El orden publico del Quindio y las luchas por el territorio

En Colombia vivimos una guerra irregular, es decir una guerra de guerrillas nombrando el conflicto interno desde una perspectiva y lenguaje militar táctico, y en este conflicto los protagonistas han sido el estado con sus fuerzas armadas, los ejércitos irregulares insurgentes (guerrillas), y las organizaciones narcoterroristas paramilitares en contubernio con los carteles del narcotráfico es decir con los narcos “pura sangre”. Este conflicto se generó fundamentalmente en las inequidades sociales en especial por el territorio y no solo por la tenencia de la tierra sino también lo concerniente al medio ambiente que no se desprende del modus vivendi de la población civil.

Dentro de la guerra contrainsurgente la cual en la cual el estado en sus diferentes planes de campaña lleva a cabo diferentes tipos de operaciones como estrategia integral para sofocar los grupos alzados en armas, dichas operaciones de combate irregular se catalogan en 4 tipos ellas son las operaciones de control militar de área para asegurar el territorio, las operaciones ofensivas tendientes a lograr acciones de dicho tipo de manera más contundente contra los objetivos trazados en las ordenes de operaciones, las operaciones sicológicas hechas por grupos de acción integral que buscan generar una “cara amiga” al implantar acercamientos con la comunidad por medio de brigadas cívico-militares , también están las operaciones de mantenimiento de la fuerza encaminadas como su nombre lo dice al mantenimiento de la misma fuerza.

En el Quindío ha habido innumerables conflictos por el territorio y el medio ambiente, empezando por la resistencia de los aborígenes que resistieron la feroz conquista española y nunca fueron derrotados, también la sostenida por los colonizadores que llegaron de diferentes partes del país y que fueron sofocados por el monopolio de diferentes compañías latifundistas, así mismo están los conflictos que genero la Compañía Burila a finales del siglo 19 y principios del 20, también los que genero la represión que los conservadores que desencadeno en la violencia liberal- conservadora cual agigante el latifundio y fortaleció los cacicazgos políticos, sociales y económicos, así mismo el llamado conflicto armado interno que no es más que la continuación de lo que metafísicamente se llamó la “violencia” ha sido factor de incidencia no solo en la lucha por el territorio sino en el medio ambiente como tal, bien lo sabemos el departamento ha sido centro de operaciones e influencia de grupos irregulares no solo los conocidos como “bandoleros” de los años 40, 50 y 60, también aquí han operado insurgencias como el M-19 que tuvo presencia en la cordillera central y grupos de milicias a nivel urbano, también aquí han hecho presencia milicias el EPL y del PRT(partido revolucionario de los trabajadores) , pero ya a finales de los 80 las FARC-EP incursiono en el departamento con los frentes 50 y 21 los cuales han protagonizado hasta la actualidad el conflicto junto a algunos grupos de milicias urbanas del ELN.

Como dichos grupos en bastante medida han sido obstáculos para que las elites y las transnacionales fortalezcan sus objetivos , bajo la dictadura de Álvaro Uribe Vélez y su genocida política de seguridad democrática los planes de campaña fomentaron la creación de batallones de alta montaña y de nuevas fuerzas de tarea, obviamente en el Quindío la presencia el paramilitarismo no se hizo esperar por ello aquí tuvo influencia el bloque calima de las AUC traído este por terratenientes y carteles del narcotráfico que también dejaron su mancha de sangre en el departamento y hoy se ven revestidos en las mal llamadas Bacrim ósea el neo paramilitarismo que tiene presencia latente en el departamento.

Como el Quindío ha estado en la mira de multinacionales minero-energéticas, agrícolas, industriales y ganaderas, el gobierno de Uribe dispuso de la creación del BAMUR 5 (batallón de alta montaña numero 5 general urbano castellanos castillo) que junto al batallón de ingenieros Cisneros, el de apoyo y servicios cacique Calarcá, y las tropas de la brigada móvil 14 en especial de lo que se llamaba batallón de contraguerrillas “Quimbayas”, conformaron la maquinaria de guerra estatal más perfecta de la octava brigada que arrecio la resistencia de los grupos irregulares que lograron a finales de la primera década del siglo 21 una disminución notable del panorama hostil del departamento.

