formar al ciudadano que profesional pueda aportar a su país, a su pueblo para su dignidad, para su buen vivir y desarrollo integral de sí mismo. En el intento de subvertir el pensamiento y práctica de las universidades neoliberales, han surgido nuevas universidades que han asumido la utopía y el derecho de soñar, anhelar y actuar de los pueblos. Como docente del Programa de Formación de Grado de Comunicación Social en la Universidad Bolivariana de Venezuela, comprometida con la plenitud de la vida de nuestros pueblos y de la madre tierra me he visto en la necesidad de desarrollar y compartir metodologías y estrategias que apliquen para ese objetivo, que si bien, es a mediano y largo plazo, no puede dejarse al azar.

Desde hace 8 años facilitó la Unidad Curricular Medios de Información y Comunicación Internacional donde se analiza la noticia de la agenda internacional, se observan las prácticas de las agencias noticiosas y se aplica una metodología que le permita entender la complejidad de la realidad mundial, el hilo conductor histórico de un tema noticioso, las condiciones y factores que la caracterizan, las luchas hegemónicas y contra-hegemónicas que se dan o están ausentes y el discurso que legitima los poderes trasnacionales en detrimento de los pueblos. (Peña, 2013). Reflexionar el mundo, construir desde la palabra y generar sinergia en la acción periodística ha contribuido a co-inspirarnos en esta intención. A continuación unos breves enunciados elaborados en clase con los estudiantes del penúltimo semestre de Comunicación Social de la Universidad Bolivariana de Venezuela: "Queremos pueblos que produzcan su propia utopía; queremos pueblos que se observan y se reconozcan en su poder original; queremos pueblos que se escuchan buscando la verdad que los libera de sus condicionamientos históricos; queremos pueblos que retomen su ímpetu vital; queremos pueblos que produzcan su energía vital y den respuesta a sus necesidades, intereses y expectativas reales y sentidas; queremos pueblos que se respetan y se solidaricen y fusionen sus fuerzas internas para un buen vivir; queremos pueblos con coraje y valor para afrontar retos y desafíos a partir de su fuerza vital articulados y conectados con la madre tierra".

En este sentido, la experiencia formativa y técnica como profesionales de la comunicación es una tarea primordial. Formar desde lo humano, como productor y consumidor de cultura en el marco de su ciudadanía e identidad originaria, reconociendo sus derechos y deberes. Pero hacerlo como comunicador de la Palabra de los pueblos comporta un protagonismo y corresponsabilidad único y trascendente.

El comunicador como ciudadano protagónico originario debe afrontar la sociedad de la información que solo valida las actividades sociales, culturales y económicas provenientes de otras latitudes como fuente de riqueza cultural y desconoce las nuestras. Proyectarse desde el nosotros y no desde los otros, va a depender también del medio donde realiza su labor. Es importante reconocer que desde el Sur se viene avanzando en medios de comunicación que ponen en la agenda las luchas de los pueblos, tal es el caso de Telesur, Radio del Sur, entre otras iniciativas relevantes.

El comunicador como ciudadano corresponsable en la sociedad del conocimiento que se funda en una forma de trabajar la información/comunicación apoyada con la ciencia cognitiva, neurolingüística y psicológica debe entender que el respeto hacia sí mismo y hacia los usuarios de sus productos comunicacionales debe contribuir para producir conciencia real, simbólica e imaginaria favorable al individuo, al grupo y a los pueblos y no para manipular e inducir a la población para fines contrarios a sus intereses. Los esfuerzos de los nuevos medios del Sur necesitan tener un mayor impacto y alcance para llegar a todos y todas desde los ciclos de vida: niños, jóvenes, adultos y de la tercera edad.

