El narcosubmarino tripulado por ecuatorianos y encontrado en Galicia pudo haber sido construido en Surinam o Guyana

Narcosubmarino era conducido por dos ecuatorianos

Narcosubmarino era conducido por dos ecuatorianos

Credito: Agencias

Posible ruta de la droga

Posible ruta de la droga

Credito: Agencias

La organización de narcotraficantes que está detrás del transporte en un sumergible de un alijo de cocaína, realizaba dos viajes al año entre la costa atlántica de Suramérica y Galicia, según han informado a LA RAZÓN fuentes de la investigación. En cada viaje, en el que se utilizaba una nave de un sólo uso (después se hundía ya que no merecía la pena llevarla de vuelta), se podían transportar 6.000 kilos.

El «narcosubmarino», (un sumergible en realidad que sólo puede alcanzar una profundidad de dos metros) fue hundido por sus tripulantes en una zona de la península pontevedresa del Morrazo. Una vez reflotado, ha sido remolcado hasta puerto pero, al romperse los arneses de alzamiento, se ha vuelto a hundir.

Cuando se solvente el problema, se podrá pesar la cocaína que llevaba el sumergible. Sus tripulantes eran dos ecuatorianos, detenidos, y un español, al que las Fuerzas de Seguridad tratan de localizar. Los ecuatorianos se han negado a declarar.

Según la reconstrucción que han realizado los investigadores, el sumergible salió de un punto indeterminado de la Guayana o Surinam. Los responsables de la mafia entregaron a los tripulantes unas coordenadas, que les situaban cerca de la costa gallega, donde debían esperar la llegada de otra embarcación, que recogería la droga. Tras una espera de 10 días sin que apareciera nadie, optaron por hundir el sumergible y hacerse pasar por náufragos, momento en el que fueron detenidos los ecuatorianos, mientras que el español conseguía ganar la costa a nado.

Según las citadas fuentes, las dos organizaciones de narcotráfico que utilizan los sumergibles los construyen, entre otras zonas (algunas de cara a su uso en el Pacífico), en Surinam y Guayana, de donde se cree partió la nave ahora incautada.

Antes de hacerse a la mar con su cargamento, se les imparte por especialistas un cursillo de navegación; y para que puedan enfrentarse a la presión, en caso de inmersión y los gases que despide la cocaína, que, en un lugar cerrado pueden ser letales. Cada viaje (se han realizado dos al año desde hace tiempo) se preparaba minuciosamente.

Fue en 2006 (aunque hay precedentes) cuando los narcotraficantes incluyeron a los sumergibles entre sus medios con los que llevar la droga hasta su destino. Lo concibieron para transportar la cocaína a México y Estados Unidos, pero los planes fracasaron por la vigilancia existente. Resulta muy difícil detectar este tipo de naves con el radar, pero no escapan al control de las sonoboyas que, en especial EE UU, ha utilizado y utiliza desde hace años, concebidas para detectar a los submarinos soviéticos.

Así las cosas, pusieron sus ojos en el mercado europeo y comenzaron a realizar, con aparente éxito, viajes de sus sumergibles hasta las costas africanas y las Islas Canarias. Animados por los resultados, decidieron que era mejor acortar etapas y dirigir la mercancía a Galicia.

La construcción de una nave de este tipo, dotada con un motor de 2.000 caballos, requiere la intervención de expertos en la materia, ya que la travesía del Atlántico precisa de unas medidas de seguridad, en cuanto a su estanquización, equilibrio de pesos, etcétera. El coste de fabricación de cada nave es difícil de calcular, pero se estima que no baja de los dos millones de euros. A los narcos les compensa por las ganancias que obtienen.



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