Obra maestra de Rusia: en Siria todos ganan

Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona

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"Tanto Moscú como Damasco siempre han sostenido que están en contra de cualquier partición territorial o ilegal presencia extranjera en Siria."

Moscú ha conseguido mantener los contactos con todas las partes involucradas en el conflicto a pesar de su posición contraria a cualquier partición o ilegal presencia extranjera. Las conversaciones trilaterales entre Irán, Turquía y Rusia se llevaron a efecto en Astana a insistencia de Moscú. Putin logró reunir en Sochi al gobierno sirio y a grupos de oposición para discutir el futuro de Siria. En Ginebra, Moscú medió entre Damasco y la comunidad internacional escudando a Siria de la alevosía de Estados Unidos y otros enemigos de Siria.

Turquía, a consecuencia de su derrota en Siria, ahora participa en un activo diálogo con Moscú y Teherán. En la medida que Ankara experimenta peores relaciones con Washington y otras capitales europeas, Moscú aprovechó la gran oportunidad para acercar Turquía a Damasco.

La gestión de Rusia fue complicada y requirió de mucha paciencia, pero gracias a las negociaciones supervisadas por Rusia, junto a la bravura y coraje de los soldados sirios, casi todos los bolsones restantes de terroristas esparcidos en territorio sirio han sido progresivamente anulados.

Aparte de la provincia de Idlib, el principal problema para Damasco sigue siendo la ocupación de Estados Unidos en el noreste del país, con el pretexto de proteger a los curdos (SDF) del "régimen de Assad" como también "luchar contra el Daesh".

Actualmente, Erdogan se encuentra encajonado, presionado por una economía en descenso, amenazado por sus aliados (la adquisición por parte de Turquía del sistema antiaéreo ruso S-400 irritó a muchos en Washington y en la OTAN) y necesita desesperadamente presentar algún tipo de victoria a sus seguidores.

Esta podría ser la principal razón detrás de la decisión de Erdogan de penetrar en Siria con el pretexto que el YPG es una organización terrorista vinculada al PKK y proceder a crear una zona tapón en la frontera entre Siria y Turquía declarando "misión cumplida" lo cual significa estimular sus niveles de aceptación.

En cuanto a Trump, está desesperado por desviar la atención del proceso de acusación constitucional (es una broma) e igualmente necesita exhibir algún tipo de victoria a sus seguidores. ¿Por qué? ¿Qué mejor manera habría que hacerlo mediante un mini retiro de fuerzas norteamericanas de Siria? Dejando a los curdos abandonados a su suerte (la preocupación de Trump respecto del SCF es mínima ya que ellos están más vinculados con el Partido Demócrata al tiempo que clama victoria sobre el Daesh por enésima vez en los últimos tiempos.

Trump a través de un puñado de tuits dirigidos contra el "desaforado gasto" del Pentágono y las anteriores guerras de Estados Unidos se encuentra estrechando manos con sus seguidores celebrando el cumplimiento de la doctrina "EE.UU. Primero".

Trump y Erdogan también han resuelto el vergonzoso conflicto interno en la OTAN entre Turquía y Estados Unidos y probablemente restablecieron la relación personal (sin perjuicio del regaño de parte de la Casa Blanca.).

El acuerdo alcanzado entre los curdos (SDF) y Damasco es la única conclusión natural para los eventos diestramente orquestados por Moscú. El despliegue de tropas sirias y rusas en la frontera con Turquía es el preludio para la reconquista de la totalidad del territorio de Siria –resultado que el Kremlin ha estado deseando desde el inicio de su intervención diplomática.

Washington y Ankara nunca han tenido ninguna oportunidad para impedir que Damasco reunifique su país. Moscú supuso que más temprano que tarde Washington y Ankara buscarían la salida estratégica correcta a pesar que ambos clamaron victoria a sus bases respectivas ante su derrota en Siria. Esto es exactamente lo que Putin y Lavrov venían proponiendo durante las últimas semanas, ofreciendo a Trump y a Erdogan la solución de sus problemas sirios.

Trump declarará que tiene poco interés en países situados a diez mil kilómetros de su país; por su parte Erdogan (un tanto reacio) afirmará que la frontera entre su país y Siria cuando sea controlada por el Ejército Árabe Sirio garantiza la seguridad contra los curdos.

Indudablemente, Putin habrá aconsejado a Assad y a los curdos que inicien un diálogo en torno a los intereses comunes de Siria. Igualmente sin duda habrá convencido a Erdogan y a Trump sobre la necesidad de aceptar estos planes.

Un acuerdo que recompense a Damasco y a Moscú salva a los curdos al tiempo que deja a Erdogan y a Trump con una semblanza de dignidad en una situación que es difícil de explicar a una audiencia nacional o internacional.

Moscú ha iniciado un patrullaje conjunto con el Ejército Árabe Sirio en las fronteras con Turquía con el propósito de impedir choques militares entre Ankara y Damasco. Si Ankara detiene su operación militar en los próximos días, Damasco recuperará el control de los campos petrolíferos.

El mundo entonces habrá presenciado una de las más grandes proezas diplomáticas jamás concebidas, responsable de haber acercado el fin del conflicto sirio que ya lleva siete años de duración.

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