Cuando falleció tenía 102 años de edad

Vo Nguyen Giap vino a Hanoi para estudiar historia y terminó héroe de la Independencia de Vietnam

A Imelda Rincón Finol (La Rectora)

Vo Nguyen Giap procedía de una familia cuyo progenitor carecía de tierras como bienes de fortuna, pero sabía leer y escribir. Giap vino a Hanoi desde An Xa, provincia de Quang Bin, el año 1933, con el propósito de ingresar a la Escuela de Historia de la Universidad Nacional. Efectivamente se matriculó, pero además exploró suerte en otras carreras como Leyes, Ciencias Políticas y Economía. Ninguna de las cuatro concluyó.

Un activismo revolucionario en movimientos juveniles de la época lo absorbió por completo, a la edad de 22 años; reforzó la pasión que ya venía germinando en él por liberar a su pueblo de las cadenas coloniales que lo oprimían y violaban sus derechos humanos de manera soez e ilimitada.

En la Universidad conoce a Dan Xuan Khi, un profesor con quien entabla relaciones amistosas, las cuales serán determinantes para el futuro del estudiante provinciano. Khi era un veterano militante revolucionario que lo condujo a las filas del Partido Comunista Indochino. A partir de allí, Giap inicia un proceso formativo de marcada madurez ideológica que abarcará diferentes estadios de su vida afectiva y política.

Se casa con la tailandesa Dang Thi Quang (1938), y en China conoce a Ho Chi Minh (1939). Con el Tío Ho estableció una sólida empatía en sus luchas por la independencia de Vietnam, compromiso que los unió para siempre.

A estas alturas, Vo Nguyen Giap es un joven que por sus actividades anticolonialistas figura en las listas de seguridad del gobierno francés como "vietnamita peligroso", fichado con orden de aprehensión policial.

Las autoridades galas detienen a su esposa y a una hermana de esta. Las utilizan como "perros de caza" para capturar a Giap, pero no lo logran. Ambas son sometidas a crueles castigos: su cuñada es sacrificada en la guillotina y su esposa Quang es condenada a cadena perpetua. En la cárcel Quang dio a luz, pero la criatura murió; también ella fallece a los tres años de cautiverio. La policía, insatisfecha con los desaciertos de sus métodos represivos, apresa al padre de Quang y a dos de sus hijos, quienes dejan sus vidas en manos de sus victimarios.

Sin embargo, el compromiso era demasiado grande y Vo Nguyen Giap no dio descanso a su alma hasta ver a su pueblo libre y dueño de su propio destino. A los 102 años de edad, cierra en Hanói su ciclo de vida el 4 de octubre de 2013, con el grado de General en Jefe del Ejército de la República Socialista de Vietnam, reconocido por el mundo como uno de los héroes sobresalientes de las milicias indochinas del Siglo XX, y padre, al lado de Ho Chi Minh, de la Independencia y el Socialismo de Vietnam.

Con un ejército de campesinos, técnicamente inferior y en condiciones asimétricas desventajosas respecto a sus adversarios, que provenían de ejércitos victoriosos instruidos en academias y con experiencias de haber participado en las dos guerras mundiales, el general Vo Nguyen Giap, formado en la guerrilla popular vietnamita entre bambúes y ríos cenagosos, poseedor —como su pueblo— de los dones de guerreros milenarios de la Asia de Sun-Tzu, e imbuido en los valores filosóficos confucianos, en sus luchas contra el colonialismo se enfrentó indistintamente a los ejércitos de Japón, Francia y Estados Unidos…

Con el valor y heroicidad de quien defiende lo propio, los vietnamitas, pueblo y guerrilla, arruinaron —una a una— las pretensiones esclavizadoras de dichas potencias, ansiosas de subyugar bajo sus oprobiosas redes imperiales a un pueblo del cual solo conocían su incansable apego al trabajo y su vocación por los principios y valores de su cultura raizal.

La Batalla de Dien Bien Phu (nombre que significa frontera en lengua vietnamita), librada contra el ejército invasor francés en el otoño-invierno de 1954, a raíz de la arremetida guerreril de Francia contra Vietnam (1945-1954), se ha convertido en un ícono del medio castrense. Duró 57 días y las hazañas que dieron luz al mundo de entonces cada día aportan nuevos elementos para su estudio; asimismo surgen cada día nuevas interrogantes sobre los intríngulis militares que manejó el general Giap, con sus equipos de oficiales y batallones rurales, para vencer a los herederos de "La Grande Armée"; henchida estirpe que devenía de aquel ejército calificado como uno de los más poderosos de Europa.