Las luchas por el territorio y el medio ambiente no solo han sido protagonizadas por grupos irregulares, también han sido sostenidas en su mayoría por grupos ecologistas y ambientalistas que nada tienen que ver con los grupos irregulares, es por ello que las operaciones ofensivas sostenidas por el estado en la cordillera central se sumaron las de control militar de área como objetivo de “consolidar el territorio”, y las operaciones sicológicas las cuales se han encargado de llevar atención médica, odontológica, sicológica, peluquería, asesoría jurídica, recreativa y demás a las regiones donde la inteligencia militar ha señalado que existe “actividades subversiva de baja intensidad” que así es como catalogan la influencia de algún movimiento social en la comunidad, es por ello que sumado a esto la población de dichas áreas paso de ser vista como “población subversiva” a ser población cooperante y de apoyo; es decir el potencial de las masas cambio y supieron hacerlo, pues la satanización de las diferentes maneras de resistencia incluso la resistencia pacífica han sido confirmadas con el señalamiento y el acoso por parte del estado, por tal motivo y en la actualidad la COPAI (compañía de acción integral) de la quinta división del ejército ha venido adelantando labores de “acercamiento a la comunidad” en diferentes municipios del Quindío gestionadas estas por cooperantes de la fuerza pública que en su mayoría son algunos líderes comunales de comunidades excluidas que tienen estrechas relaciones con las entidades e instituciones de seguridad del estado y que en su defecto no han cortado el cordón umbilical con las mismas, claro está que las operaciones sicológicas que vienen de años atrás bajo diferentes matices y nombres se están dando preciso ahora que diferentes grupos defensores del territorio y el medio ambiente han sostenido una pacífica pero frontal resistencia contra la articulación de los proyectos minero-energéticos y viales, dichos grupos han sido a lo largo de los años tachados como las RAT ( redes de apoyo al terrorismo) y de hecho han sido víctimas de diferentes montajes judiciales, asesinato de líderes, amenazas, acoso hostigamiento por parte de fuerzas oscuras estatales y paraestatales, pero pese a eso esas expresiones de defensa ambientalista han logrado importantes avances como lograr estructurar la consulta minero-energético que está en curso para que sea el pueblo quien defina el que hacer con el territorio, así mismo también han logrado en diferentes espacios incluso académicos concientizar a la población lo que ha hecho que esta respalde mayoritariamente la necesidad de preservar la vida, la fauna y la flora; por eso dichas expresiones han sido como el moco en la solapa para aquellos mercantilistas de la vida que en pro del “progreso” pretende volvernos a traer otros nuevos conquistadores a nuestra tierra. Es la misma lógica conquistadora con que exterminaron al cacique Calarcá y la resistencia indígena de los quimbayas, los pijaos y los quindos la mano de hierro por un lado y la mano abierta del engaño y el dañino endulzamiento asistencialista.

La oposición a la locomotora minero-energética no solo son voces de negación, también son voces de proposición pues no solo plantean oposición al saqueo de nuestros recursos, también plantean importantes propuestas y alternativas para resucitar el agro quindiano de una manera más ecológica, sostenible y amigable con el medio ambiente, como también el de plantear una mejor distribución de la tierra que beneficie a campesinos y jornaleros aunque al gobierno antipopular de Santos no le guste debe reconocer que es necesaria una reforma agraria, aunque lo más seguro es que como esta resistencia viene creciendo apelara a la intimidación heredada de su antecesor Uribe y es muy factible que pretendan instalar un BAEEV(batallón especial energético y vial), para reforzar y asegurar las operaciones militares en todo del departamento.

