Ecuador, una cátedra para el futuro del socialismo en América y porque no del mundo



Sin remontarnos demasiado en el tiempo, Ecuador vivía sumido en una crisis política, económica y social desde que se inició la “democracia” en 1979, con mayor énfasis en la última décadas del siglo XX y la primera del siglo XI que condujo en reiteradas oportunidades al cambio forzoso de presidente, casi tan similar a lo ocurrido recientemente en Perú, pero con la diferencia que los presidentes no terminaban su mandato por la decisión de un congreso, sino por la presión social ejercida en especial por las clases menos favorecidas, en su mayoría indígenas que reclamaban con urgencia se les tomara en cuenta, con apoyo de sectores izquierdistas en el 2007 en cierta forma lograron su cometido, se logró el triunfo de la izquierda en un país que al igual que los demás del continente arrastraban el sistema impuesto del bipartidismo, a manera de conocimiento para las nuevas generaciones y sin ir muy lejos, no debemos olvidarnos que acá en Venezuela el bipartidismo se repartía la torta entre adecos(AD) y copeyanos (COPEI) tal como ocurre en el país del norte entre Republicanos y Demócratas o entre Conservadores y Liberales como era el caso colombiano y así como en el resto de América, sin embargo en uno que otro país, un tercero siempre trató de competir contra ese bipartidismo y por lo general era de tendencia izquierdista lo que siempre significaba que nunca iba a romper aquella dualidad política en ninguna parte del continente, no porque no existiera ganas de salir de ello, sino porque en primer lugar el escrutinio manual y la máxima de que “acta mata voto” nunca reflejó el verdadero resultado y en segundo lugar, la descomunal campaña de los gringos y hasta de la iglesia católica hacían ver al demonio en todo lo que se saliera y fuera diferente de ese bipartidismo impuesto, la izquierda solo servía para pregonar que la pluralidad política estaba garantizada, y todavía quedan países con esa modalidad, la excepción eran las dictaduras impuestas que eran la forma más rápida de remediar la situación de los países en los que se vislumbraba algún atisbo que pareciera izquierda, o en otro caso cuando algún elegido como presidente comenzaba a demostrar señales diferentes a las impuestas desde el imperio, cabe aquí recordar a Chile con Allende, y peor aún, cuando no lograban su cometido mediante las fuerzas internas, entonces venían con su respectiva invasión, para lo cual usaban cualquier pretexto con el único fin de imponer el respectivo títere que cuidara su patio trasero, este molde continental, se comenzó a romper en Venezuela el 27 de febrero de 1989 en la insurgencia popular llamada “Caracazo” y de ahí al el 4 de febrero de 1992 cuando nuestro comandante Supremo Hugo Rafael Chávez Frías irrumpió en la escena política continental con una insurgencia armada que no tenía atado ningún hilo que proviniese del imperio gringo, alguien me dirá que primero fue Cuba, si es cierto, pero Cuba quedó en ese momento aislada gracias a la maquinaria mediática que la hacía ver como el ogro que asustaba a todas las “democracias” y nadie siguió su ejemplo con la contundencia con que lo hizo Fidel Castro, las escaramuzas fueron aplastadas en todo el continente con propaganda mediática y con los famosos planes de “pacificación” , mientras que el 4 de febrero surgió entonces como un movimiento no comunista ni socialista y creo que gracias a ello se fueron anexando masas que nunca tenían nada de izquierda, fue un movimiento militar con algo de cívico, fue autóctono que despertó en un mundo ya muy globalizado lo que impidió a la maquinaria mediática ocultar su verdadera fuerza y su verdadera razón, no pudieron por más que trataron de tergiversarlo y peor aún, el imperio subestimó la creciente fuerza de nuestro Comandante al considerarlo derrotado militarmente en la fallida asonada del 4 de febrero de 1992. Personalmente pienso que aquella derrota fue mejor que haber logrado el objetivo de derrocar a Carlos Andrés Pérez, uno se imagina la negociación que se tendría que haber hecho después de tomar el poder militarmente, o la inminente invasión gringa. El “por ahora” de ese momento histórico fue el puntillazo del comandante que el imperio tal vez ignoró y le dio la oportunidad de crecer políticamente aun estando encarcelado y a ser el iniciador de una verdadera revolución que desataría las fuerzas dormidas en todo el continente, quizá el imperio lo ignoró a propósito pensando que con su habitual forma de manipular lograría imponerse ante una figura militar como era costumbre y llegado el momento lograrían ponerlo de su lado, este espacio de tempo le permitió al comandante continuar su rumbo hasta alcanzar la presidencia el 6 de diciembre de 1998 y quizá allí sería más fácil dominarlo, craso error, el hombre de inquebrantable palabra no sucumbió, inmediatamente comenzó el ataque permanente a todo lo que oliera a socialismo en su patio trasero y para muestra el golpe de estado del 2002, tampoco esto les dio resultado y por el contrario la fuerza del comandante se multiplicó.

