La guerra a través de las redes



Una de las premisas más importantes de las nuevas teorías políticas –si es que las hay- es que los enemigos no escogen escenarios para las batallas como otrora. El campo de la guerra hoy es todo el planeta, incluso con la incorporación de una propuesta que los militares antiguos consideraban como un problema de honor: no dejar heridos. Por ello no importa cuál sea el escenario; y mucho menos importa que haya ancianos mujeres y niños. Mientras más cruento sea el combate y más civiles sean sacrificados, más profundo será el terror y más resignado estará el ser humano a dar lo que le pidan. Se cumple así la premisa del genial Nicolás Maquiavelo, según la cual es mejor ser autoritario, ya que cuando se es clemente se le da libertad tanto a las personas como a los hechos.

Pero además de ese hecho tan significativo en la acción política-militar de hoy, hay otros elementos no menos importantes, que ya fueron utilizados en otras oportunidades, como es el tema de la conspiración por chisme, que es tal vez uno de los instrumentos más dañinos de la guerra mediática. La campaña desplegada contra el gobierno de Salvador Allende en Chile, está llena de buenos ejemplos, porque ese fue el escenario de nuevas armas de la guerra ideológica hasta ahora desconocidas, como el de enfrentar familiares y poner amas de casa de los sectores de la clase media a actuar para defender sus intereses, que al cabo eran los de la burguesía.

La tecnología de hoy, abrió todo un campo de posibilidades que se mueven de un extremo a otro de la conciencia y de las formas particulares de vida de los ciudadanos. Las redes sociales son los nuevos inquilinos de los hogares del mundo. Invadieron cada lugar de la casa, ocuparon un puesto en la mesa del comedor, también utilizan el inodoro y la computadora. Es un monstruo creado por la voracidad del capital que apenas está dando sus primeros pasos, pero que comienza a aterrar a sus propios creadores porque también comienzan a ser víctimas. Es, sin duda, un arma; quizás una de las más mortíferas. Imagine a una persona conectada a twiter, wasap o pin en el caso de las cerezas negras, que le llegue una información según la cual Nicolás Maduro se preinfartó por una discusión que tuvo con el titular de Defensa. “Eso es invento de los escuálidos” dirá si es una persona consciente, ecuánime y además chavista. “Esas es una vaina loca, ya yo lo hubiera sabido” dirá una persona opositora y con cinco dedos de frente; pero además autosuficiente.

Pero si esa información llega por 10 vías diferentes a ambas personas, el chavista comenzará a preguntar y a hacer llamadas desesperadas para que alguien le diga qué está pasando. El opositor, trasmitirá el mensaje ya dado como un hecho –porque además odia a Chávez- con algún agregado de él porque le daría el toque chik que necesita y que le da caché ante las amistades. Al final la información será obviamente mentira. Pero antes de que eso ocurra, habrán sobrevenido depresiones, angustias, millones de llamadas telefónicas, consultas de última hora y premovilización para abandonar el país en el caso de una vaina.

Si bien la guerra mediática estuvo incorporada como un arma de peso para desacreditar al enemigo, para inventarle cosas, para tergiversar la verdad, para fabricar mentiras; esa arma hoy tiene nuevas dimensiones: la poderosa tecnología que puso una mentira en boca de todo el mundo en fracciones de segundos. Es decir, la divulgación de una mentira disfrazada de verdad, será conocida por miles de millones de personas en fracciones de segundos en todo el mundo. Y eso, para poder contrarrestarla, lo correcto sería que no saliera a la luz pública, pero si lo hace, tener una respuesta inmediata, a fin de evitar lo que en periodismo se llama “reacciones” o el “segundo día”.

Cuando escribo esta columna, Globovision está haciendo una sección que se llama “Casos de Investigación”. ¿Adivine cuál es el caso? Pues sí, cuál más: La enfermedad de Chávez. Con toda seguridad entrevistarán al doctor Marquina, tan valiente él que vive en Miami, y a algún tarifado de oficio para que diga –según su análisis- cuál es el problema real. Como que si los venezolanos ya no lo supieran. Lamento decir que yo eso lo veo como falta de Estado. O falta de autoridad. Porque si bien la democracia debe prevalecer, no se puede permitir la libertad para convertirla en la burdelización del ejercicio del periodismo. El desnalgue ético, pues.

En su genial obra El Príncipe, “Maquiavelo aconseja a los príncipes que deben ser amados y temidos simultáneamente. Pero como estas relaciones raramente existen al mismo tiempo, aclara que es preferible ser temido que amado. Fundamenta su pensamiento en que en el momento de una revolución, el pueblo puede que se olvide del amor, pero el temor siempre lo perseguirá. En consecuencia, si un soberano es temido hay menos posibilidades de que sea destronado. Además Maquiavelo aconseja que sobre todas las cosas uno siempre debe evitar ser odiado, ya que en esa situación nada impedirá que termine destronado. Para evitar ser odiado el príncipe nunca debe interferir con los bienes de sus súbditos ni con sus esposas, ya que argumenta que un subordinado olvida más rápido la muerte de su padre que la pérdida de sus riquezas”.

Es que me parece que el libertinaje lo practica el gobierno y no se está dando cuenta.



Caminito de hormigas…



Excelente el acto por los 55 años de vida de Kikirikí. Hubo calidez y camaradería. Me pregunto ¿Quiénes enarbolarán esa bandera en los próximos 45 años, cuando cumpla 100?... Recibo los datos para las postulaciones para alcalde de Valencia que se hicieron hoy domingo 24 de febrero. Miguel Flores quien cuenta con toda la maquinaria del partido y el apoyo del gobernador en las UBC –mosca con Agüero- sacó 109 postulaciones, Edgardo Parra 97 y Pablo Montoya 53. O sea que el alcalde no estaba tan rechazado como se le vendió a los valencianos y todo indica que será definitivamente la piedra en el zapato de las internas… Por cierto, agradezco de todo corazón a los camaradas de Miguel Peña y San José que quisieron postularme. Creo que no es momento para eso… Otra vez El Tigre Eduardo Fernández se lanzará a la precandidatura presidencial en la MUD. Definitivamente “loro viejo no aprende a hablar”… Tres personas de mi alta estima cumplen años mañana, todos camaradas. Dalia Correa, Willian García Insausti y mi hermano Bolívar Sucre. Piscianos, tercos, soñadores e inteligentes. A ellos mi cariño y mi consideración, además de un fuerte abrazo


rafaelolmos101@gmail.com


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Rafael Rodríguez Olmos

Periodista, analista político, profesor universitario y articulista. Desde hace nueve años mantiene su programa de radio ¿Aquí no es así?, que se transmite en Valencia por Tecnológica 93.7 FM.

 rafaelolmos101@gmail.com      @aureliano2327

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