La derecha latinoamericana tal como es

El reciente golpe de estado acontecido en la República de Honduras vuelve a revelarnos la condición orgánicamente reaccionaria de la derecha latinoamericana. Esa condición ha sido puesta en evidencia reiteradamente por esos grupos en diferentes momentos de la historia republicana en estos territorios. Las evidencias más recientes las observamos en los casos de Bolivia y Venezuela donde no por casualidad ocurrieron intentos por destronar a sus presidentes legítimos, Evo Morales y Hugo Chávez Frías. En estos tres casos los gobiernos de estas repúblicas, en el momento de ocurrir la felonía de los sátrapas, ejecutaban acciones dirigidas a redimir a los sectores sociales tradicionalmente excluidos de las políticas gubernamentales. Eso bastó para provocar el malestar de los grupos dominantes y que activaran sus intentonas, los mismos que han venido usufructuando las riquezas económicas de estos países así como también el poder político, desde hace varios siglos.

En el caso venezolano la confrontación generada por la contradicción de intereses ha venido profundizándose progresivamente razón por la cual nos encontramos hoy en una situación de enfrentamiento radical que no se resolverá mediante simples negociaciones entre ambos sectores. Es una confrontación que se solucionará a favor de quien logre finalmente implantar su hegemonía, lo que conseguirá el movimiento popular en la medida que acumule fuerzas en grado tal que sea imposible el retroceso a la situación anterior de hegemonía oligárquica. En tanto esto ocurra, el resto social, compuesto por la rancia aristocracia del dinero, siempre seguida por una fracción de la bastarda clase media, tendrá que avenirse con el nuevo status político, cuya característica sobresaliente será el gobierno del pueblo. Este es el proyecto a defender: la hegemonía popular.

Contentos nos sentimos quienes en Venezuela acompañamos al presidente Chávez porque el curso de los acontecimientos se desarrolla según los intereses del genuino pueblo, según esperan las mayorías populares. Pero al respecto no hay que caerse a engaños. Estamos en medio de un conflicto social de grandes proporciones que a nuestro entender tendrá que radicalizarse En esta dirección hay que evitar a como de lugar, por cualquier procedimiento, el regreso de los mismos. Ya sabemos a lo que estos están dispuestos, solo basta vernos en el espejo de la República de Honduras donde se ha destituido a la fuerza a Manuel Zelaya, legítimo Presidente, se ha liquidado todo tipo de libertades y encarcelado a numerosos funcionarios del gobierno anterior; el ejército es utilizado para reprimir al pueblo, los medios de comunicación desinforman a la población y justifican las tropelías. El propósito en Honduras es reimplantar la tiranía de la minoría mediante la recuperación del control del poder Ejecutivo, brevemente perdido durante el gobierno de Zelaya.

En nuestro caso venezolano, la rancia aristocracia del dinero tiene el mismo proyecto golpista, sólo esperan que se den condiciones como las de abril de 2002 para proceder igualmente. Pero aquí están descubiertos, sabemos de sus malas intenciones; además, las fuerzas populares han tomado conciencia de lo que realmente sucede en nuestro país, así como también han construido su red organizativa en función del fortalecimiento y defensa del Proyecto Revolucionario Bolivariano. Por eso ninguna concesión debe hacerse a aquellos, ahora cuando tenemos un gobierno de raíces y ejecutorias populares. Ampliar los poderes del pueblo es el camino para salvar las conquistas obtenidas en esta última década y para impedir igualmente la vuelta de la jauría dineraria. Igualmente, más medidas económicas y políticas beneficiosas para el pueblo debe impulsar el gobierno de Chávez: control de la inflación, incremento de sueldos, construcción de viviendas populares, aumento de la oferta de empleos, mejora de los servicios de agua, electricidad gas; pero igualmente tales medidas, deben ir acompañadas de un mayor grado de educación política que redunde en el enriquecimiento de la formación principista, doctrinaria y teórica de la población venezolana, así como también de un más alto grado organizativo. Entonces si, servido, organizado y formado, el pueblo será invencible.

siglanz53@yahoo.es


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Sigfrido Lanz Delgado


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