¡Nos preocupa Puerto Rico!

¡Violar la ley del imperio es cumplir la ley de la patria!

Rubén Berrios

Hoy el país caribeño sufre una de las deudas más severa de su historia, sometida al control legislativo, judicial y ejecutivo de los Estados Unidos, el gobierno de la Casa Blanca ejerce jurisdicciones exclusivas sobre todas las cuestiones de ciudadanía, relaciones exteriores, defensa, inmigración y emigración, comercio exterior. Las decisiones del Tribunal Supremo de Justicia de Puerto Rico pueden ser revisadas por los tribunales federales norteamericanos violando flagrantemente la independencia de pensamiento y autonomía como estado. Puerto Rico, ha sido convertida en un coto privilegiado para los monopolios norteamericanos que obtienen allí mano de obra barata y explotan la economía nacional sin siquiera estar sujetos a normas, artículos o reglamentos, unas de las expresiones más brutales de dominación colonial norteamericana en Puerto Rico se manifiesta en el aspecto militar, donde el 13% de las mejores tierras cultivables de la isla están ocupadas por una inmensa red militar, incluyendo dos bases con armas nucleares que han convertido a la isla en un enorme porta aviones lleno de arsenal bélico que constituyen una amenaza permanente a la paz del continente.

La actividad militar Yanqui abarca también el grupo de islas de Vieques y Culebra, parte integrante del territorio puertorriqueño.

Es de resaltar que el servicio militar obligatorio en las fuerzas armadas norteamericanas se encuentra representado por jóvenes puertorriqueños al servicio de la libertad y la justicia norteamericana, y un ejemplo de ello se recalca en la primera guerra mundial participaron dentro del ejército Yanqui 200.000 puertorriqueños, en la segunda guerra mundial 400.000 y 40.000, en la agresión contra la República Popular de Corea en 1950. La cuota de puertorriqueños sacrificados de este modo a los intereses agresivos del imperialismo norteamericano es proporcionalmente mucho mayor que la de los propios ciudadanos del territorio metropolitano de los EE.UU. y pensar que un inquieto anacobero como lo fue Daniel Santos participó en la segunda guerra mundial y salió con vida, a Dios gracias, y compuso una canción de despedida ¡Vengo a decirle a adiós a los muchachos, porque me voy, para la guerra!

Hoy el caso de las islas Vieques y Culebra sirve para poner en evidencia el despotismo que ejerce la Marina de Guerra Yanqui sobre sus nativos habitantes puertorriqueños. Se trata de dos islas ubicadas escasamente a seis millas de la costa oriental de Puerto Rico de cuyo territorio nacional forman parte inseparable. Junto a la gigantesca base naval de Roosevelt Roads, base naval atómica asiento de las unidades norteamericanas submarinas y de superficie equipadas con armamento atómico, dispone también de rampas de lanzamiento de alcance estratégico donde se amenaza la seguridad de América Latina y el mundo.

Vieques y Culebra dos islas vitales para la marina de guerra norteamericana los cuales no permiten establecimientos turísticos ni centros industriales para el crecimiento económico de sus nativos habitantes impidiéndoles la pesca artesanal para su propio consumo, por lo tanto los jefes militares se oponen a todo proyecto de independencia, pero ellos si pueden pescar y disfrutar de sus hermosas playas, entre tanto Culebra la tienen como centro de narcóticos, juegos, bares y prostitución.

Hoy Puerto Rico se debate en la batalla contra la opresión, contra la usurpación y dominación extrajera contra su angustia y esperanza de ver a un Puerto Rico libre e independiente.

¡Viva Albizu Campos! ¡Viva Oscar López Rivera! ¡Viva Daniel Santos!

afs650@hotmail.com



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