Bukele golpea la democracia de El Salvador con asesores de Guaidó

Bukele y Toledo.

Bukele y Toledo.

06.05.21 - Nayib Bukele acaba de destituir a los magistrados de la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia y al Fiscal General. Ni la crítica internacional ni los cuestionamientos internos a su tendencia autoritaria frenan los antojos políticos del presidente de El Salvador, quien ahora puede regir con la mayoría calificada —56 diputados— que tiene en la Asamblea Nacional, según lo publicado por el portal de ultraderecha radical PanamaPost.

El mandatario tiene más poder que hace dos años, cuando ganó la silla ejecutiva. Su partido Nuevas Ideas (NI) tiene dos tercios en la plenaria para decidir sin obstáculos y, además, gobierna desde este 1 de mayo en 152 alcaldías de los 262 municipios que conforman el país centroamericano.

Es paradójico, pero la supremacía que permite a Bukele deponer a quien quiera "con el propósito de instalar una nueva élite en El Salvador que usaría el Estado y los recursos estatales para sus propios fines" —según San Diego Unión Tribune— es el resultado de las asesorías de los estrategas del político venezolano Juan Guaidó y del partido Voluntad Popular de Leopoldo López, los mismos que intentaron dar un golpe de estado al actual Presidente Nicolás Maduro, mientras manejan contratos de consultoría por cifras no reveladas con el mandatario salvadoreño.

"Lester Toledo, líder opositor exiliado de Venezuela, es dirigente del partido político venezolano de oposición Voluntad Popular fue, también, "asesor organizacional de la campaña electoral ‘Hagamos Historia’, la cual fue implementada previo a las presidenciales del 3 de febrero de 2019 ganadas por Bukele en primera vuelta.

En la campaña de alcaldes y diputados de este año, Toledo se presentó ante las bases del Nuevas Ideas como "senior campaign manager" que implicaba encargarse del diseño de comandos de campaña, la movilización de la militancia y su entrenamiento para ejercer la defensa del voto.

Pero el vínculo data de 2018, poco después de la expulsión de Nayib Bukele del Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) cuando él y su grupo aún intentaban organizar un nuevo partido para las presidenciales de 2019. Desde entonces, Toledo vocifera que la estrategia es "la cercanía del presidente con los círculos políticos conservadores internacionales, las redes sociales y la lealtad al líder".

Una estrategia que factura mediante la empresa Salto Ángel Consulting. Desde esta compañía, mide la cantidad de tuits, de retuits y los comentarios en torno al mandatario y sus aliados. "Si el militante no tiene redes, mide la asistencia a los eventos. Si es comprometido, asciende y termina convertido en parte del comando de campaña".

Toledo presume de que su empresa tiene herramientas para recopilar datos y medir el compromiso. "Las personas más comprometidas y que tienen más estrellas, que le pondrían el pecho a una bala por el candidato, son las que ponemos en los centros de votación, porque tienen un compromiso muy alto. Nadie las va a comprar ni amedrentar con violencia".
Nada es gratis. Crearon un sistema de incentivos para aquellos que lograran movilizar a más voluntarios: desde promocionales, gorras y camisetas, hasta una cena privada con Bukele. "Las diez personas que más gente movilizaron tuvieron como premio una cena con el candidato. Esta estrategia nos permitió inscribir a 412.000 personas".

Lo revela sin filtros. Pero su compañía que también organizó las elecciones internas de NI —la primera elección virtual de la historia de El Salvador con 160.000 votantes— enfrentó denuncias de fraude. Se incluían compra de votos e ingreso de chips de teléfonos fraudulentos.

La Comisión Nacional Electoral del partido admitió las irregularidades de precandidatos que adquirieron dispositivos para sufragar varias veces.

Asesorías en secreto

"Aunque no está claro cuánto gana Toledo, ni si el partido le paga directamente a él o a su empresa, en la práctica se convirtió en el segundo al mando del partido", afirma El Faro, pero estimaciones de la organización Acción Ciudadana dan una idea. Entre noviembre de 2020 a enero de 2021, NI gastó 7.134.473,92 en su campaña, seguido del partido Arena, que destinó 725.659 dólares.

