Campaña de Cataluña por la independencia vista en el contexto amplio de la desintegración europea

El movimiento secesionista de Cataluña ha estado creciendo en España desde hace décadas. La región cuenta con su propio idioma y cultura. El pasado 28 de agosto dos partidos pro independencia de Cataluña, la coalición Junts Pel Si (Juntos Por el Si) y la Candidatura de la Unidad Popular (CUP) radical de izquierda, presentaron un proyecto de ley al parlamento regional describiendo el marco legal para la transición a la independencia. Actualmente, ambos partidos mantienen el equilibrio de poder en la asamblea y por lo tanto controlan al gobierno regional.

El proyecto de ley está listo para la discusión antes del próximo referéndum sobre la secesión que se llevará a efecto el próximo 1º de octubre, cumpliendo con la promesa hecha por la mayoría de los MP catalanes.

Según sondeos de opinión, una mayoría de catalanes está por la realización del referéndum sobre su status.

Mientras Cataluña ha sido constante en su determinación de realizar una votación de carácter separatista, la idea de un referéndum ha sido firmemente opuesta por el gobierno central en Madrid. El primer ministro Mariano Rajoy y su gobierno conservador están tratando de utilizar las cortes para impedir que esto suceda. La Corte Constitucional de España anteriormente ha anulado la resolución de Cataluña de realizar un referéndum.

La corte y el gobierno español también han advertido a los funcionarios catalanes que ellos podrían enfrentar sanciones y repercusiones legales si contribuyen a organizar la votación. La guerra verbal entre Cataluña y el gobierno central ha escalado últimamente. Los recientes ataques terroristas en Barcelona no lograron producir la unidad contra un enemigo común. Los catalanes son reacios a cumplir con los dictámenes de las cortes y el uso de la fuerza por parte del gobierno central no es una opción.

Cataluña es una próspera región ubicada al noreste de España que genera un quinto del PNB de España y actualmente ejerce una amplia soberanía administrando su propio sistema educativo y fuerza policial. Pero, no cuenta con el privilegio que disfruta el País Vasco que recolecta sus propios impuestos.

Más del 70 por ciento de los catalanes apoyan el referéndum pero el voto por el "Si" está lejos de ser una decisión aplastante. Un reciente sondeo de opinión realizado antes del ataque terrorista, mostró que el 41 por ciento de los consultados dijeron que quieren a Cataluña independiente, pero alrededor del 49 por ciento dijo que no. La información similar con posterioridad al ataque terrorista no está disponible. Si el pueblo dice si, la independencia será declarada en 48 horas y una nueva elección parlamentaria se llevará a cabo dentro de seis meses, seguida por una votación por una nueva constitución. Cataluña formará su propio ejército, una corte suprema y un banco central.

Cataluña no es el único lugar en cuestión en Europa. Más y más regiones europeas reclaman su independencia, mayor autonomía y soberanía. Existe un creciente ímpetu por el regionalismo. El sueño de la independencia jamás ha abandonado a la región vasca ubicada principalmente en España pero que se extiende al interior de Francia. En Alemania los bávaros desean una mayor autonomía, incluso la independencia. El reclamo por la secesión se torna más estridente ahí en la medida que el flujo migratorio impacta en la región.

La república Srpska (RS) en Bosnia Herzegovina aspira a la secesión. El posible que el Brexit desate un segundo referéndum sobre la independencia de Escocia. Dos de las regiones más ricas de Italia, Véneto y Lombardía han anunciado planes para un referéndum a fines del mes de octubre, evento que apuntaría a conseguir una mayor autonomía.

También existe un movimiento secesionista en el Tirol del Sur en Italia. El movimiento pro independencia es fuerte en Flandes, región del norte de Bélgica. Existen otros movimientos separatistas más alejados en Europa que incluyen a Gales, Cornwall e Irlanda del Norte (Reino Unido); Galicia, Aragón (España); Silesia (Polonia); Frisia (Holanda, Alemania); Cerdeña (Italia); Bretaña, Occitania, Alsacia, Saboya (Francia); las Islas Aaland (Finlandia); las Islas Faroe en Dinamarca, como también otras pequeñas partes de Italia, España y Mónaco.

Mientras más integrada aparece Europa, más movimientos separatistas aparecen en el continente. Pero los movimientos secesionistas dentro de los estados nacionales no son lo único que divide a Europa.

Un vistazo más profundo indica que la muy alardeada unidad europea es un mito. De manera creciente Europa se está dividiendo en alianzas políticas. Los países del sur europeo tienden a su integración. El Grupo Visegrad, compuesto por Polonia, Hungría la República Checa y Eslovaquia (los V4) constituye un bloque dentro de la Unión Europea. Por su parte, la Unión Europea está al borde de ser dividida entre una Europa de "dos velocidades" y otra de "multi-velocidades". La idea de una "unión federativa" ha sido agitada. Se espera que la decisión final sobre el futuro funcionamiento de la comunidad se realice el mes de diciembre. Los meses venideros verán mayores turbulencias.

Alemania tendrá elecciones parlamentarias ahora en septiembre.

Una Europa (multi velocidades) crearía bloques rivales y perpetuaría las divisiones con Francia y Alemania implantando las normas y los demás que las seguirían. Los países fuera del núcleo central serán marginados y mantenidos fuera del proceso de toma de decisiones. La Unión Europea podría convertirse en una alianza informal, una suerte de colcha de retazos, de bloques dentro de bloques.

En realidad, Europa nunca había visto tiempos tan duros en su historia. El proceso de desintegración se ha iniciado y es indetenible. Hoy en día el continente está dividido en clubes, a veces en mini coaliciones superponiéndose sobre la base de una geografía o intereses compartidos. "El propósito e incluso la existencia de nuestra Unión está siendo cuestionado", escribió Federica Mogherini, en el prólogo del documento titulado "Estrategia Global de la Unión Europea en torno a la Política Exterior y Seguridad". Documento emitido hace un año.

El efecto dominó iniciado por el Brexit continúa su reacción en cadena a través de Europa.

Las crisis abundan y todas ellas se reducen en último término a que los pueblos privilegien sus identidades regionales y nacionales por encima de proyectos estadales y supranacionales. Los cambios venideros podrían hacer que Occidente, tal como lo conocemos, se disuelva con nuevas agrupaciones de estados o emergentes identidades nacionales. Rusia, que es una isla de estabilidad dentro del tumulto del continente, verá que los problemas divisionistas que entorpecen sus relaciones con la Unión Europea sencillamente se diluyen en la medida que pasa el tiempo. Moscú tendrá que lidiar con lo nuevo que tomará el lugar de una Europa en desintegración.

Nota.- Sus comentarios y opiniones acerca de este artículo serán bienvenidos en www.strategic-culture.org

Traducción desde el inglés por

Strategic Culture Foundation Sergio R. Anacona



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