Estos ascendientes del ejército de la emblemática batalla de Valmy, que marcó la decadencia de las monarquías absolutistas y que fuera inspirada en la exaltación de los valores de la ciudadanía y el nacionalismo, se vieron obligados 162 años después a sucumbir ante los soldados de Giap: hombres y mujeres en su mayoría analfabetas; descalzos y cuyos uniformes de batalla, en una buena proporción, correspondían a la ropa de paisanos que vestían en sus cotidianidades.

Contrastado escenario aquél que a simple vista parecía reeditar el pasaje bíblico: Goliat y David, el fuerte contra el débil.

Y, si enerva la digresión, cabría señalar, entonces, que la British Broad Casting "BBC History" registra en sus archivos la participación en Valmy, como Mariscal de Campo, del venezolano, Precursor de la Independencia de América, Francisco de Miranda (1750-1816), quien, bajo el mando del general Charles Francois Dumouriez y en compañía del general Stengel, repelió e hizo retroceder al ejército de Prusia, considerado en los anales de la historiografía del siglo XIX como uno de los mejores ejércitos del mundo. Miranda fue ascendido a General de División del Ejército de la República de Francia por sus méritos en dicha batalla.

Al enfrentamiento de Dien Bien Phu, los franceses destinaron expertos generales de la talla de Leclerc, De Lattre de Tasigny, Juin, Ely, Sulan y Henri Navarre, general de cuatro estrellas (en reemplazo de Raoul Salan como Comandante en jefe del Cuerpo expedicionario).

Toda acción bélica demanda condiciones particulares a nivel de destreza y militancia del combatiente en el proceso político por el cual lucha; nutriente importante en la moral del soldado. Ho Chi Minh, en cartas de exhortación a las tropas vietnamitas que se enfrentarían a los franceses, les advirtió: "La lucha debe ser con una convicción inquebrantable: decididos a eliminar al enemigo; aplicar estrictamente nuestra política; lograr nuevos triunfos (…) Debemos llevar a cabo una lucha larga y dura para alcanzar la completa victoria".

Por su parte, el general Giap hizo una metafórica inferencia premonitoria:

Ese enfrentamiento ha de ser como una pelea entre un tigre y un elefante. Si algún día el tigre se detiene, el elefante lo traspasará con su poderosas defensas; solo que el tigre no se detendrá: se agazapará en la jungla durante el día para no salir más que de noche; se lanzará sobre el elefante y le arrancará el lomo en grandes jirones, luego desaparecerá y, lentamente el elefante morirá de agotamiento y hemorragia…

El binomio del sector civil y el estamento militar fraguó lazos fecundos. En el proceso de discusión de escenarios por parte del alto mando militar presidido por el general Giap y Ho Chi Minh, un día llegó un plan enviado por el Comité Central del Partido.

El Partido desde sus trincheras civiles hacía una propuesta de la cual compartimos el siguiente extracto que el general Giap insertó en su libro Memorias de la guerra:

Tenemos un plan de defensa de la zona liberada que consiste en esconder ciertas unidades potentes en posiciones móviles, listas para destruir al enemigo inmediatamente cuando haga su aparición. Sería suficiente con evitar el reagrupamiento de sus fuerzas para quebrar desde su esencia el plan Navarre.

Todas las observaciones y sugerencias que la parte civil envió a través del Partido a esta reunión fueron acogidas por el alto mando militar.

El general Giap cuenta en su citado libro que hubo un momento crítico en el cual él tuvo que engavetar su rol de Secretario General del partido en el frente e irse al combate cuerpo a cuerpo al lado de sus batallones.

El Tío Ho, cuando supo la decisión mostró preocupación, pero luego de conocer las condiciones de salud y otros detalles aportados por Giap, le dijo: "Allí tú eres el Comandante en Jefe sobre el campo de batalla. Te doy los plenos poderes. Esta batalla es muy importante y tenemos que lograr la victoria a cualquier precio. Ataca cuando tú estés seguro de la victoria y no en caso contrario".