Después de Venezuela, vino Brasil, Bolivia, Uruguay, Argentina, Honduras…la izquierda tuvo su amanecer en el continente y entre ellos Ecuador con Rafael Correa, la mediática y la descomunal maquinaria derechista no pudo contra esa avalancha, las incipientes redes sociales y los medios de comunicación no pudieron tapar aquella realidad hermosa. La reciente historia política de Ecuador no puede desprenderse de lo que hizo nuestro Comandante Supremo y sin lugar a dudas lo hecho por Rafael Correa en sus dos mandatos no tienen absolutamente ninguna comparación con los gobiernos anteriores ni con el del traidor Lenin Moreno y estoy seguro que mucho menos con el nuevo gobierno de derecha, los testigos más fieles son los propios ecuatorianos que independientemente del lado que estén lo saben, aunque algunos con su mezquindad lo nieguen. Un poco más atento al avance de la izquierda en América, el imperio que ya venía entrometiéndose en Venezuela desde el golpe de estado, comenzó en los demás países con atisbos socialistas incluido Ecuador a meter sus narices pues era inconcebible que países tan pequeños con “tradición” bipartidista en sus “democracias” y con esos sistemas que nunca progresaron, de la noche a la mañana comenzaron a surgir con una fuerza tal que según los pronósticos de los sesudos de siempre, en pocos años serían unas pequeñas potencias y para colmo, socialistas. ¿Qué hacer ante esta situación? Me imagino que se preguntarían algunos, y otros responderían: Pues lo de siempre, golpe de estado, invasión, pero ¡No! Esta vez había muchos medios y las redes sociales muy activas y eso los puso en evidencia como ocurrió en el 2002 con Chávez, entonces vinieron con el “golpe legal o golpe suave” y lo lograron en Honduras con Zelaya, en Brasil con Dilma y en Paraguay Fernando Lugo, y casi que en Ecuador lo logran con el levantamiento de la policía en 2010, aun así, fue tan evidente su injerencia que luego y al verse descubiertos optaron por otro método que ya venían desarrollando representado en la máxima del emperador romano Julio César ¡Divide y vencerás! Y vaya que sin mucho esfuerzo lo han logrado en muchos países y esta vez sí hay que mencionar a Cuba, en la que este método se está comenzando a poner en práctica con la financiación del grupo denominado Movimiento San Isidro que es el método de injerencia que ahora tienen en todo el mundo, se crean unas oenegés, a las cuales se les transfieren millones de dólares que van destinados a la compra de consciencias, a la generación protestas con agentes infiltrados previamente captados con el fin de crear el caos y propiciar toda clase de matrices de opinión en contra de los gobiernos progresistas, se compran jueces, militares, periodistas, abogados, y a personas en general que puedan en algún momento mentir descaradamente como falsos testigos ante informes como los de Bachelet o de mercenarios contratados por la propia ONU, en fin captan con su dinero a todo el que les sea útil en el momento de montar sus escenas, de esta manera han debilitado a la izquierda y la América comenzó a dividirse como se evidencia en la OEA cuyo seno convirtieron en parte de su maquinaria para asegurar aún más los golpes suaves como el de Bolivia que ayudados por el apresurado y falso informe sobre los resultados electorales, lograron derrocar a Evo Morales. Pero más allá de esa división continental, está la división interna forzada por ellos con las mencionadas oenegés en los países progresistas o con tendencia a ello.

