Compartamos este trozo de historia contemporánea

A ningún líder que luche por el bienestar de su pueblo se le puede censurar por ello. Si no lo hace, es digno del mayor reproche y desprecio colectivo.

Un mandatario que abandone a su gente en el camino, arriesgándola a las dificultades y al caos, no debe llegar sano y salvo a ninguna parte: bien pudiera ser presa de aves carroñeras o de cualquier felino salvaje.

Si, por el contrario, este líder se somete a cualquier riesgo o amenaza por salvar a su pueblo, merece ser declarado héroe y símbolo de su gentilicio.

En este caso resultan ejemplares las obras de los líderes Simón Bolívar, el Libertador, quien utilizó toda su fortuna para la libertad de América; José Martí, el poeta y apóstol cubano, muerto en combate; y el héroe y libertador de Vietnam, el insigne poeta y soñador Ho Chi Minh, admirado y adorado por su pueblo.

Existe dos cartas cruzadas en la década de los años sesenta –en plena guerra– entre el presidente de Estados Unidos Lyndon B. Johnson y Ho Chi Minh, para entonces presidente de Vietnam del Norte (República Democrática de Vietnam), que por su significado heroico quiero compartir con usted en este momento. Un pedazo de historia contemporánea que ilustra actitudes trascendentes que marcan el signo de los tiempos.

En medio de aquella lucha invasora de Estados Unidos contra los labriegos de Vietnam, con los soldados estadounidenses agotados de haber cometido tantos crímenes seguidos contra los vietnamitas; el entonces presidente Lyndon B. Johnson envió el 8 de febrero de 1968 una carta al presidente Ho Chi Minh, en la que planteó, traducida, más o menos, lo siguiente:

Querido Señor Presidente: Le escribo con la esperanza de que pueda ponerse fin al conflicto en Vietnam. Ese conflicto ya ha tomado un costo elevado en las vidas perdidas, en las heridas infligidas, en la propiedad destruida, y en la simple miseria humana. Si no encontramos una solución justa y pacífica, la historia nos juzgará duramente.

Por lo tanto, creo que ambos tenemos la pesada obligación de buscar sinceramente el camino hacia la paz. Es en respuesta a esa obligación que le escribo directamente.

 

Hemos intentado en los últimos años, en una variedad de formas y a través de una serie de canales, transmitir a usted y a sus colegas nuestro deseo de lograr un arreglo pacífico. Por cualquier razón, estos esfuerzos no han logrado ningún resultado. . . .

 

En las últimas dos semanas he observado declaraciones públicas de los representantes de su Gobierno que sugieren que estarían dispuestos a entablar conversaciones bilaterales directas con representantes del Gobierno de los Estados Unidos, siempre que cesáramos "incondicionalmente" y permanentemente nuestras operaciones de bombardeo contra su país y todas las acciones militares contra él. En el último día, los partidos serios y responsables nos han asegurado indirectamente que esta es de hecho su propuesta.

 

Permítanme decir con franqueza que veo dos grandes dificultades con esta propuesta. En vista de su posición pública, tal acción de nuestra parte produciría inevitablemente la especulación mundial de que las discusiones estaban en curso y perjudicarían el aislamiento y el secreto de esas discusiones. En segundo lugar, inevitablemente habrá una gran preocupación por nuestra parte si su Gobierno usa tal acción para mejorar su posición militar.

 

Con estos problemas en mente, estoy dispuesto a avanzar aún más hacia el final de las hostilidades que su Gobierno ha propuesto en declaraciones públicas o por canales diplomáticos privados. Estoy dispuesto a ordenar el cese de los bombardeos contra su país y la detención de un mayor aumento de las fuerzas estadounidenses en Vietnam del Sur tan pronto como se me asegure que ha cesado la infiltración hacia el sur de Vietnam por tierra y por mar. Estos actos de moderación de ambas partes permitirían, creo yo, llevar a cabo discusiones serias y privadas que conduzcan a una paz temprana.

 

Le hago esta propuesta ahora con un sentido específico de la urgencia que surge de los días de fiesta inminentes del Año Nuevo en Vietnam. Si usted es capaz de aceptar esta propuesta no veo ninguna razón por la que no podría tener efecto al final del Año Nuevo, o Tet, los días festivos. La propuesta que he formulado se fortalecería mucho si sus autoridades militares y las del Gobierno del Sur de Vietnam pudieran negociar con prontitud una extensión de la tregua Tet.

 

En cuanto al sitio de las discusiones bilaterales que propongo, hay varias posibilidades. Podríamos, por ejemplo, convenir en que nuestros representantes se reúnan en Moscú, donde ya han ocurrido contactos. Podrían reunirse en algún otro país como Birmania. Usted puede tener otros arreglos o sitios en mente, e intentaría satisfacer sus sugerencias.

 

Lo importante es acabar con un conflicto que ha traído cargas tanto a nuestros pueblos como, sobre todo, al pueblo de Vietnam del Sur. Si tiene alguna idea de las acciones que propongo, sería muy importante que las reciba lo antes posible.

 

Sinceramente,

 

Lyndon B. Johnson

Los ataques estadounidenses continuaban con un sinfín de crímenes, hasta el punto de motivar al matemático y filósofo inglés Lord Bertrand Russel a emitir estas opiniones:

"No existen palabras para expresar las atrocidades que hemos descubierto. Los conceptos morales, legales y políticos que a menudo usamos para juzgar la conducta humana no son suficientes para catalogar estas atrocidades. Solo el término "genocidio" pudiera describir de manera íntegra las extremadamente crueles atrocidades cometidas por Estados Unidos en Vietnam".

