La amenaza de Trump a Iván Duque

..."Es realmente un buen tipo. Yo lo conocí, vino a la Casa Blanca. El dijo que iba a detener las drogas, pero hay más drogas saliendo ahora mismo de Colombia que antes de que fuera presidente. El no ha hecho nada por nosotros.., " afirmó con desenfado Donald Trump, refiriéndose a Iván Duque. Pero tan grave acusación que viniendo de los Estados Unidos representa poco más o menos que una condena anticipada de largos años de presidio a la persona señalada como incursa, cooperadora , facilitadora o cómplice del tráfico ilícito de drogas, solo causó "asombro" a su Ministro de la Defensa. No fue respondida o rechazada con la energía ameritada por el caso por ninguna otra autoridad del gobierno colombiano. Su silencio fue la repuesta, a pesar de que el presidente Duque a su llegada a la Casa Blanca declaro ufano que había erradicado más de 60.000 hectáreas de cultivos de coca.

Un metamensaje se esconde detrás de esta declaración del presidente estadounidense que únicamente ha provocado desconcierto en muchas esferas oficiales de Latinoamérica , en los adversarios políticos del presidente incriminado y resulta inexplicable para analistas políticos que han abordado el tema, pero que debe tener sumamente preocupado al "buen tipo" afecto a Washington.

Decir que Colombia es el primer productor de drogas en el mundo no es ningún secreto. La ONU afirma en sus informes que en ese país se cultiva una extensión de 171.000 hectáreas de hojas de coca. Tampoco es un secreto que el producto una vez procesado y convertido en cocaína es comercializado en los Estados Unidos, primer consumidor de la droga en el mundo, donde a pesar de sus eficientes aparatos policiales jamás se tiene noticia de la detención dentro de su territorio de algún importante narcotraficante del vecino país ni de ninguna otra región del mundo. Cómo entran decenas de toneladas de la droga al país del norte, es un secreto bien guardado. Mejor guardado que el de la Coca-Cola.

Para los Estados Unidos la droga se ha convertido en un negocio en el que tiene socios pero no admite competidores, en un arma de control social de grupos excluidos considerados potencialmente peligrosos para el establecimiento y en un argumento de persecución política para quienes son calificados de enemigos de la Casa Blanca. Se estima que esos grupos sociales marginados y el segmento de población adicto conforma un mercado consumidor interno de cincuenta millones de personas. Esto nos da una idea de la magnitud de esta actividad comercial.

En un pasado no muy remoto, un tercio del presupuesto de su madre Inglaterra procedía de la venta del opio, proveniente principalmente de la India y vendido e impuesto su consumo a la China, donde como colonia suya era lícito su comercio y consumo, mientras la misma actividad era consideraba un grave delito en el territorio de la potencia colonizadora. El negocio del narcótico solo cambió de dueño. Ahora lo disfruta el hijo de la "pérfida Albión", que hasta lo ha convertido en arma de guerra y en el negocio colateral de venta a sus colonias del patio de trasero, de aviones , helicópteros, tanques y fusiles para "combatir" al narcotráfico.

Trump entonces no ha revelado ningún secreto oculto. No quiere desplazar a los socios, que aportan el 80% de la droga que consume y comercializa el país del norte. Pero los Estados Unidos sí pretenden obligar al gobierno de "Su Merced", a la aventura de lanzarse directamente una guerra contra Venezuela, la cual no es vista con buenos ojos por importantes sectores de la fuerzas armadas colombianas que han sopesado los graves daños que ocasionaría a Colombia un conflicto que el país agredido respondería no solo defendiéndose dentro de su territorio si no también llevando hasta el mismo territorio colombiano (y plantación adentro camará) su no despreciable potencial bélico, cuestión que aprovecharían los grupos internos insurgentes, los sectores marginados de la sociedad, paramilitares incontrolables y la sanguinaria hampa común, cada uno para dejarse sentir y satisfacer sus propios aspiraciones e intereses, mientras por otro lado resultaría afectada la economía del agresor, destruidas sus industrias, su comercio, su producción agropecuaria, toda su infraestructura, generando la miseria y el caos en la nación. Esto solo pensando que Rusia y China no decidieran participar directamente en el conflicto en caso de que los norteamericanos se aprovecharan para invadir con sus tropas el territorio venezolano e imponer la "paz imperial", pues en el supuesto contrario, de intervenir rusos y chinos, las consecuencias para Colombia serían inconmensurables.

En estas circunstancias no resulta absurdo pensar que Duque estaría siendo presionado por estos sectores militares y otros calificados representantes de sectores nacionales para que no ceda a los requerimientos de Washington y no se comprometa más allá de los ya de por sí peligrosos límites del injustificado conflicto que tiene con Venezuela, violatorio de las más elementales normas del derecho internacional público y del más elemental respeto y consideración hacia un país que en todo momento le ha demostrado solidaridad a Colombia mientras ésta erosiona su economía para beneficio propio y del que nada tiene que temer.

El presidente colombiano estaría rechazando las peticiones de la Casa Blanca y en este contexto Trump en sus palabras encofradas solamente lo ha advertido o amenazado ante el mundo entero: "Eres buena gente, eres de los nuestros, pero consideramos que lo hecho por ti hasta ahora es insuficiente. Para nosotros, si no vas a la guerra, no has hecho nada. Estás permitiendo incrementar el tráfico de cocaína hasta el territorio de los Estados Unidos y eso aquí es un delito, podemos enjuiciarte. Existe un tratado con nuestro país que permite tu extradición y seremos tus jueces. Si no lo haces tú otros lo harán por ti."

Solo Alvaro Uribe Vélez salió en defensa de su protegido alegando que necesita "más ayuda económica" para emprender el combate contra el narcotráfico; representado para él, según se desprende de sus palabras, en el microtráfico y sembradíos incontrolables que requieren su eliminación con glifosatos, que huele a decir, contra la competencia que no combatió Juan Manuel Santos, a quien echa la culpa del incremento de la oferta del narcotráfico en el mercado negro.

El "Doctor Varito" tendría que calcular muy bien sus pasos, si al "moverle la colita" al amo aspira invadir a Venezuela, para no lamentarse después diciendo que le "faltó tiempo" para darse cuenta que se le estaba deslizando un plátano maduro por la espalda.



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