Era necesario decir todo lo anterior antes de adentrarnos en lo ocurrido en Ecuador con el proceso electoral total y evidentemente viciado que concluyó con una victoria sospechosa de la derecha, cabría aquí, una mención especial de lo que pueda ocurrir en Perú, la desesperación y la desfachatez de la derecha es tan grande que acabamos de ver a personajes como Vargas Llosa llamando a votar por su enemiga acérrima, Keiko Fujimori, recuerden a los otrora enemigos a muerte en Venezuela, adecos y copeyanos, hoy hechos harina de un mismo costal, pero recuerden además y muy especialmente los neófitos en política, que eso siempre ha sido un parapeto, que al igual que en el norte, ese bipartidismo siempre ha sido la misma miasma y hoy en día estas supuestas divisiones de la derecha no es otra cosa que parte de la estrategia que les ha servido bastante en todo el continente, aparentemente se matan entre sí, de destrozan y hasta dejan ver su miseria en toda su expresión, pero una vez un candidato de izquierda se perfila como ganador, se unen, se abrazan y se besan, lo que demuestra lo que en este espacio quiero hacerme entender, la derecha siempre será derecha donde vaya, eso de que derecha acercándose un poquito a la izquierda, eso de tercera vía, de nueva alternativa, de populista, de extrema derecha viene a ser lo mismo en todas partes, nadie de esa derecha votaría por un candidato de izquierda ni mucho menos mandaría a votar nulo en detrimento de su propia esencia, la multiplicidad de candidatos de derecha es la estrategia para aglutinar electores descontentos que a la final terminan unidos con el candidato más favorecido, pero además funciona para desarticular a la izquierda que contrariamente termina totalmente dividida y perdiendo las contiendas . Está demostrado tanto en los países que tienen segunda vuelta o en los casos de elecciones directas, que al final se unen y es así que han logrado muchos triunfos donde la “izquierda” sigue siendo mayoría aun perdiendo, ejemplos sobran, fíjense en las recientes elecciones de segunda vuelta para gobernaciones en Bolivia y con el propio Ecuador que es el caso de estudio como catedra para el socialismo, he aquí, el meollo de asunto, cuando coloco izquierda en comillas es que a diferencia de la derecha, ésta si termina dividida y con heridas a veces muy profundas que son ocasionadas por dirigentes como un Lenin Moreno o un Yacu Pérez en Ecuador, Santos Quispe Quispe, Hernán Iván Arias Durán y Mónica Eva Copa Murga en Bolivia. De acuerdo a esto último lo que quiero expresar de forma sencilla es que no se trata de que toda la izquierda se divide por las razones que sean, se dividen personas que ya sea por el ansia de poder o por haber recibido su buena dosis de incentivos verdes con la silueta de Washington, pero que también los hay de quienes tienen razón en sus argumentos porque en sus lugares de origen representan a la mayoría y los que ostentan el poder en nombre de la izquierda no quieren admitirlo, pero en ambos casos el factor común es que dominan a las masas y estas como decía Bolívar: “nos han dominado más por la ignorancia que por la fuerza” se dejan arrastrar por ese líder que malo o bueno a calado muy hondo a falta de una formación socialista de la población que nunca llegó a formar cuadros resistentes que fomenten el socialismo de raíz con una muy buena formación de consciencia política capaz de determinar por sus propios medios y no por imposición de seudo líderes que ser de izquierda es una sola cosa y que seguro, en cada caso, los factores que un momento determinado llegasen a dividir a esa izquierda poderosa son tan pequeños comparados con las grandes cosas que nos unen. Algunos líderes con una insipiente formación socialista no se percatan que dividiéndose le dan la oportunidad a la derecha de ganar y que esas masas que dirigen por lo general conformada por personas pobres entre ellos indígenas son los más golpeados siempre que la derecha gobierna, o lo que es lo mismo y en el caso de Ecuador se refleja, un banquero como Lasso nunca trabajara en beneficio de los más desposeídos sino en favor de lo que es, un banquero, y yo no he visto hasta ahora ninguno bueno; ya sea por incentivos o por voluntad propia, Yacu Pérez favoreció a la derecha al fomentar el voto nulo en detrimento de la izquierda que tal vez no represente a fondo pues de ser así no habría cometido ese error. Otro ejemplo más distante está en La Argentina, la mediática puso en escena a un hombre millonario como ejemplo de éxito económico y muchos dirigentes “izquierdistas” que habían subido su estatus con el gobierno de los Kirchner manipularon las masas que durante esa era habían retornado tanto de la pobreza media y de la pobreza extrema a una clase media y pobre moderada respectivamente, es decir un mejor vivir, tarde se dieron cuenta del error y retornaron al gobierno progresista de Fernández, que hoy arrastra la gigantesca deuda impagable en las condiciones impuestas que solo sirvió en el gobierno de Macri para hacer más ricos a los ricos y más pobres a los pobres retornando a la Argentina a tiempos casi similares a los de Menem, De la Rúa y Duhalde. Los ejemplos siguen con un Brasil casi en banca rota, y en los que la derecha utilizó todo su arsenal tanto “legal”, mediático, económico y sobre todo al enemigo infiltrado dentro de la izquierda para manipular al pueblo y forzar la salida del gobierno de Dilma y además fomentar la falsa condena de Lula para impedirle ser el nuevo presidente y ahí tienen, su propio gobierno derechista que incluso amenaza con volverse dictatorial.

