La batalla por Bielorrusia la más grande victoria que todavia conforma nuestro mundo del siglo XXI

 Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona

Strategic Culture Foundation

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El día 16 de Junio de este año, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que estaba retirando otras diez mil tropas norteamericanas desde Alemania, reduciendo así los niveles de tropas de Estados Unidos a un modesto nivel de 24,500 hombres.

La medida llegó solo una semana antes del 76º aniversario del inicio de la más decisiva batalla de la Segunda Guerra Mundial, la destrucción del corazón de la aterradora y monstruosa maquinaria de guerra nazi –el Centro de Agrupaciones Militares—en la Batalla por Bielorrusia. Se trató de un logro que todavía continúa conformando nuestro mundo del siglo XXI.

La pandemia del Covid-19 y el asesinato de George Floyd por lo menos han acallado los acostumbrados e infantiles cuentos de hadas que abundan en los medios de prensa de Estados Unidos en esta época del año, acerca de cómo ellos y los británicos a mano limpia salvaron al mundo de la maldición del nacismo. Pero, una vez más, pareciera oportuno recordar que la Batalla por Bielorrusia fue la más importante victoria que en realidad quebró la espina dorsal del poderío militar nazi en el mes de junio de 1944.

Es un hecho que todos los historiadores militares serios de Occidente reconocen totalmente esta realidad, pero en los medios populares esta yace totalmente olvidada. Menos de sesenta divisiones de las fuerzas armadas nazis estuvieron apostadas para enfrentar el supuesto supremo desafío de la guerra, el Día D es decir la invasión aliada de Europa. Pero, más de ciento ochenta divisiones de las fuerzas armadas nazis fueron destinadas a contener al Ejército Rojo en el Oriente de Europa: Fracasaron.

Comenzando el día 22 de junio de 1944 la Unión Soviética infligió la más grande derrota en la historia del militarismo alemán al destruir 28 de las 34 divisiones del Centro de Agrupaciones Militares, eliminando y capturando así a más de 450 mil hombres.

En el lapso de un mes, el Centro de Agrupaciones Militares, el gran centro de gravedad y bastión estratégico en el cual descansaba la dominación del corazón de Rusia, en menos de tres años estaba completamente aniquilado. Se trató de una derrota catastrófica incluso en mayor escala que la de Stalingrado.

En la historia militar alemana, esta campaña se denominó "La Destrucción del Centro de Agrupaciones Militares". Esto ocurrió al mismo tiempo y en gran medida hizo posible la gran victoria aliada en Occidente, la Batalla por Normandía. La escala de destrucción que se abatió sobre el Centro de Agrupaciones Militares empequeñeció lo ocurrido en el Pocket Falaise en Occidente.

El ministro británico de la guerra, Winston Churchill, de inmediato reconoció la escala y la significación de la victoria. "¿Buen Dios, no pueden ustedes ver que los rusos se están extendiendo a través de toda Europa como una marejada? exclamó frente a su joven Secretario Personal y Privado, John "Jock" Colville", quien 30 años más tarde fue mi apoderado en la Academia Británica de Artes y Ciencias.

Churchill de manera correcta reconoció que la Batalla por Bielorrusia era de prolongada importancia geoestratégica y que con toda seguridad su desenlace continuaría siendo de crítica importancia hasta el día de hoy. Esta estableció la supremacía militar soviética a través del Corazón de Sir Halford Mackinder—la isla geopolítica Mundial de Eurasia.

El colapso del comunismo y el desmembramiento de la Unión Soviética, eclipsó esta realidad durante toda la oscura década miserable de Rusia bajo el presidente Boris Yeltsin en los años 90 (asistido y estimulado por el gobierno de Clinton y la catastrófica asesoría económica del entonces Secretario del Tesoro, Larry Summers y el vicepresidente Al Gore). Aunque esto no logró eliminar la realidad subyacente. Desde entonces, Rusia ha recuperado su estabilidad, su fortaleza económica subyacente y su poderío militar bajo el Presidente Vladimir Putin.

A diferencia del imperio global de Gran Bretaña que se desvaneció durante los quince años que transcurrieron desde 1947 hasta los primeros años de la década del 60, o el poderío militar de Estados Unidos que se ha ido agotando a través de interminables e inútiles guerras en Afganistán e Irak. La Batalla por Bielorrusia puso en vigencia la realidad global que se prolonga hasta nuestros días.

Esa Batalla, también conocida como Operación Bagration también marcó el ascendiente del modo soviético y pos soviético de hacer la guerra. El coronel retirado del ejército norteamericano Douglas MacGregor, uno de los más preclaros analistas militares modernos occidentales, escribe en su clásica obra "El Margen de la Victoria", "la triunfante Wehrmacht del año 1941 fue aplastada en 1944…. (por) una transformación soviética enfocada en la integración y concentración del poderío militar a nivel operativo para obtener efectos estratégicos."

"La Unión Soviética ganó la Segunda Guerra Mundial en Europa Oriental," concluye MacGregor, "debido a que el Partido Comunista de la Unión Soviética organizó sus fuerzas con el objeto de alcanzar una unidad absoluta de mando…. Gracias a esta única condición de unidad en el esfuerzo, el alto mando soviético pudo comprometer tropas y recursos en el momento y en el lugar de manera rápida y eficiente en los niveles estratégicos y operativos de la guerra…. El espectacular avance del poderío militar soviético sobre los despojos del Centro de Agrupaciones Militares hasta el corazón de Europa, aseguró así la destrucción del Tercer Reich."

La Batalla por Bielorrusia también brinda una crucial lección acerca de la fortaleza, resistencia y capacidad del pueblo ruso durante los tres años que siguieron el 22 de Junio de 1941. Murieron en Rusia más de 25 millones de personas a manos de los invasores nazis. Desde la invasión de los mongoles de Gengis Kahn que conquistó China en el siglo XIII no se había dado semejante pérdida de vidas humanas dentro de una sola nación. Incluso un limitado ataque nuclear contra Rusia o Estados Unidos no produciría semejante número de víctimas y sufrimiento humano. Sin embargo, el pueblo ruso y los pueblos hermanos de Eurasia regresaron para triunfar en esta la mayor de las victorias militares.

A treinta años, luego del colapso del comunismo, tenemos ahora que el Internacionalismo de un Único Mundo Liberal con su Culto al Libre Comercio y a las Fronteras Abiertas está colapsando ante nuestros propios ojos. Pero, la dinámica militar establecida a través de toda Europa en el mes de junio de 1944 –Verdadero Mes de Victorias—continúa influyendo nuestra realidad y conformando nuestro destino global.

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