Periodismo y poder en Venezuela

A comienzos de junio de 2014, el periodista y laureado escritor español, Arturo Pérez Reverte, disertó sobre la profesión.

En un discurso histórico por su claridad y ajuste a la realidad, señaló que el periodismo no debe tener miedo al poder, pues de hecho, es un contrapoder, que busca la verdad, por encima de los miedos, de las angustias y amenazas.

Reverte mencionaba que la única forma de frenar al político, al financiero, al poderoso, a las transnacionales, a los notables, a los intelectuales, era el periodismo y la defensa de la verdad.

Pues, escribía: “Miedo del poderoso a perder la influencia, el privilegio. Miedo a perder la impunidad. A verse enfrentado públicamente a sus contradicciones, a sus manejos, a sus ambiciones, a sus incumplimientos, a sus mentiras, a sus delitos. Sin ese miedo, todo poder se vuelve tiranía. Y el único medio que el mundo actual posee para mantener a los poderosos a raya, para conservarlos en los márgenes de ese saludable miedo, es una prensa libre, lúcida, culta, eficaz, independiente. Sin ese contrapoder, la libertad, la democracia, la decencia, son imposibles”.

En el mundo actual, pareciera que el periodismo quedó pintado en la pared y que los medios no se interesan por buscar la verdad, sino todo lo contrario, por engañar y complacer a los poderosos.

De hecho, los poderosos, con el paso de las décadas, se hicieron de los medios, sabiendo que con su control, dominaban audiencias y sociedades; las manipulaban y ataban a sus intereses y pensamientos.

Se perdió el periodismo de investigación y el rigor del informativo se deshace cada día con la insurgencia del tuiter, de las redes sociales.

También la contextualización de la información, y dio paso al oportunismo, a la inmediatez mal contada, mal explicada o reseñada.

Hoy el papel del periodismo parece estar de lado de los poderosos, de quienes detentan el dinero para arropar con sus intereses a quienes sean adversos, y conminarlos a creer sus ideales y enfoques de la realidad, que dolorosamente, son disonantes en la mayoría de los casos.

Mencionaba el escritor que el “poder y cuantos aspiran a conservarlo u obtenerlo un día no están dispuestos a pagar el precio de una prensa libre, y cada vez se niegan a ello con más descaro. Basta ver las ruedas de prensa sin preguntas, el miedo a comparecencias públicas, los debates electorales donde son los políticos y sus equipos, no los periodistas desde la libertad, quienes establecen el formato. Como si hubiera, además, que agradecerles la concesión”.

No es importante el periodismo reflexivo, de datos, objetivo, aquel que mostraba suficiente información al lector , oyente o televidente, para que se formara sus puntos de vista, una vez contextualizados los diversos enfoques del problema.

El periodismo de ahora, de redes sociales, de inmediatez, de figurines, de políticos entregados al poder, de poderes con cañones comunicacionales, es un periodismo amorfo, soso, intrascendente, que más bien trata de imponer verdades o intereses gubernamentales o contrarias a éste.

Ese parece ser el triste papel del periodismo venezolano en estos momentos: trinchera para opositores o defensores de gobernantes.

No defensores de la verdad, del equilibrio, de las causas justas, como dictaminan los manuales.

En ocasión de celebrarse nuestro día, el periodismo se ha vuelto doctrinario, ideológico; para nada formativo, educativo, interrogativo, vigilante del poder y los poderosos.

Así las cosas, no deja de ser un problema empinado pues nos acostumbramos a cobijarnos a los poderes establecidos, como decía de forma meridiana Pérez Reverte. “… y el periodismo como contrapoder se vuelve un ejercicio peligroso. Por sus propios problemas, algunos medios deciden no ir contra nadie que tenga poder o dinero. Y surge otro serio enemigo del periodismo honrado: la autocensura. Cuando el redactor jefe, en vez de animarte, te frena”, agregaba.



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Rubén Marcano

Periodista, graduado en la UCV. TSU en Informática, con estudios sin culminar en Sociología y Derecho en la UCV. Con maestría de Periodismo y Comunicación Institucional en la Complutense de Madrid, Autónoma de Barcelona y UPEL. Ha escrito dos libros. Es profesor universitario y articulista.

 rubenmarcano@gmail.com      @rubenmarcanob

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