Si con esos ejemplos no basta, definitivamente la izquierda tiene un problema mayor, resolver sus divisiones es más perentorio que ganar elecciones, los primero llevara a lo segundo sin temor a equivocarme.

Siguiendo en la tónica de la compra de conciencias por parte del imperio a través de las oenegés y demás medios injerencistas, debemos estar claros que eso no viene de ahora, en los casos como el de Lenin Moreno que se rasgaba las vestiduras por el socialismo indican que el imperio comenzó bien temprano con esa estrategia y que si en un principio dije que el imperio había subestimado el surgimiento de la izquierda ignorando su avance, lo hice a propósito con el fin de detallar un poco los demás métodos habituales como los golpes de estado y el fomento de las dictaduras pero nunca dejó de lado el reclutamiento de individuos que a los ojos de la mayoría resultan inquebrantables en sus ideales pero que de algún modo ya sea por coacción o por una inmensa suma de dinero sucumben ante los incrédulos ojos de sus compatriotas, aunque ya no es tan secreto como en la época de la guerra fría con el reclutamiento de espías, el imperio ya muestra su verdadero rostro, reconoce sus fechorías con la desclasificación de documentos y más claramente sus voceros lo declaran a los medios sin ningún pudor, esta injerencia descarada viola todas las normas internacionales sobre la no intervención en los pueblos declarados por la ONU y otros organismos. Estados Unidos abiertamente declara el destino de millonarias sumas de dinero de los contribuyentes para toda clase de crímenes alrededor del mundo con mercenarios contratados, pero en especial a la compra de esas individualidades claves en la política de cada país y Ecuador parece que no escapó de ello ante el inminente regreso del socialismo con Arauz, es tan igual a como ocurre en Venezuela con la grosera injerencia tratando de comprar conciencias en los militares, en los funcionarios públicos y demás personeros influyentes, todo a la vista de aquellos que dicen velar por los derechos de los pueblos. Me permito decir todo esto porque en las divisiones de la izquierda surge de pronto un líder que después de ser de izquierda se pasa en un abrir y cerrar de ojos a la derecha más recalcitrante, misterioso no es, es dinero de por medio y en grandes sumas. Así llegó Ecuador a las pasadas elecciones que ya con la traición de Moreno habría que sumarle la división auspiciada por Yacu Pérez, a veces si uno se sumerge en los motivos que provocaron estas divisiones, son hasta estúpidos los argumentos que esgrimen sus autores, esto demuestra que el imperio para poder dividir no escoge colectivos sino dirigentes y están obteniendo éxito, a un alto costo, pero les vale más que la fracasada entrega de recursos a las respectivas oposiciones que terminan robándose el dinero, lo están perfeccionando al punto de hacerlo parecer que son procesos naturales de la izquierda, pero no es así, en ningún caso uno puede asegurar que Yacu Pérez haya vendido su alma al diablo, pero personalmente siento mucha suspicacia de un hombre que sin ninguna duda ya había pasado a la segunda vuelta tal vez con más votación que la mencionada y casi decretada por el ente electoral, inmediatamente la OEA comienza a intervenir con su ya habitual forma de actuar como en Bolivia y con esa inmediatez el líder indígena pasa al tercer lugar, es cierto que la diferencia virtual diría yo para ese momento era escasa, 40 mil votos a favor del indígena, pero de la noche a la mañana, se convirtieron en cerca de 80 mil votos en su contra ya que Lasso lo adelanto con otros 40 mil votos, comienza las escaramuzas del líder indígena sin mucho entusiasmo en el reclamo de su innegable triunfo para la segunda vuelta, teniendo en cuenta el gran apoyo recibido se ve claramente que las manifestaciones fueron muy escuálidas y luego vino su resignación ante la negación ilegal del ente electoral de hacer una revisión seria de las cerca de 20 mil actas impugnadas, la orden del imperio a la OEA era no permitir darse el lujo que dos candidatos de izquierda se disputaran la presidencia, y por otra parte el sector correista quizá también ayudó ante una inminente derrota de Arauz ante  Carlos Ranulfo Pérez Guartambel (Jaku Pérez), tenía obligadamente que pasar un derechista, por el momento el trabajo solapado de la OEA estaba hecho. Mi suspicacia aumenta cuando inesperadamente en la segunda vuelta le da un espaldarazo a la derecha mandando a su electorado a votar nulo, cualquiera sabe que actuó en beneficio de Lasso, y es que por más diferencia que hubiesen podido existir lo más lógico era apoyar a la izquierda si realmente se es de izquierda, el otro camino es derecha. Esto a mi parecer no lo hemos entendido en América, y Yacu Pérez le recuerda a uno a un tal Andrés Velázquez que vendió las elecciones en Venezuela en 1993.

