Asamblea Nacional Constituyente de Maduro: ¡Un adefesio!
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Mi condición de trabajador y más aún como alguien que estuvo en una empresa que luego de ser expropiada pasó a ser administrada por el gobierno, me permitió validar en los hechos lo que uno había consultado en los anales de la historia, siendo que algunas tradiciones nos mostraban que una izquierda acrítica y que además era incapaz de comprender que la contradicción fundamental es capital vs trabajo, ni era tan de izquierda, por lo tanto tampoco era anticapitalista, antiimperialista y menos democrática.

Algunos le achacan toda la responsabilidad a Chávez sobre lo que se podría considerar equivocado o cómo lo menos saludable para el proceso bolivariano bajo el liderazgo del fallecido ex presidente. Pero también los hay quienes con su visión mesiánica respecto a la figura del comandante afirman que jamás estaríamos pasando por algo tan catastrófico y que más bien su lamentable fallecimiento nos privó de ir rumbo seguro hacia el socialismo. En cualquier caso uno se pregunta ¿Dónde estuvo y donde está la llamada izquierda?
Decía inicialmente que estuve en una empresa que fue expropiada en 2009 y pasó a ser administrada por el gobierno.

En lo particular y como protagonista de esa pelea, no lo hice para que los funcionarios del ministerio de Agricultura y Tierras administraran con fraseología revolucionaria pero en la práctica eran tan iguales o peores que la administración privada. La empresa de la que les hablo es Café Fama de América, cuya situación desde hace años es de quiebra y en la que la lucha antiburocrática me costó el despido a principios del año 2016.

Yo no esperaba que Chávez entendiera que sin la participación de los trabajadores tanto en la administración, planificación, toma de decisiones, etc., sencillamente la empresa seria arriada a espaldas nuestras y ya sabemos las consecuencias. Lo que si valoraba fue el gran paso dado con el decreto de expropiación como atención a lo que pedíamos los trabajadores y que la continuidad de la disputa me iba a llevar incluso a polemizar con el mismísimo Chávez. Y mientras muchos a nivel nacional estábamos en la pelea antiburocrática, la mayoría de la militancia de la revolución bolivariana estaba entregada de cuerpo y alma al amparo del entonces líder y nos señalaban (a los críticos), pues según, no se podía criticar ya que le dábamos armas al enemigo. Y así fue en nuestro trabajo, en nuestra comunidad y a lo interno del PSUV.

Desde que Nicolás Maduro convocó a una Asamblea Nacional Constituyente, el autollamado presidente obrero ha hecho esfuerzos por homologar tal iniciativa con lo que fue la experiencia de 1999. Maduro y la casta psuvista, hablan de Asamblea Nacional Constituyente y de Proceso Constituyente como si se tratara de lo mismo, pero además el enredo llega a niveles, que el propio presidente dice una cosa, Elías Jaua otra y el señor Hermann Escarrá (consecuente adversario de Chávez) otra más. Si lo han hecho a propósito, se ve que lo han trabajado bien.
Chávez fue el presidente de Venezuela desde 1999 hasta 2012, pero igualmente fue el dirigente de un proceso socio político que lo encumbró, motorizado por un pueblo que en su gran mayoría había roto con un periodo histórico y político que le había llevado a la miseria y al dolor. Vale recordar que una de las primeras acciones que realizó Chávez fue apostar por el poder originario para parir una nueva constitución, que encuentra en la premisa “Democracia participativa y protagónica” una de la más valiosa constataciones que da rigor al sujeto constituyente. En aquella oportunidad se consultó a la gente si quería una Asamblea Nacional Constituyente y obviamente también para aprobar la constitución.

Maduro y el PSUV-Gobierno lo han hecho tan distinto (todo) que tienen que ir contra la constitución vigente y en general contra todas las conquistas de la revolución bolivariana. 80 leyes aprobadas vía habilitante, dan muestra del nivel de entrega de soberanía y la claudicación ante el capital financiero mundial con la formulación de los llamados 14 motores productivos donde puede encontrarse los negocios del Arco Minero del Orinoco o la habilitación de zonas económicas especiales en distintas partes del territorio nacional. Y ni hablemos de la reducción de las importaciones que incluyen alimentos y medicinas como consecuencia del desfalco a la nación.

Entiéndase bien, a Chávez le reivindico en el marco de las contradicciones, porque luego de desdoblarse ante el poder originario, lo que habría que criticarle es su inconsecuencia con relación a seguir acudiendo a éste último para tomar las decisiones transcendentales de la Republica. Pero lo que está haciendo Maduro es un adefesio que va contra la dignidad de la población e incluso va contra el propio Chávez. La Asamblea Nacional Constituyente de Nicolás y la casta de la que es parte, es una consecuencia más del rumbo autoritario que escogieron. Es una maniobra corporativa que va sobre los hombros del comando anti golpe, de las OLP, del Plan Zamora, de la crisis y del cada vez más reducido aspecto democrático.


Entonces ¿Qué confianza puede haber en la convocatoria para esa ANC cuando de entrada hay una comisión presidencial conformada por los mismos que han estado en el gobierno y son los principales responsables de la crisis alimentaria, medicinal, etc., etc.? ¿Cómo trabajador, que puedo esperar si por enfrentar y denunciar a la administración burocrática, autoritaria, anti obrera y corrupta me despidieron con la complicidad del ministerio del trabajo? ¿Qué esperar de algo donde quien lo anuncia dice que convoca al poder originario pero a la vez se niega a consultarle? ¿Es de sentirse tranquilos cuando se escucha de los principales voceros del gobierno decir que al pueblo no hay que consultarle nada y se garantizan una participación arbitraria del 50% de instancias cooptadas desde el Estado?


Las anteriores son interrogantes que compartimos con nuestro pueblo y que deben llamarnos a la reflexión colectiva. Y finalizamos hablando de esa izquierda que con delirio justifica a la actual dirección política PSUV-Gobierno, que es la misma que con igual nivel de fiebre eleva a los altares a la figura del “comandante eterno”, restándole contenido revolucionario, restándole cualidad contestataria. Esa supuesta izquierda está tan inhibida en su lógica clientelar y castradora, que se prestan para dar la puñalada incluso a su semidiós y ello sin advertirlo, porque perdieron todo reflejo, porque perdieron la dignidad, porque entregaron el alma.


 

 

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