Obviamente sabemos que en un conflicto armado interno se presentan daños colaterales hacia la población , por esta dinámica los grupos insurgentes perdieron mucho apoyo de la población civil, y se vieron obligados al repliegue defensivo hacia la vertiente oriental de la cordillera central, y a raíz de esto la vertiente occidental que corresponde a la falda cordillerana del Quindío nacimiento de innumerables fuentes hídricas; quedo asegurada para que las multinacionales minero-energéticas iniciaran bajo la fachada de la construcción del túnel de la línea uno de los elefantes blancos más grandes junto a la autopista del café; las labores de exploración, y no solo allí también en varios puntos de la cordillera central las labores de exploración minero-energética avanzan y en la capital se pretende construir un plan de vías con la valorización, fuera de eso se pretenden proyectos viales en el departamento para facilitar la logística de la locomotora minero-energética, prueba de ello de toda esta tentativa de ecocidio es que la montaña quindiana y no solo allí sino también en lo que conocemos como la hoya del Quindío el estado ha concedido títulos mineros, a eso sumándole que ha habido antecedentes de perforación y exploración para futuras explotaciones petroleras en sectores del corregimiento calarqueño de Barcelona, y en la actualidad los bosques de barbas-Bremen y toda las formas de vida que allí conviven se han visto amenazadas por las intenciones de empresas nacionales de la “crema de nata de la capital” implantar trazados de torres eléctricas de alta tension que buscan bajo la excusa de futuros desabastecimientos de energía eléctrica; constituirse en la fuente de abastecimiento energético para las apocalípticas actividades de la Anglo Gold Ashanti, la oro barracuda y cerro matoso que a través de la mina la Colosa pretenden encontrar “El tesoro del cacique Calarcá” que no es más que una montaña de la cual se rumora posee las mayores reservas de oro del mundo, dicho mito ha atraído innumerables “conquistadores” a los largo de la historia quindiana como los guaqueadores y diferentes compañía estatales y extranjeras dedicadas a dañar las fuentes hídricas en su ambición de buscar oro y demás recursos valiosos, sin embargo a pesar de la necrosis comunicacional contra las resistencias y las luchas por la vida y el territorio las luchas siguen por parte de diferentes organización incluso respaldadas por el cinismo de diferentes instancias gubernamentales que bajo la fachada del paisaje cultural cafetero declaratoria de la UNESCO, se dan shampoo mediático posando como defensores del medio ambiente cuando el trazado de las torres de alta tensión y el respaldo tácito a la locomotora minero energética santista-uribista sigue aunque pretendan desde sus pupitres y escritorios cambiarla y disfrazarla porque supuestamente “el desarrollo” no se puede detener.

Toda esta apocalíptica y terrorista “ locomotora del progreso” amenaza con volver a nuestro territorio en una especie de Sodoma y Gomorra donde las más sádicas aberraciones de saqueo contra el pueblo y del asesinato de la fauna, flora y vida avanzan o más bien pretenden avanzar en complicidad con la fuerza pública a la que por desgracia y en traición a los más sagrados ideales de honor y servicio a la patria la han convertido en celadora de una maquiavélica reconquista e inquisición sobre nuestro territorio, a eso sumándole la campaña integral de descredito hacia los movimientos sociales y populares que han resistido tachándolos de auxiliadores de las insurgencias en claro arbitrio y mensaje intimidatorio que no es más que la búsqueda de inyectar en la sociedad quindiana el desaliento social con una mezcla venenosa de engaño, corrupción, violencia estatal y para estatal para vender nuestro territorio, por esto toda la población del departamento debe tomar otros niveles de conciencia y organizarse constantemente en torno a la defensa de los recursos naturales, del medio ambiente y de la vida.

¡Sin paisaje no hay agua, sin agua no hay vida, y la vida…. Lo es todo!

¡No al ecocidio por parte de los proyectos megaminero-energéticos en nuestro departamento!



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Manuel Andrés Ibarra Gutierrez


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