El Club de los más viejos

A los 80 descubrí que era poeta

- Qué hacer con la vida cuando ésta se ha vivido ?.

Esta interrogante ha encontrado respuestas en los "Clubes de los más viejos" destinados en Vietnam a canalizar las inquietudes de los que han cumplido los ochenta años de edad y van rumbo a los noventa…

Se trata de un hábil desempeño de las organizaciones sociales de este país indochino, para canalizar actividades que le den sentido y trascendencia a la vida de sus ancianos.

Muchas personas más viejas que los viejos, con los "achaques" propios de sus edades y que se habían convertido en un problema para sus familiares al no saber qué hacer con ellos; porque no obstante de haber superado los parámetros de sus edades biológicas, se mantenían saludables y con buenas facultades para cantar, bailar, pensar coherentemente y escribir. Hoy, aquí en Hanoi, se agrupan en clubes sociales de marcada particularidad, para compartir la vida en armonía con sus congéneres y más allá del quehacer intelectual que ejercitan disfrutar del deporte: andar en bicicleta, jugar al bádminton y regocijarse en los rituales del Tai chi.

Así nació el "Club de veteranos o de los más viejos" un nuevo paradigma para enfrentar la vejez.

Si usted visita a Vietnam y observa, a las seis de la mañana, que en una plaza pública están varias parejas bailando. Esos podrían ser los viejitos del club de los más mayores. Por lo general ellos duermen poco y desde la madrugada comienzan sus actividades: interminables pláticas por teléfonos con sus amigos y amigas; leen textos que han escrito, se convidan para escuchar música o bailar, mientras transcurren sus días en una suerte de hermoso submundo que los aleja del abandono "decorativo" de ciertos espacios hogareños a los cuales los ha relegado la sociedad, por su condición longeva.

A seres humanos con estas características no se les puede excluir lanzándoles de un puntapié al tacho de la basura, como si fueran objetos desechables. Se trata de abuelos y abuelas, que en otros tiempos aportaban sus experiencias y conocimientos como consejeros de sus comunas. Mal podrían –entonces- ahora, en la modernidad, ser marginados o maltratados, como suele ocurrir en algunos casos, donde la comprensión y el amor brillan por su ausencia.

Todo lo contrario. Habría que aprovechar la dicha de contar con la presencia de gentes tan maravillosas, y disfrutar de las bondades de su ternura y amor.

Los vietnamitas en medio de las limitaciones de una cultura de postguerra, le han dado una particular preeminencia al tema. Han creado los clubes para los más viejos, espacios sociales en los cuales convergen los de mayor edad.

Recientemente tuve ocasión de compartir con varios de ellos durante la presentación del libro bilingüe español-vietnamita "Por Aquí pasó Hugo Chávez", en el cual varios miembros del club leyeron poemas y relatos, de su autoría, sobre el paso del líder venezolano por Vietnam el año 2006, dejando esa estela de solidaridad y amor que gravitaba, con inusitados impulsos, por donde pasaba.

La obra fue publicada por el Club de Amantes de la Poesía y Canto, una agrupación que reúne a jubilados y mayores para compartir inquietudes de esparcimiento y solidaridad. Esto se hace para que los "viejitos" no pensemos mal respondió uno de ellos a mi interrogante; mientras que otro dijo en sorna: Y hasta enamorarse también para no pasar los últimos años solos.

Experiencias como ésta de países muy viejos bien podrían ser ejemplo para países jóvenes como Venezuela, donde germinan las esperanzas. Resulta muy sencillo, sólo se requiere dar una mirada al pasado y toparnos con aquellas caricias de ternura y amor que han quedado atrás.



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Nelson A. Rodríguez A.

Periodista y diplomático. Autor de ensayos, cuentos y poesía.

 nelsonrodrigueza@gmail.com

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