Hacia otros rumbos que son los propios

Acabamos de presenciar –a comienzo del tercer mes del calendario lunar- los actos en conmemoración de los valiosos aportes al desarrollo sociocultural de Vietnam, realizados hace más de 2000 años por los reyes Hung, dinastía fundadora de este país indochino.

Estos actos representan, sin que por ningún motivo fuese propósito de sus realizadores, un digno ejemplo de patriotismo para imitar por aquellos pueblos que en distintas partes del globo, aun guardan cicatrices de los crímenes, vilipendios y saqueos, efectuados en América por los imperios europeos desde el Siglo XV.

Cualquier reflexión que se haga al respecto pasa por el tiempo perdido en redimir el papel desempeñado por tantos aborígenes que ofrendaron sus vidas en defensa de lo que era suyos: sus territorios, sus piedras preciosas sin valor material para ellos, sus ríos, viviendas y sus familias.

Por estas cosas, acaso, inverosímiles a primera vista, dieron sus vidas. Eso era su patrimonio y aun cuando carecían de un sentido de propiedad como el que se admite en la contemporaneidad, le prodigaban sentido de pertenencia. Por estas cosas nuestros antepasados hicieron frente a extraños que vinieron sin ser convidados, arrasando y apropiándose de todo. Llegaron provistos de caballos, perros, arcabuces y armamentos exóticos. Los nuestros, los de acá, solo contaban como medios para la defensa con sus flechas y elementos propios de la naturaleza en estado primario, los cuales utilizaban, fundamentalmente, para proveerse de sus alimentos a través de la caza y la pesca.

Trascender en el pasado:

Todavía se conservan en la población de Phú Tho (provincia de Bac Ninh), a unos 30 kilómetros al Norte de Hanoi, vestigios de la edificación funeraria perteneciente a Kinh Duong Vuong, cuyo monumento es venerado con marcada devoción por los vietnamitas como figura señera de la cosmogonía de los Bách viét, exaltada en 2012 por la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la cultura (Unesco), como Patrimonio Intangible de la Humanidad.

En el contexto de su Decreto, la organización internacional, señala que el culto a los Reyes Hung "expresa el respeto a los antepasados, contribuyendo a elevar el orgullo nacional y la coherencia comunitaria…".

Existen representaciones similares en honor a esta dinastía en Ciudad Ho Chi Minh, antigua Saigón, y en otros sitios de la geografía de Vietnam, en el entendido de que dicha estirpe estuvo sucedida por dieciocho reyes, a partir de la leyenda sobre la unión de Lac Long Quán y Áu Co, que marca el comienzo de esta población cuyos orígenes vienen de las etnias o grupos humanos que desde tiempos inmemoriales constituían la antigua China.

El Presidente de la República Socialista de Vietnam, el camarada Tran Dai Quang ofrendó coronas de flores y ofreció incienso ante la tumba de los Reyes Hung, en compañía de ministros de su Despacho, de altos representantes del Partido (PCV), de autoridades del Frente de la Patria y de la comunidad en general, representada por miles de peregrinos provenientes de distintos lugares de la geografía nacional y del extranjero, luciendo vestidos típicos de color rojo y adornos de múltiples tonalidades prismáticas.

Los días inscritos en el marco de estas fiestas fueron declarados, por los entes oficiales respectivos, como fiesta nacional no laborables.

La leyenda da cuenta que del matrimonio de Kinnh Duong Vuong y la hija de Than Long (rey del Lago Dóng Dinh) nació un niño, a quien llamaron Súng Lám. Éste bajo el nombre de Lac Long Quán hereda el trono de su padre y se casa con Áu Co, hija de De Lai. Ella procrea una placenta de cien óvulos, de los cuales salieron igual número de descendientes, ancestros de los Bách Viét o futuros vietnamitas.

De acuerdo con la leyenda, años después de la unión, un día, él advierte que ambos son incompatibles: como el agua y el fuego. Por lo cual deben separarse. Lac Long Quán desciende del litoral, al Sur, asiento de los dragones; y ella, que es un hada, viene de los inmortales montañeses del Norte. En este contexto él retorna al mar y ella se queda en la montaña con todos los hijos.

Más tarde. Ante un llamado de Áu Co, desesperada por el cuidado de tantos hijos, su amor regresa y acuerdan dividir la prole; él retorna al Sur con cincuenta de los niños, donde cohabitan sus familiares y está el mar; mientras que ella se queda con la otra mitad en el Norte, donde están las montañas.

"El hijo mayor de los que acompañaban a su madre decidió fijar su enclave en Phong Chau, hoy provincia de Phu Tho; fundó un estado independiente (primer estado de Vietnam) bajo el nombre de Van Lang; adoptó el título real de Vou Vua Hung (rey Hung), dando origen a una tradición seguida por dieciocho sucesores".

