Fidel Castro: Desintegración de la URSS fue un duro golpe para la Revolución Cubana

Los mandatarios de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Cuba, Fidel Castro, durante el encuentro que ambos sostuvieron el pasado 19 de enero.

Los mandatarios de Brasil, Luiz Inácio Lula da Silva, y de Cuba, Fidel Castro, durante el encuentro que ambos sostuvieron el pasado 19 de enero.

Credito: TeleSUR

TeleSUR _ 28/01/08 -“Cuando se produjo la desintegración de la Unión Soviética, que fue para nosotros como si dejara de salir el sol, la Revolución Cubana recibe un golpe demoledor", dijo Fidel Castro a Lula.
En el reciente encuentro que ambos mandatarios sostuvieron, el presidente cubano, Fidel Castro, le manifestó a su homólogo brasileño, Luiz Inácio Lula da Silva, que la desintegración de la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS) representó un duro golpe para la Revolución Cubana.

En la tercera parte de las reflexiones de Fidel Castro sobre su entrevista con Lula, publicada por la prensa cubana este lunes, el líder cubano expresa que, cuando la URSS desapareció, fue como si hubiese "dejado de salir el sol" para los cubanos.

"Cuando se produjo la desintegración de la Unión Soviética, que fue para nosotros como si dejara de salir el sol, la Revolución Cubana recibe un golpe demoledor. No sólo se tradujo en un cese total de los suministros de combustible, materiales y alimentos; perdimos los mercados y precios alcanzados para nuestros productos en el duro bregar de la lucha por la soberanía, la integración y los principios", señaló el presidente cubano en su artículo titulado "Lula".

Agregó: "El imperio y los traidores, llenos de odio, afilaban los puñales con los que pensaban pasar a cuchillo a los revolucionarios y recuperar las riquezas del país".

El líder de la Revolución Cubana recordó a Lula que el Producto Interno Bruto (PIB) cubano comenzó a caer progresivamente hasta un 35 por ciento. "¿Qué país habría resistido tan terrible golpe? No defendíamos nuestras vidas; defendíamos nuestros derechos", expresó.

Añadió el presidente de la isla antillana que muchos partidos y organizaciones de izquierda se desalentaron ante el colapso en la URSS, "tras su titánico esfuerzo por construir el socialismo durante más de 70 años".

Sin embargo, aseguró que pese a las "feroces críticas de reaccionarios en todas las tribunas de divulgación", en Cuba no se derribó ninguna estatua de los creadores o abanderados del socialismo, sino que "seguimos adelante con inconmovible confianza".

Asimismo, durante la conversación, Fidel comentó a a Lula que cuando la Revolución Cubana triunfó en 1959, Estados Unidos pagaba al precio preferencial, de 5 centavos la libra, una parte importante de la producción azucarera de la isla, "que a lo largo de casi un siglo era enviada al mercado tradicional de ese país, que fue siempre abastecido en sus momentos críticos por un suministrador seguro muy próximo a sus costas".

Pero explicó que cuando se proclamó la Ley de Reforma Agraria en Cuba, el presidente estadounidense Dwight Eisenhower decidió lo que había que hacer, "nuestra cuota azucarera fue suprimida en diciembre de 1960, y más tarde redistribuida entre otros productores de ésta y otras regiones del mundo como castigo. Nuestro país quedó bloqueado y aislado".

"Lo peor fue la falta de escrúpulos y los métodos que exhibió el imperio para imponer su dominio sobre el mundo. Introdujeron virus en el país y liquidaron las mejores cañas; atacaron el café, atacaron la papa, atacaron también los porcinos. La Barbados 4362 era una de nuestras mejores variedades de caña: madurez temprana, rendimiento en azúcar que a veces llegaba a 13 o 14 por ciento; su peso por hectárea podía pasar de 200 toneladas en caña de 15 meses. Los yanquis acabaron con las mejores, utilizando plagas", añadió Fidel Castro.

En ese sentido, el presidente cubano destacó que "cuando por estas causas", Cuba dejó de cumplir con los envíos de azúcar a la URSS, esta nación no detuvo sus exportaciones a la Isla caribeña.

Fidel Castro recordó que, con los soviéticos, negoció "cada centavo del precio del azúcar", al tiempo que señaló que, en esa oportunidad, descubrió cómo se llevaba a cabo el intercambio desigual que promueve Estados Unidos.

Aseguró que los soviéticos "garantizaban un precio por encima del que regía en el mercado mundial. Los acuerdos se proyectaban por cinco años; si al principio del quinquenio estabas enviando equis toneladas de azúcar para pagar las mercancías, al final del mismo el valor de sus productos al precio internacional era un 20 por ciento más alto".

Fidel Castro reveló que también conversó con Lula sobre Ernesto Che Guevara, de la falta de tierras en el mundo para sembrar, de la grave situación de África y sobre los atentados y las permanentes conspiraciones de Estados Unidos contra Cuba.

"Le hablé a Lula del Che, haciéndole una breve síntesis de su historia. Él discutía con Carlos Rafael Rodríguez sobre el sistema de autofinanciamiento o el método presupuestario, a los que no les dábamos mucha importancia, entonces ocupados en la lucha contra el bloqueo norteamericano, los planes de agresión y la crisis nuclear de octubre de 1962, un problema real de supervivencia", señaló el gobernante caribeño.

Expresó Fidel Castro que, luego del triunfo de la revolución, el Che "estudió los presupuestos de las grandes compañías yanquis, cuyos funcionarios administrativos vivían en Cuba, no sus propietarios. Extrajo una idea clara del accionar imperialista y de lo que ocurría en nuestra sociedad, que enriqueció sus concepciones marxistas y lo llevó a la conclusión de que en Cuba no se podían usar los mismos métodos para construir el socialismo. Pero no se trataba de una guerra de insultos; eran intercambios honestos de opiniones, que se publicaban en una pequeña revista sin intención alguna de crear sismos o divisiones entre nosotros".

Enfatizó que lo que ocurrió después en la URSS no habría sorprendido al Che. Mientras tuvo cargos importantes y ejerció funciones, fue siempre cuidadoso y respetuoso.

Además, lo describió como un hombre abnegado, estudioso y profundo, que murió en Bolivia junto a un puñado de combatientes cubanos y de otros países latinoamericanos, luchando por la liberación de Nuestra América. "No llegó a conocer el mundo de hoy, al que se suman problemas que entonces se ignoraban".

"Tú no lo conociste, le dije. Era sistemático en el trabajo voluntario, el estudio y la conducta: modesto, desinteresado, daba el ejemplo en los centros de producción y en el combate", le expresó el líder cubano al mandatario brasileño.


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