Al respecto escribió luego Giap: "Entonces, sentí la pesada responsabilidad que tenía sobre mis hombros".

El general Vo Nguyen Giap no se separó de sus tropas y estuvo en combate los días que restaron para la batalla final. El parte de guerra revela los apasionantes momentos que vivieron ambos bandos.

Giap definió la odisea de Dien Bien Phu, como: "el gran triunfo sin precedentes en la historia de la lucha armada del Ejército del Pueblo de Vietnam".

Los soldados franceses, testigos fieles de la valentía y heroicidad del vietnamita, lo llamaban entre ellos "el Napoleón Rojo" Los soldados de sus tropas lo bautizaron como "Nui lua duoi bao tuyet", que significa en vietnamita "volcán bajo la nieve". Otros, más amorosos, le decían Anh Van ("Hermano Van"). Y a nivel popular la gente en la calle lo identificaba como el general que humilló a Occidente.

El vademécum de guerra da cuenta del brillante acontecimiento épico. Compartamos el siguiente extracto (ya que lo recomendable sería leer el libro del general Giap, con mapas y abundantes detalles de los acontecimientos, algunos de cuyos ejemplares se encuentran en Venezuela).

Nuestro ejército logró capturar la totalidad de armamentos, depósito con municiones de transporte de tipo pesado C-119 y los aviones de combate Helldiver, todos fueron brindados por Estados Unidos a Francia en concepto de ayuda.

Respecto a la parte francesa:

Navarre envía un informe a Francia sobre la situación en Indochina y propone realizar un cese del fuego antes de entablar negociaciones o negociar sin el cese del fuego, mientras prepara aceleradamente un nuevo cuerpo de operaciones, con personal de Francia pero con equipos y dinero de Estados Unidos para llevar a cabo una nueva guerra mediante gigantescos medios materiales.

El texto vietnamita indica:

A las 15:30, los oficiales enemigos se reúnen alrededor de De Castries: Langlais, Bigeard, Lemeunier, Vador… De Castries informa a Cogney que los sonidos de las armas de oposición cesarán a las 7 de la mañana.

A las 16:00, Pazzis, Jefe del Estado Mayor del campo fortificado llama por teléfono a Lalande en Hong Cúm para exhortarlo a que cumpla aceleradamente el plan de huida.

A las 16:30, nuestro ejército se acerca al puesto de mando de De Castries.

A las 17:55, la división 312 informa al mando del frente que: "Todo el enemigo en la zona central se ha rendido. De Castries y todo su estado mayor han sido capturados".

A las 17:55, Cogny llama por teléfono a Lalande para ordenarle que busque todas las tropas que se retiren de Hong Cúm.

A las 19:00 el regimiento 57 persigue al enemigo que huye hacia la parte de Laos.

A las 24:00, del día 7 de mayo de 1954, todas las fuerzas francesas en Hong Cúm, compuestas por 2000 efectivos, capitulan ante nuestro ejército, en la zona norte vietnamita, a 35 kilómetros de Laos, entre el río Rojo y la frontera con China.

El general Giap pudo demostrar con la gesta victoriosa de Dien Bien Phu que el triunfo de un ejército popular, como el que le tocó dirigir, está determinado por la valentía y convicción del soldado sobre los objetivos que están en discusión en ese escenario bélico.

Mensaje concluyente del general Giap:

En las condiciones del mundo actual un pueblo, aunque sea pequeño, sí sabe unirse y levantarse siguiendo una línea justa para luchar resueltamente por la independencia nacional y la paz, tiene todas las capacidades necesarias para vencer a las tropas de agresión de los imperialistas y de los colonialistas más brutales (…), la revolución liberadora de los pueblos es indefectiblemente victoriosa.

La guerra continúa con un tercer invasor: EE. UU.

El triunfo sobre Francia no fue suficiente, aun cuando acabó con más de 80 años de colonialismo infame y atroz. El 6 de abril de 1948 se realiza la Convención de Ginebra, que entre sus resultados produce la división de Vietnam en dos partes: Vietnam del Norte, capital Hanói, y Vietnam del Sur, capital Saigón. Al epicentro de esta división se le asignó la denominación: Paralelo 17.