Retornemos un momento a nuestro país en la que los otrora enemigos a muerte (AD y COPEI) están unidos, aunque no parezca así, mientras la izquierda se está desmembrando; haciendo un ejercicio político breve, uno podría imaginarse lo que pasaría en EEUU si surgiera una fuerza de izquierda arrolladora que amenazara el bipartidismo, la respuesta es sencilla. La diferencia de ellos y nuestra izquierda, es que llevan siglos en los que no ha habido términos medios como centro derecha, centro izquierda, no, han estado en el poder como derecha absoluta. Entre tanto, nosotros y aquí si vale la diferencia con Cuba, tenemos una izquierda muy incipiente en la que se han enquistado muchos derechistas como Lenin Moreno como piezas del ajedrez imperial. En el aprendizaje de gobernar en un precario socialismo, es natural cometer tantos errores, uno de los que mayor peso tiene es como dije anteriormente la falta de formación de cuadros socialistas fuertes y muy por el contrario cuando la crítica viene de socialistas verdaderamente consumados los apartamos como a enemigos y el verdadero enemigo ganando terreno a nuestra costa. Pueden hacerme la critica que quieran, pero en Ecuador ocurre esto, no quiero culpar a nadie, pero un rápido cálculo matemático nos dice que la izquierda en Ecuador obtuvo más del 60 % del electorado, pero perdió, por eso lo importante de la formación política con bases sólidas en las que el militante obedezca a su conciencia, a su ideología y no a individualidades que pudieran equivocar el camino de millones, para ello la izquierda debe resolver sus diferencias en el seno del polo socialista desde las bases y no entre la elites, recuerden la creación del PSUV en la que quizá uno de los pocos errores de nuestro comandante fue tratar formar un partido con un pensamiento único, hubiese sido un fracaso si el propio comandante no hubiese rectificado nombrando un polo patriótico que aglutinara todo el poder de ideales de la Izquierda con toda su diversidad y su auto critica. Resumiendo ya sobre lo que sí y lo que no debe seguir haciendo el socialismo y a manera de ánimo para continuar luchando, bien podríamos decir que la izquierda no perdió en Ecuador, hay un vivo 60% de izquierda dividida que debe repararse, viendo tal perspectiva, sería erróneo también afirmar que la derecha arrasó, fue más un triunfo mediático que se aprovechó de la división planteada, faltaría solo esperar que el tiempo diga con que transparencia el ente electoral actuó en esta contienda, lo cual dudo en absoluto por las muestras dadas, sumándole el apresurado y por ende sospechoso reconocimiento de la OEA, que en caso contrario de haber sido Arauz el elegido hubiera manipulado el proceso encontrando miles de inconsistencia y cantando fraude con su respectiva recomendación de repetir la elección.

