En democracia una religión se hizo república

Cuando hablamos de Democracia, seguro nos ceñimos al guión estricto de una figura presidencial, un parlamento e interdependencia de poderes. Existen diversos sistemas gubernamentales que implementan una democracia: los hay de régimen parlamentario, de regímenes de primer ministro y los más conservadores con un monarca como Jefe del Estado.

Ahora bien, situándonos en la región de Asia-Oriente Medio, los diversos sistemas de gobierno más conocidos (sobre todo los mostrado en los medios occidentales), tienen al frente figuras de realeza con sistemas autoritarios implantados (monarquías absolutas con Reyes, Emires, Jeques o Sultanes), donde no hay elecciones de cargos, y donde el autoritarismo es cercenador de los derechos humanos fundamentales sobre todo los de la mujer, pero al ser aliados de EEUU esto no causa altisonancia en el entorno de intereses para occidente

Lo impensable en ese escenario, es que pueda existir un sistema de gobierno religioso-democrático en el mundo árabe (sin ser un país árabe), con poderes del Estado constituidos e interdependientes, con libre elección de sus miembros y leyes, y que éstos sean supervisados y auditados en sus funciones para garantizar que sirvan primeramente a las Leyes de Dios y al Pueblo; lo asombroso es que este sistema existe y tiene 40 años de antigüedad: lo conocemos como el país Persa REPÚBLICA ISLÁMICA DE IRÁN. Pero, cómo saber o conocer el concepto de "Islámica"; para sorpresa de todos, déjenme decirles, que el significado envuelto allí es sencillo: el "Gobierno de Dios para el Pueblo", donde las Leyes tienen un carácter semi divino ya que procuran hacer cumplir los mandatos y preceptos de Dios, en la aplicación de la vida cotidiana de su pueblo y la relación de este con el entorno.

El sistema de gobierno de la República Islámica de Irán cumple a cabalidad con los principios de un sistema republicano demócrata: poderes establecidos con figura presidencial y parlamentaria (ejecutivo, legislativo, judicial), ahora bien, al sistema se le agrega otros principios y valores que supervisan los poderes del Estado y del Gobierno para garantizar que su accionar, funciones y leyes establecidas sean conformes a los preceptos islámicos, por ello a este sistema de gobierno se le puede describir como: "el de la Soberanía de Dios sobre el Pueblo, y del Pueblo en sí mismo", "el gobierno de las normas divinas, a través de la voluntad popular soberana".

Y es que este sistema, no fue implantado ni impuesto ni heredado, se lo dio el pueblo mismo a través del voto, eligiendo sus leyes y la constitución, sus gobernantes regionales a todos los niveles, su Presidente y a sus autoridades religiosas primarias; una vez constituido el sistema, todos los candidatos que opten a un cargo de elección popular o de designación secundaria por un poder instituido para conformar órganos del Estado, primeramente deben ser fieles seguidores de la Ley de Dios y aptos para el cargo en sí, así se garantiza que la representación del Gobierno y el Estado harán cumplir los preceptos divinos del Islam en el quehacer de la República para todos los ámbitos de la vida, y para garantizarlo cada órgano de gobierno (incluido el Presidente) y poder del Estado tiene un ente Religioso que le supervisa y que puede destituirlo de su cargo si no cumple con los mandatos del Islam en su accionar.

Este sistema de gobierno es la única muestra verdadera de un auténtico gobierno islámico en el mundo: respeta todas las creencias religiosas reconocidas (judíos, cristianos, zoroastrianos) y las hace convivir en su territorio en paz, no se reconocen sectas religiosas, respeta los derechos de la mujer (y se trabaja para mejorarlos día a día), se impulsa la independencia cultural, del arte y de la política militar, la educación es gratuita, se favorece la independencia de la política exterior, económica, la nacionalidad y los derechos del pueblo, se consagran las libertades a plenitud y se fortalece la unidad islámica (fraternidad y unidad de todos los musulmanes de las distintas tendencias). Por ello se ha logrado la reducción de la pobreza, una mejor esperanza de vida, alfabetización casi total, éxito económico-social-militar, las personas tienen voz en los asuntos nacionales y extranjeros, todo esto sin influencia ni subyugación ante occidente.

Con el éxito de la revolución persa islámica iraní los EEUU vio peligrar sus intereses en la región, por lo que ha favorecido la desunión musulmana en la zona, e impuesto sanciones unilaterales con un único fin: que no se levante una nueva República Islámica en Asia-Oriente Medio que haga perder su influencia establecida y el acceso a recursos minerales estratégicos a bajo costo.



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