Pasado, presente y futuro

¿Un nuevo orden mundial?

Al término de la I Guerra Mundial (1918) se intentó implantar a través de la llamada Sociedad de Naciones un nuevo orden mundial, con el cual se suponía vendría la seguridad y la paz internacional. Sin embargo, el estallido de la II Guerra Mundial (1939) puso en evidencia el gran fracaso de ese primer intento, el cual quiso ser enmendado con la creación de la ONU (1945).

El imperialismo estadounidense cada vez que quiere desata una guerra, a pesar del decadente estado de enfermedad política y económica (industrial y financiera primordialmente) en que se encuentra. Y aún está dispuesto a tener que abrir los frentes de batalla que les sean necesarios, a fin de mantener su sistema capitalista y su estatus de hegemón mundial.

Rusia ha recuperado su papel protagónico en el plano internacional, lo mismo ha hecho China acompañado de Brasil, India y Sudáfrica. Sin embargo, a pesar de ello, y de la firme integración entre algunos países latinoamericanos con gobiernos progresistas, EEUU todavía sigue empeñado en amenazar la región con tratar de socavar los esfuerzos de paz que impera en esta parte del mundo.

El Medio Oriente sigue hundido en un mar de conflictos bélicos, todos por su puesto auspiciados por los intereses norteamericanos. Por ejemplo Siria aún sigue resistiendo una guerra interna a la que se le han sumado la presencia de las fuerzas terroristas autoproclamadas Estado Islámico, las cuales, según analistas, dan fe que poseen la venia de EEUU. Por otro lado el Estado sionista de Israel -con el apoyo de Occidente- sigue asesinando al humilde pueblo palestino ante la mirada indolente de la ONU.

Un nuevo orden mundial no será posible hasta tanto algunas potencias no cambien la manera de llevar su política exterior. Pero es ingenuo pensar que eso harán. El Complejo Militar-industrial no está interesado en la paz planetaria, solo le interesa la acumulación ilimitada de riquezas. Por tanto, un nuevo orden mundial no lo creo posible, por lo menos por ahora, y contrariamente se seguirá reafirmando el desorden existente.

Marx decía que la historia de la humanidad se basa en la siempre presente lucha de clases. Esto también se da a escala global. Pocos son los que ostentan el poder y la fuerza, y no están dispuestos a cedérselo a las mayorías desprovistas de ellos por decreto alguno. Al mundo solo lo salvará de su destrucción, aunque suene paradójico, una gran contienda mundial que ponga fin al imperialismo asesino y de paso a un verdadero orden mundial, de respeto, de justicia y de igualdad entre los pueblos.Caracas



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Héctor Abache

Escritor. Trabajador socio-comunitario.

 hectorabache@gmail.com

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