Ardua tarea la suya, imprimir a su pueblo la importancia de vivir en comunidad, sentimientos centrados en una convivencia armónica e inspirada en el amor al prójimo.

Así comenzaron a entender las ventajas de sumar voluntades y sobre la relación hombre-naturaleza; como también la necesidad de cortarse el cabello y asear su cuerpo. Incursionaron y comprendieron la importancia de la fuerza de la unión en los trabajos hidráulicos; trueque de productos comestibles y artesanales utilitarios.

Entre las ventajas de convivir en comunidad los integrantes del primer reinado Hung, comprendieron las fortalezas de luchar juntos para salvaguardar su comuna y adquirieron criterios de propiedad y arraigo sobre los bienes colectivos y particulares.

Las referencias históricas revelan que bajo la dinastía Hung los vietnamitas aprendieron a establecer jerarquías en su organización social. Denominaron lac háu a sus jefes civiles y lac tuóng a sus jefes militares; bó chinh a funcionarios subalternos; quan lang a sus príncipes y my muong a sus princesas.

Un pasado que se nos está borrando

La advocación con la cual los vietnamitas veneran a sus ancestros bien podría ser asimilada (separando las distancias de tiempo, cultura, religión y territorio), como experiencia que nos permita a los venezolanos soñar un país conscientes del valor que tienen las imborrables huellas que dejaron nuestros predecesores. Esa herencia que aún persiste en el imaginario colectivo de América concebida como una indisoluble región.

Plausible el trabajo que viene realizando el poeta y escritor Benito Irady, al frente de la Fundación Centro de la Diversidad Cultural con sede en Caracas. Rescatar y valorar en su justa dimensión socio-histórica los símbolos de nuestra idiosincrasia, representa un esfuerzo de marcada trascendencia que merece el mayor apoyo institucional en los actuales momentos, sobre todo, cuando se requiere que el faro de nuestro acimut apunte hacia los horizontes que idearon sus libertadores.

Cuán valioso sería -que tan sólo pensarlo- nos ofrece una panorámica de país distinto, crear monumentos de adoración, respeto y trascendencia de una venezolanidad asentada sobre figuras aborígenes tan prestigiosas como Guaicaipuro, Chacao, Manaure, Tamanaco, Baruta, Aramaipuro y tantos otros.

El investigador Saúl Rivas Rivas en una monografía sobre los caciques venezolanos recoge interesantes documentaciones sobre el tema. En sus escritos alude las luchas de los aborígenes bajo la égida de sus caciques en la resistencia a los invasores colonialistas.

Nos habla Rivas Rivas de Aramaipuro, un cacique jefe de los mariches, quien formó parte de la coalición de caciques que decidió hacer frente a la voracidad invasora con que se presentó sobre nuestro suelo el expansionismo europeo. Dice que bajo el mando de Aramaipuro combatieron los caciques Chacao y Baruta. Hubo una jefatura parecida a la del Estado Mayor del Ejército actual, la cual fue asignada al cacique Aricabuto.

Oviedo y Baños en sus crónicas revela que Aramaipuro convocó un ejército numeroso de 3 mil flecheros considerado el más grande de los movimientos aborígenes de entonces.

Aramaipuro y sus hombres esperaron a Guaicaipuro, pero al no llegar éste tomaron la decisión de retirarse sin presentar batalla. Sólo Tiuna y sus aguerridos guerreros persistieron pero, desafortunadamente, murieron en los enfrentamientos.

Por muchos años Aramaipuro siguió combatiendo a los invasores; ya avanzado de edad optó por arrear filas hacia las costas orientales. Allí, al parecer, según algunas crónicas, hizo frente a Sir Walter Raleigh, uno de los piratas ingleses con mayor formación académica, pues había estudiado en la Universidad de Oxford; se le identifica como explorador, poeta, escritor, caballero y político; fue miembro del Parlamento de Inglaterra en repetidas oportunidades.

A este pirata se le atribuye haber llevado el tabaco a Europa, Citado por John Lennon de los Beatles en una de sus canción: «I′m so tired», que compuso durante una pernocta en India. Lennon culpa a Raleigh por su adicción al tabaco y le dice:

«I'll have another cigarrette and curse Sir Walter Raleigh, he was such a stupid get» («Me fumaré otro cigarrillo y maldigo a sir Walter Raleigh, fue un gran capullo».

Celebre expresión la suya propia de un pirata de inusitada magnitud intelectual y cosmovisión del universo: "Quien posee el mar, posee el mundo entero".

Tal vez este hombre sea uno de los piratas más conocidos por las generaciones que lo sucedieron y hasta se le cita en novelas y películas. En la serie estadounidense de comedias en formato de animación "Los Simpson", le asignan su nombre a uno de los protagonistas de esta serie de televisión.

