Ofensiva turca en Siria: EEUU cae en su propia trampa

Traducción desde el inglés por Sergio R. Anacona

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En el fragor de la batalla por Afrín, Turquía advirtió que seguirá adelante para establecer control sobre vastas extensiones de territorio al norte de Siria. Se supone que la ofensiva es para llevar las fuerzas turcas hasta la frontera de Siria con Irak. El pasado 28 de enero Ankara pidió a Washington que retirara sus fuerzas militares de Manbij a cien kilómetros de Afrín, antes que esta lanzara una operación con el objeto de desalojar del área a las milicias kurdas.

Es importante notar que Estados Unidos provocó la acción de Turquía al anunciar su decisión de instalar una nueva fuerza de seguridad fronteriza en las áreas bajo control kurdo. De tal modo que Washington creó esta situación por su propia iniciativa –trampa de su propia factura. Habiendo sembrado vientos, cosechará tempestades.

Un avance hacia el este potencialmente provocará una confrontación entre tropas turcas y las Fuerzas Democráticas Sirias (SDF sigla en inglés). Las unidades de combate kurdas en Afrín perdieron la oportunidad de evitar un escenario peor.

Algunas fuentes pro kurdas dicen que Rusia traicionó a los kurdos de Afrín al retirar sus tropas de paz antes que se iniciara el ataque turco. Se trata de una declaración muy engañosa. Veamos los hechos. Moscú piensa que todas las regiones al occidente del río Eufrates deben de estar bajo el control del ejército regular sirio porque estos territorios pertenecen a Siria –país territorialmente cohesionado con un gobierno legítimo. Rusia le ha pedido a los kurdos de Afrín que inter actúen con Damasco y permitan que su ejército regular ingrese al área. Ellos se negaron. Moscú todavía está dispuesto a actuar como mediador para gestionar conversaciones sobre autonomía dentro de Siria. Hasta ahora, esta iniciativa ha sido rechazada. Los kurdos prefirieron a Estados Unidos como su protector. Ahora están por su cuenta. Ellos hicieron la cama y ahora deben acostarse en ella.

Los militares de Estados Unidos no han defendido a los kurdos de Afrín alegando que no los consideran como sus aliados tal como los kurdos que son parte del SDF ubicados más hacia al este del país. Estados Unidos sostiene que los kurdos de Afrín no lucharon contra el Estado Islámico, EI. Pero, aun así, los kurdos sí que protegieron Afrín e impidieron que su tierra fuera invadida por los militantes yijadistas. Quizás Estados Unidos nunca se comprometió a defender a los kurdos de Afrín, pero si aceptó la responsabilidad de proteger al SDF en Manbij.

¿Qué sucederá ahora? Es casi imposible hacer pronósticos con algún grado de precisión, pero podríamos contemplar algunos escenarios potenciales.

El periódico turco Hürriyet Daily News informó que Estados Unidos y Turquía están dialogando sobre algunas maneras de reducir la intensidad del conflicto. La Sub Secretaria General de la OTAN, Rose Gottenmoeller, confirmó esta acción, pero no quedó claro cómo eso cuadraría con la ofensiva anunciado por Ankara para capturar el territorio en manos del SDF. En todo caso, sería muy humillante para Estados Unidos ceder ante las exigencias de Turquía. Si Estados Unidos no cumple con proteger a sus aliados kurdos, no tendrá ninguna razón para mantener su presencia militar en Siria. Tendrá que abandonar el país tal como lo han planteado Rusia y Siria.

Un posible escenario incluiría la incitación de un levantamiento más amplio de los kurdos lo cual involucraría a Turquía, Irán e Irak. Eso podría reconformar el mapa de la región. Un desarrollo como ese no estaría fuera del ámbito de las posibilidades.

Otra consecuencia: la cohesión de la OTAN ya ha sido socavada ahora que Turquía y Estados Unidos se encuentran apoyando bandos opuestos. Si la situación continúa deteriorándose, Estados Unidos pestañeará primero o le pedirá a la OTAN que suspenda o peor aún que expulse a Turquía de la organización, por lo menos mientras el presidente Erdogan esté en el poder. Esto, naturalmente, empujará a Turquía en dirección de Moscú y de Beiyín y trasladarse de la OTAN hacia la Organización de Cooperación de Shanghai (SCO sigla en inglés). No hace mucho el presidente Erdogan mencionó cuán cansado está de todo el proceso de ingreso a la Unión Europea.

La derrota política de Estados Unidos es el resultado más probable. Washington tendrá que pagar por su falta de un claro plan de acción en Siria y su incapacidad para entender de manera completa la situación. Obviamente Estados Unidos está en un aprieto. Tiene por delante una muy difícil decisión. Si Estados Unidos pretender permanecer en el norte de Siria, ciertamente que necesita a los kurdos. Pero si Estados Unidos se alía con los kurdos perderá a Turquía. Además, podría ser excluido de todo el proceso de construcción de país ya que es hostil hacia la mayoría de los actores: el gobierno sirio, Rusia, Irán y Turquía. Si abandona a los kurdos, sería un golpe a su credibilidad en el Medio Oriente, dada su reciente ruptura con la Autoridad de Palestina sobre el reconocimiento de Jerusalén.

Si Estados Unidos logra llegar a un acuerdo con Turquía, eso será una despedida para la perspectiva del Kurdistán Sirio de obtener un status especial que lo haga un estado independiente, ya sea en la práctica o quizás oficialmente. Es posible que la ofensiva turca haga que los kurdos se dispongan a negociar con Damasco. Una futura alianza con el gobierno sirio sería una alternativa que forzaría a los kurdos hacia el proceso de paz. Debería alentar las oportunidades de Siria para permanecer como un estado íntegro. Moscú podría actuar como mediador entre Damasco y los kurdos y Ankara. Después de todo, Moscú es una de las pocas capitales donde los sirios y los kurdos mantienen una oficina de representación.

Todos los esfuerzos deberían realizarse dentro del marco del proceso de paz de Astana, el cual está siendo encabezado por Moscú, Ankara y Teherán. Washington siempre ha puesto énfasis en que su meta en Siria era luchar contra el Estado Islámico. Pero ahora este grupo yijadista está tan disminuido que ya pasó a ser insignificante en Siria. La misión ha sido cumplida. ¿Por qué tendría Washington que emplear más tiempo y esfuerzo vacilando al borde de un conflicto armado con Ankara o con cualquier otro actor en Siria? Después de todo, si el proceso de paz de Astana tiene éxito los aliados europeos de Estados Unidos experimentarán un gran alivio ahora que la ola de refugiados provenientes de Siria se aplacaría. Lo mejor que Estados Unidos podría hacer bajo estas circunstancias sería retirarse de Siria, enfocarse en la diplomacia y simplemente darle a la paz una oportunidad.

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