Aunque esta división permitió un marcado fortalecimiento de las fuerzas comandadas por Giap y Ho Chi Minh, la región sur continuó bajo el control de los franceses, lo cual hizo posible urdir una estratagema para que Estados Unidos ingresara a la historia como nuevo invasor de Vietnam. En esta nueva guerra, el pueblo indochino, a pesar de sus exiguos recursos logísticos humanos y materiales, resistió por veinte años (1955-1975) hasta vencer.

Los vietnamitas acusan muertes, heridos, desapariciones y desplazados en cifras superiores a 5,7 millones de personas, entre combatientes, niños, mujeres y ancianos. Miles de asentamientos campesinos, poblaciones y ciudades son devastados por el fuego y contaminados con dioxina (agente naranja).

Los americanos inventariaron más de 54 mil muertos y miles de heridos; entre ellos, combatientes amparados por seguros de vida e invalidez y centenares de latinoamericanos ilusionados por la promesa de recibir su nacionalidad estadounidense y casa propia al concluir la guerra, ofrecimientos que finalmente no se llegaron a cumplir en su totalidad.

Esta guerra de defensa librada contra el ejército más potente del mundo, conocida también como la Guerra de los 10 mil días o la Guerra de Vietnam, tuvo características sui géneris pues el Imperio invasor no solo utilizó los armamentos más modernos y sofisticados conocidos hasta entonces sino que introdujo en ella comportamientos horrorosos deformantes de la condición humana del guerrero.

Soldados extranjeros violaban —sin escrúpulos de ninguna especie— los derechos humanos de pueblos enteros. Algunos soldados estadounidenses, al tener consciencia de sus repudiables actuaciones, optaron por el suicidio. Mientras, monjes budistas e individualidades testigos presenciales de tantos crímenes se quitaron la vida en actos públicos en distintos países, incluso en los Estados Unidos, para llamar la atención del mundo sobre esos aberrantes hechos.

La Masacre de My Lay

El periodista Sysmour M. Hersh, testigo presencial de un tenebroso acontecimiento conocido como la Masacre de My Lay, escribió en la época estos breves testimonios:

En la población de My Lay hay una larga zanja. La mañana del 16 de marzo de 1968 estuvo llena de cuerpos: decenas de mujeres, niños y ancianos, todos asesinados a disparos por jóvenes soldados estadounidenses.

Aquel día un contingente estadounidense recibió una información errónea de que en el pueblo se encontraban tropas del Frente de Liberación de Vietnam o sus simpatizantes. Al llegar allí solo se encontraron con pacíficos civiles; no obstante, los soldados violaron a las mujeres, quemaron las casas y mataron a la gente desarmada.

Uno de los líderes del ataque fue el teniente William L. Calley. Además de él, según los testimonios de otros soldados, uno de los atacantes principales fue Paul Meadlo, al que el periodista entrevistó cuando había vuelto a Estados Unidos. No tuvo ninguna expresión de dolor ni de sentimiento por lo que habían hecho. Contó que siguiendo la orden de Calley, Meadlo y otros soldados empezaron a disparar a la zanja llena de gente, donde luego tiraron varias granadas.

En esa macabra escena surgió un chillido agudo, que se hacía más fuerte mientras un niño de dos o tres años, cubierto de lodo y sangre, trepaba por los cuerpos, gateando hacia el arrozal (…). Calley vio lo que estaba pasando y —según los testigos— corrió por el niño, lo echó en la zanja y le disparó…

Por lo horroroso y desigual de esta guerra que no paró por dos décadas, los vietnamitas calificaron su victorioso final como la "Segunda Dien Bien Phu en el Cielo", apoyados en la decisión de Estados Unidos de utilizar como arma infalible sus versátiles aviones B52. De qué magnitud sería la sorpresa de los invasores al ver caer en trozos las prendas de su aeronáutica por los ataques del Ejército Popular bajo la égida del general Giap. La euforia colectiva vietnamita fue recogida entonces por los titulares del diario El Pueblo del Partido Comunista como otra "Dien Bien Phu en el cielo".

Los B52, según los analistas, son gigantescas fortalezas en el aire, cuyo poderío una persona del común no podría concebir en su mundo real. Poseen en su interior una altura de 12 metros y una longitud de 49 metros; la distancia entre los dos puntos de sus alas es de 56 metros y tienen un peso superior a las doscientas (200) toneladas.