La empresa del dirigente del partido de Juan Guaidó, maneja la distribución de la pauta de publicidad del partido en redes sociales, una de las herramientas que usaron para segmentar mensajes durante los meses de confinamiento ordenados para contener el avance de la pandemia.

No lo hace solo. Lo acompañan Lender Toledo, Esteban Vicuña y Víctor Julio Barboza. Para la campaña legislativa y municipal otros cinco opositores venezolanos vinculados a Voluntad Popular (Zulia), participaron como voluntarios en las capacitaciones de defensa del voto: Ángel Machado, Danny Lozada, Efrendy Campos, María José Vásquez Fossi y Andrea Márquez.

Más figuras en el entorno

Sara Hanna Georges es otra opositora venezolana que rodea a Bukele. Su nombre además de figurar como asesora de Leopoldo López es motivo de polémica en El Salvador.

Esta odontóloga junto al veterinario Miguel Arvelo —también venezolano— son acusados de ordenar al personal del Departamento de Laboratorio de Vigilancia de Salud Pública de manera verbal o por mensajes de WhatsApp la suspensión de la toma de pruebas para COVID-19. De este modo se perjudicaron 1600 muestras.

Lo anterior quedó expuesto en una misiva formal en junio dirigida a la subdirectora del Instituto Nacional de Salud, firmado por la coordinadora de virología, Delmy Lisseth Recinos de Valdez, la titular del laboratorio de vigilancia en salud pública, Ruth Carolina Vásquez Cordova y la jefe de departamento de laboratorios de salud pública, Mónica Jeannette Barahona.

A la comisionada presidencial Carolina Recinos le tocó salvar a Bukele. Admitió la contratación de asesores venezolanos en el gobierno alegando "experiencia en determinados momentos", pero la funcionaria no detalló en qué asesoran al mandatario y solo se redujo a que "no toman las decisiones".

Hipocresía institucional

Las declaraciones de Recinos son vagas. Todos "esos señores, bajo la excusa de la consultoría, se han convertido en parte del núcleo de toma de decisiones de Bukele, que ya no es cliente, sino jefe", interpreta Pedro Urruchurtu, coordinador de asuntos internacionales de Vente Venezuela, en su cuenta en Twitter.

A su juicio, Toledo y compañía se convirtieron en asesores de Nayib Bukele y aunque promueven la luchar por libertad y democracia en Venezuela "celebran que Bukele se vuele, de golpe, la institucionalidad democrática de El Salvador. Allá aplauden lo que aquí repudian. Hipócritas".



El político es pragmático. Para él "ser político de oposición para muchos ha sido un negocio rentable, incluso en el exilio" porque "Venezuela es un nombre rentable» y «esos mismos, curiosamente parte del partido Voluntad Popular, se la pasan pidiendo a la OEA que actúe en el caso Venezuela por la situación, pero son copartícipes de la destrucción institucional de un país». Los llama «falsos». Para otros son «revolucionarios democráticos». Cuestión de visiones, como siempre.

Incluso, acotó que a los políticos venezolanos como Juan Guaidó y Leopoldo López se les olvidó como rendir cuentas sobre la ayuda humanitaria que nunca entró en Venezuela.

En Estados Unidos hay «profundas preocupaciones sobre la democracia de El Salvador» porque «un poder judicial independiente es fundamental para una democracia sana y para una economía fuerte» afirmó Kamala Harris en Twitter.

En esa misma línea el secretario de Estado, Anthony Blinken, dijo que se había comunicado con Bukele para expresarle la «gran inquietud» porque lo ocurrido «socava al más alto tribunal de El Salvador y al fiscal general».

Arrogancia presidencial

El mundo está mirando a Bukele. La Organización de Estados Americanos (OEA) le recordó que "cuando las mayorías imponen una visión única y uniformizada para el resto del sistema político eliminan los sistemas de pesos y contrapesos en el marco institucional alterando la esencia del funcionamiento del mismo».

Y la Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) considera que las destituciones «sin debido proceso ni causas específicas constitucionales ponen en riesgo el Estado de derecho».

La respuesta de Bukele a los detractores, en general, salió de sus vísceras y aterrizó en Twitter: "Estamos limpiando la casa, no es de su incumbencia". Para evadir, no asistirá a la cumbre «Defensa de las Democracias» en Miami esta semana.



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