Covid-19 desata discriminación, maltrato y rechazo social contra médicos y enfermeras en Colombia

Médicos, enfermeras, terapeutas y otros profesionales de la salud aseguran que el coronavirus ha motivado en la población que se les cierren las puertas

Médicos, enfermeras, terapeutas y otros profesionales de la salud aseguran que el coronavirus ha motivado en la población que se les cierren las puertas

Credito: El Tiempo

04-04-20.-La pandemia del coronavirus ha puesto en debate la precaria situación laboral de numerosos médicos, enfermeras y personal sanitario que, ahora, enfrentan la discriminación de vecinos que creen que pueden contagiarlos con la COVID-19.

Después de los aplausos nocturnos con los que los colombianos reconocieron al comienzo de la pandemia el trabajo de los profesionales de la salud, médicos y enfermeras han denunciado en los últimos días distintas formas de rechazo social.

En ciudades como Bogotá y Barranquilla hay denuncias de que conductores de autobuses públicos pasan de largo de las estaciones cuando los ven de blanco, lo que los obliga a esconder su uniforme para acceder al transporte, según reportó el portal La Opinión de Colombia.

Ante eso, Transmilenio, la empresa de autobuses públicos de Bogotá, puso en operación 11 rutas preferenciales para el personal de salud y demás trabajadores del sector, que pasarán cerca de los principales hospitales de la ciudad.

Médicos también han informado de hostilidad por parte de vecinos que les piden a quienes viven en arriendo que desocupen la vivienda, como le sucedió al joven Cristian Botache, expulsado de un conjunto de apartamentos al que se había mudado recientemente en la ciudad de Cali (suroeste).

“Piensan que alguien que trabaje en un hospital no debe vivir en el mismo edificio donde ellos viven”, dijo Botache a Caracol TV.

“Si usted es médica, no le puedo arrendar el apartamento porque puede traer el virus al edificio”.

Esta fue la respuesta que recibió Juana Caicedo de parte del propietario de un apartaestudio al que ella pensaba trasladarse en razón a que trabaja en el área de urgencias de una clínica en Bogotá para proteger a sus padres de edad avanzada.

La médica cuenta, no sin frustación, al diario colombiano El Tiempo que el arrendador incluso le había dado el aval antes de que ella le revelara el motivo de su traslado, “pero me discriminó por el solo hecho de mi profesión, algo que me dejó muy decepcionada”.

Otra profesional de la salud, Estela, enfermera auxiliar en un hospital del sur de Bogotá, denunció al mismo medio que la dueña de la casa donde tiene una habitación alquilada la esperó hace unos días en la puerta y casi sin acercarse le dijo que buscara para dónde irse porque no podía correr el riesgo de contagiarse con “bichos” que trajera del sitio donde trabaja.

Sandra Fuentes, una estudiante de medicina, contó a la agencia AFP que llegó cansada a su casa tras un turno de 12 horas. Caminó desde el hospital donde hace el internado de Medicina hasta la pensión donde residía en la ciudad caribeña de Santa Marta.

Al llegar, la propietaria, una mujer de 67 años, la sorprendió con la noticia. Sus hijos y un médico le habían sugerido que no compartiera más vivienda con Fuentes.

"Le dijeron que yo era una persona de riesgo", cuenta la joven de 22 años, pese a que no atiende casos sospechosos.

De nada le valió recordar los estrictos procesos de descontaminación que hace en el hospital. Tuvo que empezar a buscar techo en medio del confinamiento.

Antes de conseguir nuevo hogar, contactó seis pensiones donde sintió el rechazo. "Me buscaban distintas excusas, me aumentaban el precio o decían que ya se había ocupado", afirmó.


En Cali, una vecina de un internista le hizo saber a la administradora del edificio donde vivían, en un exclusivo sector del sur de esta ciudad, que estaba "aterrorizada" de compartir piso con un médico.

El 26 de marzo las quejas se multiplicaron con una advertencia: varios desocuparían el edificio.

El proofesional de la medicina debió regresar al hogar que compartía con su tía, una sexagenaria sobreviviente de cáncer e hipertensa, y de donde se había ido precisamente para evitarle riesgos.

"La administradora me llamó y me dijo... que me fuera", agrega el médico de 22 años. "La desesperación, la rabia, la frustración no las había sentido antes".

"Es muy bonito que nos aplaudan..., pero también es momento para que la sociedad se pellizque" frente a estos episodios, concluyó el médico.



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