El comunicador como ciudadano revolucionario en una sociedad donde los saberes ancestrales, las prácticas identitarias culturales propias de los pueblos y naciones aún no son reconocidos y valorados en su potencial creador y liberador debe ser pionero en esta tarea al manifestar un profundo conocimiento, comprensión, respeto y honra por lo suyo. Y será en el mismo quehacer comunicacional e informativo donde el comunicador encontrará ya sea la causa humana en la que se identifique para su superación o su conexión con las fuerzas ancestrales que le permita direccionar y dar sentido a su trabajo humanístico y científico basado en lo crítico y creativo, así como propositivo e innovador donde los pueblos sean los propios hacedores y artífices de su destino.

La experiencia como docente me ha demostrado que si es posible con información y conocimiento generar en cada uno, sus propias reflexiones que parten del desarrollo del sentipensar estratégico de quienes participan en la praxis comunicacional. Entre las acciones estratégicas (Peña, 2014a) enfocadas como investigadores sociales que somos y trabajadas en el aula tenemos: el desarrollo de la visión del sur dentro del contexto histórico y reconocer los saberes originales y hegemónicos individuales; observar nuestras necesidades como pueblo y las ofertas y demandas existentes vinculadas a los derechos ciudadanos; conocer otras experiencias exitosas o no tanto del país u otros con problemas y soluciones afines y consultar con expertos del problema ; elaborar síntesis de lo alcanzado que permita plantear objetivos e iniciar la búsqueda de información y producción de un nuevo conocimiento; conocer los elementos históricos culturales que hace que exista el problema y producir los elementos claves culturales que favorecen cambios y transformaciones profunda; reconocer la riqueza espiritual y material de los pueblos para abordar los problemas; registrar los sectores, grupos o colectivos que demandan u ofertan para su promoción y consideración informativa y comunicacional; y visualizar alternativas para acuerdos, alianzas para la participación que fomente la justicia y la solidaridad en la aplicación de propuestas concretas. Estrategias que deben asumir los periodistas y comunicadores del sur si desean que su trabajo contribuya a la construcción de la conciencia colectiva.

"No se puede pretender cambios sustanciales en las instituciones que como poder constituido debe responder a las demandas de los ciudadanos y del pueblo en general desde sus necesidades, intereses y expectativas reales y sentidas si no existe un ser humano con alta conciencia ciudadana y con capacidades para acciones individuales, grupales, colectivas, comunitarias e institucionales". (Peña, 2013b). Se trata entonces, de formar al mensajero de "palabras alma" que como obrero de la palabra y productor del discurso necesario se hace uno con los pueblos del Sur.

Conclusiones

Como síntesis tres ideas presentes en la reflexión anterior:

  • Recuperar la historia originaria es la posibilidad real, simbólica e imaginaria para la producción de un ser y quehacer basado en el respeto de lo humano y de la Madre Tierra. Pueblos e instituciones, en especial, las del ámbito comunicacional, educativa y cultural son las convocadas a potenciar las voces y miradas para un despertar de multitudes, que aún siguen en el letargo del capitalismo y neoliberalismo que deshumaniza y depreda lo que encuentra a su paso.

  • Los medios de comunicación social local, nacional y regional, así como los obreros y constructores de la Palabra tiene una labor ineludible, que es la de acompañar las luchas de los pueblos, que en su participar desde la oralidad se saben artífices de sus propias historias, relatos y mitos vitales.

  • La participación en los procesos informativos de los pueblos soberanos que anhelan un Buen Vivir en paz, justicia, respeto y armonía como Humanidad/Madre Tierra es deliberativa, responde a sus necesidades, intereses y expectativas de una vida con derechos y deberes. Las empresas públicas y privadas de la comunicación e información y los profesionales que participan al sumarse al propósito de la integración deben elaborar una agenda mediática donde participen individuos, grupos, colectivos y pueblos con sus voces y miradas.

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Alice Socorro Peña Maldonado

Profesora de la Universidad Bolivariana de Venezuela. Lic. en Comunicación Social Magister en Comunicación Organizacional. Dra. en Ciencias para el Desarrollo Estratégico.

 alicesocorro2000@yahoo.es

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