Estos mastodontes aéreos pueden cargar en sus alas un de bombas nucleares y misiles modernos y convencionales; algo así como unos cuarenta autos familiares; pueden llevar también combustible para autoabastecerse después de las 20 mil horas de vuelo que comprende su autonomía espacial. Un general entrevistado por la prensa resumió la capacidad de estos aviones con la siguiente metáfora: "La supremacía de estos aparatos resulta imposible imaginar: supongamos como si la noche dejara de existir…".

Para los generales del Pentágono se trataba de un precioso juguete. Dijeron que con la técnica electrónica de sus aparatos

... cubrirían los ojos de todo el sistema de radares de Vietnam del Norte. La ciencia aeronáutica ha diseñado estos infalibles aparatos para neutralizar todo el sistema de defensa antiaérea del adversario (…). Ahora, podemos bombardear cualquier objetivo en el territorio vietnamita como hacer un viaje a un lugar vacío (…). El B52 es invisible; solamente podría ser derribado por el mal tiempo o por problemas técnicos; absolutamente no podrá ser afectado por el fuego del ejército vietnamita…

Estos monstruos metálicos pueden volar a 20 mil kilómetros de altura a una velocidad superior a 1000 km por hora y descender a 20 kilómetros para lanzar sus bombas —con una precisión absoluta— a 17 kilómetros de altura.

Otra curiosidad acerca de los atributos de esta "abeja reina" metálica consiste en que:

Cada vez que realiza un bombardeo, por lo menos sale un grupo de 3 aparatos, como promedio 6 grupos de aviones (18 en total), el número más alto podría llegar a 31 o 33 grupos (de 93 a 105 B52). Son escoltados por una fuerza numerosa de los F4 en el frente, detrás y a los dos lados, a una distancia de 18 a 20 kilómetros de los B52, formando una barrera "indestructible" para impedir todos los ataques de los MIG y defender la formación de los B52, cuando los últimos entran o salen del espacio aéreo del adversario.

Pero hay más. Estos aparatos únicos, cuando actúan en sus labores destructivas, son protegidos por una maya metálica que interfiere la visión operativa de los radares desde cualquier lugar.

Se les denomina interferencias activas y consiste en ondas electrónicas lanzadas por aviones de distintos tipos llamados fábricas electrónicas móviles en el espacio aéreo.

Se trata de millones de millones de hilos metálicos de color blanco plateado sumamente finos y ligeros como sedas, que se lanzan desde las bombas por los aviones F4, los cuales llegan antes al lugar de destino de los aviones B52, en vuelos entrelazados en el cielo; creando un pasillo denso de interferencias que semeja una barrera o pared gigantesca, de 5 a 7 km de altura, lo cual neutraliza todas las ondas de los radares del adversario, en este caso, de los vietnamitas.

Los estrategas estadounidenses en sus "juegos" de probabilidades no atinaron a predecir la respuesta que les esperaba en las montañas vietnamitas.

Los ejércitos populares no eludieron este "juego de ciencia ficción" que efectivamente comenzó como una invasión sencilla ya acostumbrada para los marines estadounidenses; pero terminó siendo la guerra más larga de la historia contemporánea. Algo tan fantástico como una serie de televisión.

Cuando Estados Unidos decide usar su "joya" de exterminio masivo en el mes de diciembre de 1972 para acabar con todo vestigio del adversario acantonado en Hanói y Hai Phong, ya sus tropas venían desde 1955 cometiendo atrocidades en aldeas, pueblos y ciudades; a pesar de las opiniones de la Comunidad Internacional, de las cuales la prensa se hacía eco. Veamos algunas de ellas publicadas en los medios internacionales de información:

• Japón: Estados Unidos ha sido un ciego enorme.

• Argentina: Los ataques aéreos de Estados Unidos son un acto de genocidio

• París: Los bombardeos de Estados Unidos son actos bochornosos que se podrían comparar con las masacres que hicieron los fascistas hitlerianos.

• Canadá: Protesta unánime en el Parlamento por considerar un acto pleno de maldad.

• ONU: El Secretario general de la época, Kurt Waldheim, expresó su indignación por lo que Estados Unidos estaba haciendo contra el pueblo vietnamita.

• El Papa Pablo II: "Profunda condenación ante la cifra demasiado elevada de victimas causadas por Estados Unidos".