Refiere la crónica de Oviedo y Baños que los piratas atraparon a Urimare, hija de Uramaipuro, y la habían destinado como trofeo de guerra para entregarla a Raleigh; sin embargo, la agilidad y coraje de la muchacha le permitieron huir a nado del bergantín donde la tenían. Al ganar la costa fue capturada de nuevo por los íberos quienes la esclavizaron. Un día tras el intento de violación por parte de uno de los soldados ella lo hiere mortalmente y huye; alcanzó las tierras de Guicamacuto, donde el viejo cacique le da protección. Posteriormente la muchacha logra que los integrantes de la tribu de su padre, ya fallecido, la aceptaran como jefa y Urimare se convierte en la primera mujer en gobernar un territorio. Al principio combatió contra los españoles, pero después, aconsejada por su padre adoptivo (Guaicamacuto), decide hacer la paz.

Arichuna

Las investigaciones de Rivas Rivas también incursionan en la vida de Arichuna "cacique que pertenecía a la tribu de los jiraharas, ubicando su radio de acción en la región que hoy comprende el estado Lara y parte de Yaracuy. Se formó bajo las órdenes del cacique Queipa y a la muerte de éste, fue seleccionado para sustituirlo con el rango de cacique. Luchó al mismo tiempo contra los españoles y contra otro grupo enemigo dirigido por el cacique Guaratarí.

Fue el primer cacique que tuvo que ver con la Santa Inquisición, debido a su amistad con Juan Fernández, de origen morisco-portugués, acusado de herejía por el Tribunal Inquisidor y condenado a muerte. Arichuna, que había aceptado la paz, y que se dedicaba al comercio de especias con los españoles, no pudo creer que aquel hombre, de buenos sentimientos pudiera ser un hereje. Trata de interceder en su favor, pero el Gobernador Juan de Leiva no quiso tomar cartas en el asunto y, entonces, Arichuna decide salvarle la vida a su amigo: ataca la prisión, en Valencia, y logra liberar a Juan Fernández. Este hecho ocurrió a finales de 1556. Pasado cierto tiempo, Fernández obtuvo el perdón, pero su agradecimiento por Arichuna fue tal que jamás abandonó a su pueblo".

Hechos históricos o leyendas como las leídas son reveladoras de esa enorme potencialidad sublime y valerosa que ha marcado nuestra idiosincrasia, la cual bien podría ser prenda para la imaginación creadora; insumo para filmaciones cinematográficas y para el diseño de monumentos arquitectónicos de gran formato, dignos del mayor respeto y admiración por las presentes y futuras generaciones.

Maestros de la arquitectura como Fruto Vivas y tantos otros valores de la arquitectura nacional contemporánea, como de otras áreas de las artes visuales, entre los que se contarían, maestros de la estatura artística de Carlos Cruz Diez y Gilberto Bejarano, creador de la Galería de Arte Moderno de Puerto la Cruz, entre otros, bien podrían ser consultados sobre ideas que permitan enriquecer la concepción de una Venezuela preocupada por la defensa y proyección de valores tan significativos como los ya referidos.

Los aportes que ofrecen estos monumentos que en otras partes se les conocen como parques conmemorativos, erigidos en honor a destacados políticos y héroes u artistas, son múltiples. Tan solo habría que ejercitar la imaginación para darle el mejor desempeño. Allí funcionarían librerías, salas para proyecciones fílmicas, puestos para la venta de objetos alusivos al personaje en honor a quien está dedicada la obra y sobre el país en general.

Miles de personas, para citar ejemplos concretos, visitan a Machu Pichu en Perú; y en Washington, por lo general no paran de entrar y salir turistas al memorial en honor a Abraham Lincoln o al destinado a exaltar los aportes de Tomás Jefferson a la Constitución y las leyes de Estados Unidos. Mientras que aquí en Vietnam, donde me encuentro, hay que hacer, todos los días, largas filas, previa obtención de un número, para visitar el mausoleo del líder y padre del socialismo vietnamita, Ho Chi Minh.

Imagínese usted, que me está leyendo, lo que representaría erigir monumentos con una visión creativa e innovadora, dedicados a los caciques venezolanos. Dependiendo de los distintos liderazgos regionales, estas obras se constituirían en centros de atracción y emulación –nacional e internacional- de tantos héroes del pasado que, por su apagada presencia, cada vez se nos ofrecen un tanto borrosos a la imaginación.

*Periodista venezolano en funciones diplomáticas en Vietnam

Fuentes consultadas:

  • Vietnam Compendio de anales históricos

  • Vietnamplus

  • Internet (Monografía sobre los caciques venezolanos)

  • Diario Nhandan

  •  

  • nelsonrodrigueza@gmail.com



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Nelson Rodríguez A.

Periodista y diplomático. Autor de ensayos, cuentos y poesía.

 nelsonrodrigueza@gmail.com

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