Oligarquía colombiana pierde con intransigencia de Uribe

Caracas 7 febrero 2008 (Diario VEA).- El crecimiento de la economía venezolana en más de 9% del producto interno bruto (PIB) durante 17 trimestres consecutivos, es lo que venía reactivando la balanza comercial con Colombia. Y la política bolivariana de priorizar el comercio con la Asociación Latinoamericana de Integración (Aladi) y la Comunidad Andina (CAN) le aseguró las ventajas.

Impulsado por el crecimiento económico de Venezuela

Este intercambio comercial cerró en US $ 3,2 millardos en 2005, pasando en 2006 a US $ 6.000 millones. Para el cierre del año 2007 se estima en US $ 7 millardos. En todos estos períodos se ha mantenido la proporción 2 a 1 de exportaciones a favor de Colombia.

Los productos tradicionales de intercambio de Colombia son los de automotores, sector que ha crecido de una manera significativa; la industria de alimentos, de la confección y de la manufactura liviana. Por la parte venezolana las exportaciones fueron mayormente de materia prima como aluminio y acero, autopartes y otros. Es importante destacar que las relaciones binacionales con Colombia no sólo abarcan el ámbito comercial, sino también el de las inversiones.

Ambiguo discurso de empresarios de Cavecol

El actual presidente de la Cámara de Integración Económica Venezolano Colombiana (Cavecol), Daniel Montealegre, es ambiguo. Por una parte declaró que “pese al conflicto, el comercio sigue igual entre ambos países (¿?), las fronteras siguen abiertas... Hasta el momento el comercio formal entre ambos países se desarrolla normalmente, aunque ha habido algunas paralizaciones de vehículos en la frontera por parte de la GN. Entendemos que su presencia en la frontera es para controlar el contrabando de extracción”, manifestó en declaraciones a la prensa el 24-01-2008.

Pero, por otra parte, indica que la mayor preocupación que tiene el gremio es el efecto sobre las relaciones comerciales. “Se teme que la frontera pueda cerrarse. Setenta por ciento de las importaciones se realiza vía terrestre por el estado Táchira, desde Norte de Santander. Ambos gobiernos deben buscar soluciones diplomáticas que favorezcan la actividad comercial colombo-venezolana”.

Uribe no previó el impacto sobre su industria automotriz

Luego de la restricción a la importación de vehículos colombianos, las ensambladoras Sofasa, Colmotores y la CCA prevén un recorte de personal de por lo menos unos cuatro mil puestos. Se estima que sólo de las ensambladoras podrían salir entre 800 y mil personas y por cada cargo de éstos, se tendrán que despedir entre tres y cuatro en la cadena de autopartes.

Hace poco hubo un encuentro entre los presidentes de las tres ensambladoras colombianas y funcionarios del Gobierno colombiano para estudiar las estrategias a seguir.

Sofasa (Renault y Toyota) revela que bajo las actuales circunstancias la compañía ordenó el cierre de las oficinas de Caracas, con la consiguiente cesantía de 250 personas. También se reducirá la nómina en 450 personas (equivalentes a un turno de trabajo) ubicadas en Cúcuta.

Otros sectores afectados

No sólo las ensambladoras colombianas harán recortes a sus nóminas. Los fabricantes colombianos de autopartes también se verán afectados. Asopartes ya ha calculado en cinco mil el número de cesantes. Por ello, las empresas de la cadena están buscando un plan B en Centroamérica y Suramérica. “De los 48 mil vehículos -que se calculaba vender este año en Venezuela-, la demanda en Colombia absorberá la mitad”, indicó Tulio Zuluaga, presidente de Asopartes. Agregó, además, que el verdadero impacto sobre la generación de empleo en la industria se verá en 2009.


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