Anatoli Matvienko: Una mirada desde Bielorrusia en el marco de la pandemia

03 de junio de 2020.- Alejandro Bodart, coordinador de la Liga Internacional Socialista (LIS), conversó con destacados dirigentes obreros y socialistas del Este Europeo. En esta oportunidad Aporrea.org difunde la entrevista con Anatoli Matvienko, dirigente del SMOT, desde Bielorrusia nos ofgrece una mirada sobre  la política de su gobierno, la clase obrera y las perspectivas para lxs revolucionarixs.

Según el presidente bielorruso, se puede derrotar al COVID-19 con vodka y sauna. ¿Es chiste o piensa eso?

Es difícil decir qué puede pensar. Lukashenko también recomendó ir a labrar el campo, en un tractor, lo que fue muy discutido en nuestros medios. Además, prometió públicamente que ni una sola persona moriría por esta enfermedad. Pero cuando la gente comenzó a morir, Lukashenko dijo que ellos mismos tenían la culpa de esto: fumaban, tomaban alcohol, tenían sobrepeso y llevaban un estilo de vida poco saludable. No expresó sus condolencias ni a los familiares de los médicos fallecidos. Este momento significativo marca la actitud real de las autoridades hacia la gente.

Además, el presidente va supervisando el tratamiento: hace poco declaró que conocía los criterios de tratamiento, él mismo los desarrolló y ordenó cumplirlos. Los comentarios sobran. Según cifras oficiales, a hoy en Belarús se enfermaron 30.572 personas, 171 murieron, o sea que cada día se registran unos mil infectados y mueren nada más que seis. Ninguna persona de buen juicio creerá en tales milagros.

Es de destacar que, mientras niega la amenaza de la epidemia, Lukashenko les pide dinero a las organizaciones financieras internacionales para enfrentar al coronavirus. Y hoy, cuando otros países ya emprenden una salida gradual de la cuarentena, nuestra propaganda declara que cada vez más países recurren a la experiencia de Belarús como la más correcta durante la pandemia. Es una estupidez absoluta.

Hace 25 años, nuestra gente fue tomada como rehén por una sola persona. Y para determinar cuándo él bromea y cuándo no, uno debe ser especialista en determinado perfil psiquiátrico.

La enfermedad y la crisis, ¿cómo afectan al país?

Una de las principales razones para negar la necesidad de una cuarentena fue la amenaza de una crisis económica. El presidente lo dijo así: «Si nos encerramos en casa, ¿qué vamos a comer?» Es decir, él mismo confirmó la incapacidad del Estado que gobierna desde hace más de 25 años. Sin embargo, incluso sin cuarentena, una crisis económica es inevitable.

Es imposible trabajar eficazmente si la gente a tu alrededor se infecta y se muere. La carga principal de la pandemia recayó sobre el sector de servicios: hotelería, restaurantes, turismo, consultorías, medicina. Cerraron no sólo las empresas privadas, sino también las estatales. Así, por ejemplo, la estratégica Fábrica de Tractores de Minsk tuvo que declarar vacaciones forzadas del 4 al 11 de mayo.

El problema es que al rechazar las medidas de cuarentena, el Estado no pudo controlar la epidemia. El desarrollo de la situación es absolutamente impredecible. Belarús tuvo una buena oportunidad de sofocar la epidemia en su despegue: se debían tomar las medidas provisorias restrictivas: cerrar las fronteras, localizar los focos de infección e implementar los test a gran escala. Estoy seguro que en dos o tres semanas hubiéramos vuelto a una vida normal. Pero el momento se perdió y no tiene sentido pronosticar algo.

Belarús es un país con un alto riesgo de infección de Covid-19 con todas las consecuencias económicas, políticas y sociales. El bloqueo por parte de otros países es inevitable y esto profundizará la crisis.

¿Hay descontento entre los trabajadores?

La epidemia exacerbó drásticamente la actitud negativa de la gente hacia el poder. Esto se siente en todos lados, pero hasta ahora no hubo protestas. La gente se aferra a sus trabajos hasta lo último, dándose cuenta de que el Estado no les ayudará, y es casi imposible encontrar otro trabajo. Pero el descontento va creciendo y en cualquier momento puede tomar una forma impredecible.
Las autoridades lo entienden perfectamente y, por lo tanto, no han pospuesto las elecciones presidenciales. Se han fijado para el 9 de agosto. No se sabe cómo los candidatos van a reunir firmas durante la epidemia, y necesitan 100 mil cada uno. Ya empezaron los arrestos y detenciones de los que constituirían un peligro para el gobierno en estas elecciones. Sin embargo, al momento, la Comisión Electoral Central ha registrado 47 grupos de iniciativa, de los cuales 36 son candidatos independientes. Es decir, nos espera una payasada con un final ya conocido, aunque puede haber variantes si el Kremlin interviene seriamente en el proceso electoral. Pero repito: aún no hay protestas. Hoy los sindicatos se concentran en la lucha por los derechos de los trabajadores, contra los despidos y las violaciones de las condiciones de trabajo. No se ven acciones específicas ligadas a la pandemia.

¿Querés agregar un mensaje a los compañeros de la LIS?

Camaradas, debemos entender que este es un momento difícil, y no sólo para nosotros: tampoco es fácil para las élites gobernantes. Y debemos usar este factor al máximo. Descartar todo lo que impide nuestra unión, construyendo nuestra nueva organización internacional. El tiempo nos ha elegido a nosotros, así que cumplamos con sus esperanzas. ¡Un saludo revolucionario!



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