Argentina: Informe de situación política y propuesta



La aceleración de la inflación, del dólar, del riesgo país, etc, etc, más allá que tenga un parate o un retroceso temporal, está señalando una serie de hechos a tener en cuenta: por un lado, el agotamiento de la receta económica del FMI y el gobierno macrista; por el otro, que el grueso de las fracciones monopólicas burguesas ya no consideran a Macri capaz de ganar en Octubre sino tampoco de estar a la altura de administrar la presente situación.

Las noticias que se tienen sobre el alejamiento del llamado “círculo rojo” respeto al gobierno, como la exasperación de Macri porque sus pares no responden como él quiere, son claras muestras de ello. Es que ante una crisis de las características que produjeron las mismas clases dominantes éstas tratan de salvarse cada una por su lado y a cómo puedan. De allí la llamada dolarización de carteras (que no es otra cosa que el pase de activos en pesos a dólares pues el peso está devaluándose), la no liquidación plena de divisas por parte de los exportadores de maíz , trigo y soja, etc, etc. En el mismo sentido, dicho nerviosismo tiene que ver con el hecho de que ya no es la única carta del bloque dominante, pues éste parece haber “encontrado” su candidato para los próximos tiempos: Lavagna; y la pérdida de fuerza dentro de las llamadas “instituciones” del Poder. Cuestión que le preocupa sobremanera, pues el escándalo sacado a la luz por el juez Ramos Padilla lo impacta directamente y puede hacerlo terminar en la cárcel.. Es de tal profundidad la crisis que dicho escándalo no hubiera podido conocerse si detrás del mismo no estuviera la mano de un sector importante del bloque de poder burgués.

Hoy las diferencias entre las camarillas burguesas no se dirimen en el Congreso, ni siquiera en el aparato Judicial como dicen algunos que intentan transmitir la imagen de que existe una “república democrática”, sino en los oscuros pasillos de esa cloaca llamada “agencias de inteligencia”. De ellas se valen las distintas empresas y gobiernos para triunfar o hundir a la competencia; o directamente quedarse con el negocio del otro. Una clara continuación del tipo de “república” que se instauró a partir de la tercera asunción de Perón, que la dictadura de 1976 continuó y que ningún gobierno luego, sea del color que sea, desmanteló en sus cuestiones esenciales. Es que a la época del dominio de los monopolios le corresponde una república de neto corte fascista, sea ésta desembozada o maquillada como república democrática.

En este mar de fondo se agita la lucha de clases en nuestro país. La tendencia dominante muestra que vamos derecho a un derrumbe económico/social mucho más profundo que el del 2001/02 Más profundo y de más larga duración pues esta vez el marco mundial es totalmente contrario al de aquellos años. China y Brasil, nuestros mercados principales, no demandan materias primas o autos como en aquellos tiempos. China está creciendo a la mitad de lo que crecía antes. Brasil está envuelto en una situación similar a la nuestra. Europa está camino a una disgregación y EE UU, además de estar en una decadencia político/militar indisimulable, parece encaminarse a una implosión económica. El panorama de los próximos años es de profundización del parate del comercio mundial con graves amenazas de una nueva guerra generalizada entre las principales potencias.

Ese marco hace imposible un desarrollo del capitalismo dependiente argentino. Sólo puede haber desarrollo económico, social y político de la mano del rompimiento de la dependencia. Y ello sólo es posible de la mano de una Revolución Obrera y Popular. O sea, que cuando más penurias nos presenta el capitalismo dependiente argentino, más promisorio es el futuro de la mano de una Revolución. Ello nos exige redoblar esfuerzos en pos de la construcción de un Partido Revolucionario de la clase obrera; empujar la Unidad Revolucionaria de tod@s las organizaciones que no han caído en el reformismo, que comprenden y asumen los problemas de fondo de nuestra patria y que, por ello, son capaces de no perderse en el laberinto de si tal o cual candidato burgués o reformista hay que votar, sino que asumen que el verdadero problema es que plataforma, que medidas políticas, económicas y sociales –concretas- se deben aplicar en este país para romper con el círculo vicioso del capitalismo dependiente, que nos “da” unos años de respiro y décadas de mayor hambre, desocupación, explotación y opresión.

Y para romper con ese círculo vicioso el movimiento obrero argentino tiene una historia y un programa parido por la Resistencia: el de La Falda, Huerta Grande y el llamamiento del 1° de mayo de la CGT de los Argentinos. Hace ya más de 50 años que la clase obrera argentina ha parido un programa de liberación, que fue levantado por el proletariado revolucionario de la década de los años 60 y 70 y que hoy, ninguno de los candidatos burgueses (sean del color que sean o de los ismos que quieran) ni prácticamente ninguno de los movimientos de lucha forjados en la resistencia de los 90 levantan. Ése programa es el que realmente divide aguas entre los verdaderos defensores del Pueblo y aquellos que lo son sólo de palabras. Debemos trabajar, incansablemente, para forjar esa unidad, organizando Comités de Base, Asambleas Populares o Cabildos Abiertos para la Liberación y exigiendo su puesta en marcha cualquiera sea el gobierno elegido en nombre del Pueblo. Si es un Gobierno Popular debe aplicar dicho programa. Si no lo aplica y continúa con las recetas liberales, no sólo no estamos en presencia de un gobierno Popular. Estaremos frente a embaucadores profesionales, a los cuales debemos echar hasta que el Pueblo trabajador conquiste el verdadero Poder.


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