• El primer ministro Olof Palme: "Los crímenes de Estados Unidos podrían compararse con las masacres más salvajes de los nazis en la Segunda Guerra Mundial…".

• El primer ministro de Alemania Occidental, Willy Brandt, entre amigos, dijo: "Los bombardeos de Nixon son actos asquerosos e incomprensibles".

Estas opiniones dimensionan la magnitud de lo que fuera la guerra de invasión de Estados Unidos a Vietnam (1955-1975).

La estrategia del general Vo Nguyen Giap para enfrentar las majestuosidades bélicas del Imperialismo estadounidense fue descrita por él:

Para contrarrestar desde el principio las actividades desplegadas por las ´estrellas´ B52 los aviones vietnamitas ‘de alas flexibles’ F111 fueron encargados de llegar antes que los B52 volando muy bajo para evitar ser detectados por los radares y sorpresivamente lanzar sus bombas sobre los aeródromos.

Durante el proceso de la campaña de ataques, tanto de día como de noche, muchos grupos de aviones tácticos norteamericanos compuestos por F111, F105, F4, F6, estaban dedicados a acabar con las potencialidades de los radares vietnamitas; la artillería y los cohetes con bombas y misiles aire-tierra, en su afán destructivo de nuestro poder de fuego de defensa antiaérea, no cesaron de atacar los aeropuertos, sobre todo las pistas para despegue y aterrizaje.

Las noches de diciembre de aquel año: doce días con sus noches, inexorables, se convirtieron en un cielo lleno de aviones e interferencias inimaginables. Vietnam en ese lapso había derribado 4 mil 181 aviones de EE. UU., incluyendo 68 bombarderos B52 y 13 F111; miles de piratas aéreos estadounidenses fueron eliminados y cientos de pilotos, desde tenientes hasta coroneles, fueron capturados.

Solo en un día las fuerzas populares vietnamitas acantonadas en Hanói derribaron ocho aviones B52.

El 6 de abril de 1972, el poderoso arsenal militar aéreo de Estados Unidos ya había sido derrotado.

A seis décadas que distan de haberse producido esta guerra invasora, resultan incontables los testimonios y episodios recogidos in situ o difundidos a través de los medios informáticos masivos audiovisuales o impresos a lo largo y ancho del mundo. Sin embargo, fue el 27 de enero de 1973, en el Tratado de Paz efectuado en París, cuando Estados Unidos suscribió la rendición de su Ejército ante las Fuerzas Armadas Populares de Vietnam comandadas por el general Vo Nguyen Giap.

El general Giap, al finalizar esta guerra, contaba con 64 años de edad. Había entregado la mitad de su vida a la descolonización de su pueblo. No estudió historia: escribió la historia. Sobre su epopeya envió el siguiente mensaje:

Esta es la victoria más grande, la hazaña más brillante de la guerra del pueblo en el Norte socialista que ha derrotado la fuerza de destrucción del Imperialismo norteamericano… El ejército y el pueblo de Hanói, del Norte heroico, ha aplastado el ataque sorpresivo estratégico de la aviación estadounidense obteniendo un "Dien Bien Phu en el cielo" (….). El hombre venció a las armas, los sentimientos humanos a la violencia, la justicia derrotó a la injusticia.

 

Fuentes:

 

Vietnam, Guerra de Liberación (1945-1975) Nguyen Huy Toan, Edit. The Gioi, Vietnam

La Batalla de Dien Bien Phu en el Cielo. Luu Tronglan, Edit. The Gioi, 2004, Colección Memorias de la Guerra, Vietnam

Batalla en Medio del Bloqueo. Vo Nguyen Giap, Edi. The Gioi, 2004. Colección Memorias de la Guerra, Vietnam

Dien Bien Phu, Vo Nguyen Giap, Edit. The Gioi, 2004. Colección Memorias de la Guerra

La Cita de la Historia. Vo Nguyen Giap, Edit. Monte Ávila Editores, 2009

Pensamiento Militar de Ho Chi Minh, Ministerio de Defensa Nacional, Instituto de Historia Militar, Hanoi, Vietnam, 2010.

Internet: Historia Militar de Francia, 2016

 

Nelson Rodríguez A
Periodista en el Servicio Exteriores

nelsonrodrigueza@yahoo.com



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Nelson Rodríguez A.

Periodista y diplomático. Autor de ensayos, cuentos y poesía.

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