Seguidamente, transcribo la respuesta que envió el presidente Ho Chi Minh a Lyndon B. Johnson:

A su excelencia Lyndon B. Johnson

Presidente de los Estados Unidos de América

Excelencia:

Recibí su mensaje el día 10 de febrero de 1967. Esta es mi respuesta.

Vietnam se encuentra a miles de kilómetros de Estados Unidos. Los vietnamitas nunca han hecho ningún daño a EE.UU., pero EE.UU. ha intervenido de forma continuada en Vietnam, en abierta contradicción con las promesas realizadas por su representante en la Conferencia de Ginebra de 1954, y ha intensificado la agresión militar contra Vietnam del Norte para prolongar la división de nuestro país y convertir a Vietnam del Sur en una colonia y en una base militar. Desde hace dos años, el Gobierno de Estados Unidos mantiene una guerra contra la República Democrática de Vietnam, un país independiente y soberano, con el apoyo de sus fuerzas aéreas y navales.

El Ejército de Estados Unidos ha cometido crímenes de guerra, crímenes contra la paz y contra la humanidad. En Vietnam del Sur, medio millón de soldados de EE.UU. y de sus aliados utilizan el armamento más inhumano y las estrategias militares más bárbaras posibles. Usan napalm, armas químicas tóxicas y gas para masacrar a nuestros compatriotas, destruir las cosechas y arrasar pueblos enteros. Miles de aviones de EE.UU. han arrojado cientos de miles de toneladas de bombas sobre Vietnam del Norte, destruyendo ciudades, pueblos, industrias y colegios.

En su mensaje parece lamentar el sufrimiento y la destrucción que sufre Vietnam. Permítame entonces que le pregunte quién ha cometido esos monstruosos delitos. Ha sido Estados Unidos, y sus aliados. El Gobierno de Estados Unidos es el único responsable de la gravísima situación que se vive en Vietnam.

La agresión militar de EE.UU. contra el pueblo de Vietnam constituye un desafío a todos los países, una amenaza para el movimiento de independencia nacional y un grave peligro para la paz en Asia y en el resto del mundo.

Los vietnamitas aman profundamente la independencia, la libertad y la paz. Pero se han levantado como un solo hombre ante la agresión de Estados Unidos, sin temor a los sacrificios ni a las penalidades. Están decididos a seguir resistiendo hasta conseguir la verdadera independencia, la libertad y la paz. Nuestra justa causa despierta el apoyo y un fuerte sentimiento de solidaridad entre los ciudadanos de todo el mundo, incluidos muchos sectores de la sociedad estadounidense.

El Gobierno de Estados Unidos ha desatado una guerra contra Vietnam y la agresión debe cesar. Es la única forma de restaurar la paz. El Gobierno de Estados Unidos debe detener sus bombardeos y todos los demás actos de guerra contra la República Democrática de Vietnam, definitiva e incondicionalmente. Debe retirar de Vietnam del Sur a todas sus tropas, propias y aliadas; reconocer al Frente Nacional de Liberación de Vietnam del Sur, y permitir que sean los ciudadanos vietnamitas quienes solucionen sus propios asuntos.

Esta es la base de los cinco puntos que mantiene el Gobierno de la República Democrática de Vietnam, y que incluyen los principios esenciales de los Acuerdos de Ginebra de 1954 sobre Vietnam. Es la base de una solución política adecuada al problema de Vietnam.

En su mensaje sugería el establecimiento de conversaciones directas entre la República Democrática de Vietnam y Estados Unidos. Si el gobierno de EE.UU. desea realmente dialogar, debe detener en primer lugar y de forma incondicional sus bombardeos y todos los demás actos de guerra contra la República Democrática de Vietnam. Solo después de un cese incondicional de los bombardeos y de todos los demás actos de guerra contra la República Democrática de Vietnam, podrán los dos países iniciar conversaciones y dialogar sobre las cuestiones que nos afectan.

Los vietnamitas no se rendirán nunca ante la agresión, y no aceptarán conversaciones bajo la amenaza de las bombas.

Nuestra causa es absolutamente justa. Solo cabe esperar que el Gobierno de Estados Unidos actúe de forma racional.

Atentamente,

Ho Chi Minh

Colofón: La solidaridad internacional no se hizo esperar. Los archivos históricos revelan que cuando los estadounidenses introdujeron un gran número de tropas de combate en Vietnam en 1965, más de 160 millones de personas de muchas nacionalidades se alistaron como voluntarios para ir a Vietnam y luchar contra las fuerzas invasoras. En una entrevista concedida al periodico italiano L´Unita, el presidente Ho Chi Minh dijo: "Damos la calurosa bienvenida a exguerrilleros y jóvenes italianos que se ofrecen voluntariamente a luchar al lado del pueblo vietnamita contra los agresores norteamericanos. Nos gustaría expresarles nuestros más sinceros agradecimientos y asegurarles que si las circunstancias lo demandaran, les informaremos a su debido tiempo…".

nelsonrodrigueza@gmail.com

* Periodista venezolano en ejercicio de la diplomacia.

 



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Nelson Rodríguez A

Periodista y diplomático. Autor de ensayos, cuentos y poesía.

 nelsonrodrigueza@gmail.com

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