Venezuela no reemplaza a Paraguay, se integra al Mercosur

Defender la autonomía regional solo es posible con la soberanía de sus pueblos, no significa frenar la autodeterminación de los Estados en provecho de sus intereses sino todo lo contrario, fortalecerla bajo la forma de una reivindicación histórica-moral de sus habitantes, es lo primero que al capitalismo le interesa desconocer, tampoco significa fomentar la integración sur-sur en perjuicio del desarrollo del internacionalismo económico impulsada por la globalización.

La lucha del internacionalismo socialista lejos de conducir al enfrentamiento a los distintos conglomerados nacionales como lo hace la importante lucha que persigue la autodeterminación de los Estados, no solo permite sino exige la colaboración de cada uno de ellos en la liberación de todos los demás.

Venezuela y su pueblo se transforman en participes de la autodeterminación socialista de la región como un Estado  libre, petrolero, gasífero, ubicado estratégicamente lo que le permite mejorar su  potencial económico a los empresarios de toda América latina, desarrollando las posibilidades de incluir de manera específica en la estrategia política-económica la dimensión del carácter revolucionario del bolivarianismo para combatir desde un primer plano el enorme problema que representa la pobreza.

A Chávez no se le puede negar el merito de plantear la cuestión nacional soberana dentro de la vida de concreción soberana del mercado sur-sur, distinción que se vuelve cada vez más indispensable con la incorporación de Venezuela al Mercosur.

El Mercado Común del Sur tomo una decisión autónoma respaldada por la capacidad de sus Estados para determinar con Venezuela sus formas concretas de sus vidas de acuerdo a su cultura y materialismo, constituye el componente más elemental de los múltiples que confluyen en un mercado como parte de la autonomía regional que busca integrarse.

Venezuela llega a reconocer la compatibilidad profunda de aquellos dos bloques el Mercosur y la CAN, que a su vez fortalecerán al ALBA y UNASUR, dos impulsos movilizadores de masas que unifican por su política integracionista el mercado sur-sur y la incompatibilidad para los proyectos sociales no contar con un banco central regional  que sea depositario de nuestras reservas internacionales.

Venezuela y su pueblo producen en conjunto 2.3 millones de barriles de petróleo según la OPEP, además, cuenta con un potencial gasífero incuantificable que sirve para abaratar el costo de la energía y, su posición estratégica sin cruzar el canal de Panamá o darse la vuelta por el Cabo de  Hornos, le permite ser considerado por las empresas que quieran ahorrarse días de transporte para abaratar sus costos, además,  de ser un nexo para el Caribe y Centro América con petrocaribe o directamente.

Venezuela engrosa un mercado de 270 millones de personas, un territorio de 12 millones de kilómetros cuadrados e incrementa el PIB del Mercosur de unos 3.3 billones de dólares, además, fomenta el total petrolero y petroquímico de Sudamérica y equilibra al bloque del Pacifico que incluyo a México para que participe económicamente y políticamente en la región. Equilibre porque PDVSA participara de manera más directa en Argentina, Uruguay, Brasil y posteriormente en Paraguay, estos países no solo se beneficiaran del petróleo, gas, hierro sino geopolíticamente por ser cabeza en Sudamérica y por la integración que fomenta el presidente Chávez.

Las históricas diferencias arancelarias entre Brasil y Argentina de a poco será más flexibles con el ingreso de Venezuela porque Venezuela, es mucho más económicamente y comercialmente que Uruguay y Paraguay, por lo tanto, la política aduanera tendrá que cambiar en el mercado común del sur, ese cambio beneficiara a los socios más pequeños del bloque uruguayos y paraguayos, Incluso, la empresa privada venezolana se verá fortalecida con el ingreso de Venezuela en el Mercosur, podrán acceder a un mercado más amplio y diversificar sus operaciones con otros productos y servicios.

Aranceles inequitativos e injustos desequilibraron por décadas al Mercosur, sostenidos por los gobiernos de derecha que gobernaron esos países, ahora, gobiernos pro izquierda con el ingreso de Venezuela se unirán al proyecto integrador fortaleciéndolo con la multiplicidad de opciones para un mercado de 28 millones de personas que para nada es una mala opción, tal es así que Brasil, fue el primero en querer instalar en territorio venezolano fabricas para vehículos y partes de vehículos, ahorrándose con ello el costo de transporte y tiempo que implica 3000 km desde el sur de Brasil hasta el norte del país.

Venezuela y el Mercosur se benefician mutuamente.

rcpuma061@yahoo.com



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Raúl Crespo


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