La realidad de Ecuador es que, a mi modo de ver, de una manera absurda, viró a la derecha nuevamente, aunque ya lo había hecho casi que indirectamente con Lenin Moreno, sin embargo, en el imaginario del ecuatoriano poco formado en política, éste vino con el empuje de Correa y se mantiene esa idea de que Moreno representaba todavía ese correísmo y que es ahora que comienza la derecha. Sin ser ave de mal agüero, el camino que inicia el nuevo gobierno de derecha no se vislumbra con mucha calma económica, ni política mucho menos en lo social, recordemos que el tipo es un banquero, es el hombre que trabaja por el dinero, es de derecha y que es un ricachón, pequeñas cosas que personas como Yacu Pérez y otros izquierdistas pasaron por alto al apoyar “indirectamente” a la derecha, y que las acciones que tome la derecha de las manos de un banquero no van a ser precisamente dirigidas en pro del sector desposeído en especial del indígena que dicen representar, que los gobernantes de esa calaña trabajan para sus pares, los ricos, y por si fuera poco va a gobernar sobre las bases dejadas por Lenin Moreno, es decir, un Ecuador con un profundo endeudamiento, con muy escasos recursos fiscales, o mejor dicho, en banca rota y para estos casos, los banqueros acuden a lo que mejor saben hacer, endeudarse más. Peor aún, en una economía oficialmente dolarizada que tiene que bailar al ritmo que le toque el imperio pues ni editar moneda propia pueden, se une a ese panorama los bajos precios del petróleo y una pandemia que no da visos muy alentadores, y si falta algo para agravar más la situación tienen el FMI que presiona una reforma fiscal obligatoria con la cual estuvo a punto de irse Lenin Moreno. Pero si a ese cajón le hacen falta clavos, el nuevo gobierno tiene una asamblea totalmente en contra, una pobreza que ronda un tercio de la población, un riesgo país cercano a los 1200 puntos, una contracción de la economía aproximada al 8% y una deuda del 60% del producto interno bruto, donde obligatoriamente por mandato del FMI se debe recortar el elevado gasto público heredado de Lenin Moreno para poder acceder a más deuda. Tal situación amerita con urgencia que la izquierda se una porque sin querer ser vidente, Lasso no terminará su mandato (*). Estando viendo un video de un programa muy racista, el moderador casi decía que la mayor parte de la población de Ecuador eran indígenas con poca educación muy susceptibles a la manipulación, de cualquier manera, Ecuador vivió una era con Rafael Correa, muy diferente a lo que ocurrió antes en la historia de ese país y a lo ocurrido ahora con Lenin Moreno y esa diferencia en favor de los más desposeídos constituye un punto de referencia para todo aquel que poco o nada sabe de política, porque de una manera u otra le toco en lo más profundo de su conciencia y en la vida cotidiana se sintió un cambio verdadero de su calidad y eso deja sin efecto cualquier comentario racista y debe ser aprovechado para unir nuevamente a la izquierda ecuatoriana que llegó de primero, es decir, el electorado no traiciono a la izquierda, tal vez lo hicieron sus dirigentes que si contribuyeron para que se diera ese giro hacia la derecha.

Como ciudadanos socialistas de este mundo, compartido más en la solidaridad humana que en la avaricia por los recursos del planeta, nadie dentro de ese socialismo debería estar en contra de los pueblos como el ecuatoriano, no puede una persona desearle mal a nadie a pesar de las circunstancias y mi deseo de optimismo va para todo el Ecuador, pero contrariamente a lo que uno desea, piense y haga, hay una realidad que no se puede ocultar ni quitar del medio con solo deseos, lamentablemente es un hecho que una minoría de ecuatorianos haciendo uso de las armas más goebbelianas y maquiavélicas hicieron que El Ecuador se echara su propio Lasso al cuello.

peter_almorza@hotmail.com
pedroamoraz1@gmail.com


P.D. 1. “Cuando veas arder las barbas de tu vecino, pon las tuyas en remojo”
2. (*) Para colmo, Lasso se fotografió con Lilian Tintori en la toma de posesión


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