Premio de consuelo para un par de tontos lastimosos

"/Ellos nunca alcanzarán el premio que ávidamente buscan, la oportunidad para gobernar y saquear sus países como subalternos extranjeros debido a que su utilidad finalmente ha llegado a su fin./".

Todos los años el parlamento europeo otorga el denominado "Premio Sajarov de Libertad de Conciencia". Según la historia oficial, el ganador es seleccionado según su contribución a la promoción de los derechos humanos.

Pero, un rápido vistazo a los recientes ganadores desmiente a tal untuosa aseveración. El ganador del año pasado se trató de una abstracción denominada "Oposición a Lukashenko" y el premio también le fue otorgado a entidades igualmente nebulosas como "Disidentes Uyghur en China" y a la "Oposición Venezolana". En la misma tradición, "Mujeres y Niñas Afganas" fueron el mes pasado abandonadas a su suerte por los gestores del premio, pero también fueron nominadas para su reconocimiento este año. Claramente el altisonante premio, que desembozadamente manipula el prestigio de un icónico científico ruso ya fallecido y que por tanto no puede desautorizar el esquema por tratarse de una herramienta de propaganda.

Lo notorio de este último aspecto es avasalladoramente ilustrado por los principales nominados de este año, la "presidenta interina" del régimen golpista en Bolivia, Jeannine Añez y el infame prevaricador ruso Alexey Navalny.

La señora Añez debido a su notable posición al aceptar servir como jefa de estado provisional de un régimen golpista que depuso al legítimamente elegido presidente, debiera ser suficiente para deshacerse de todo el juego. ¿Verdad? Aparentemente los legendarios valores europeos y la cháchara sobre el imperio de la ley, aparentemente no se aplican a países donde la mayoría de la población nativa insiste en tener a sus propios dirigentes, con quienes comparten –por qué no decirlo abiertamente—afinidades étnicas y culturales. Especialmente cuando las molestas políticas de ese líder (pensemos por un momento en Mossadegh y Nasser) audazmente apuntaban a preservar las riquezas naturales del país y emplearlas en beneficio de sus ciudadanos, contrariando así los designios de los magnates industriales extranjeros.

https://www.strategic-culture.org/news/2020/08/02/the-privatization-of-global-chaos/

La señora Añez, de aspecto no muy nativo boliviano, tenía pleno conocimiento sobre estas circunstancias cuando aceptó hacer frente con sus patrocinadores extranjeros y asumir el liderazgo del régimen golpista que ellos estaban instaurando, acordando servir como una presidenta de facto. Al hacerlo violó los derechos humanos de la vasta mayoría del pueblo boliviano, quienes apoyaban –y todavía lo hacen—a Evo Morales, la persona que de manera sediciosa lo expulsó de su cargo elegido. La posibilidad que a semejante usurpadora pudiera serle otorgado el "premio de conciencia" que lleva el nombre de Andrei Sajarov, hombre que no era perfecto pero que mantuvo en alto cosas que están bastante opuestas al basamento político de la alevosía que esta tonta y miserable mujer hambrienta de poder que se prestó para esto, resulta nada menos que chocante.

En realidad se trata de un acto de depravación y de cinismo que solo la amoralidad de la actual dirección política europea podría ser capaz de cometerlo.

El otro postulante destacado, Alexey Navalny, aparece cortado por la misma tijera.

https://www.sttrategic-culture.org/news/2021/02/08/navalny-and-treason/

No obstante, a diferencia con la señora Añez, mientras ella disfrutó sus intoxicantes quince minutos de fama, él nunca ha sido investido ni siquiera temporalmente de la gloria de presidir una Rusia quebrada y desmembrada, como él y sus dirigentes lo soñaron. Al igual que la señora Añez, Navalny escucha la música de un modo que ninguno de ellos lo había considerado o estaba preparado para hacerlo.

Resulta concebible que si la propuesta de colaboración les hubiera sido hecha después y no antes de Afganistán, ellos la hubieran analizado de una manera más sobria o incluso con excepticismo. Por supuesto que esta es solo una posibilidad hipotética ya que semejantes ambiciosos y miserables personajes no se destacan por su elevada curva de aprendizaje. Pero, dado lo innegablemente desagradable de la cárcel, esta sin embargo es un gran lugar para ejercitar la mente.

Ambos, la señora Añez y su colega ruso, tienen ahora la oportunidad de ponderar no solo su futuro sino también el sutil mensaje que subyace en los espectaculares honores que pronto podrían ser apilados en ambos o sobre uno de ellos.

Ese mensaje es duro y simple, y es que ellos ya están desgastados.

Nunca lograrán alcanzar el premio que ellos ávidamente buscaban, la oportunidad de gobernar y saquear sus países como subalternos extranjeros debido a que su utilidad finalmente ha llegado a su fin. Lo máximo que podrían ahora aspirar sería algún tipo de premio de consuelo, un acto condescendiente de parte de los títeres europeos del declinante Imperio, reservado para la tercera o cuarta categoría de colaboradores.

Por cierto, ¿alguna vez ellos y los de su ralea aprenderán? Lo encuentro improbable.

Nota.- Sus comentarios y opiniones acerca de este artículo serán bienvenidos en

www.strategic-culture.org

Traducción desde el inglés por

Strategic Culture Foundation Sergio R. Anacona

 

 



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