Sanciones de Trump son "otra vuelta en la soga del ahorcado"

Rafael Ramírez: Un gobierno responsable estaría preparado para afrontar sanciones a Pdvsa

El embajador de Venezuela en la ONU, Rafael Ramírez

El embajador de Venezuela en la ONU, Rafael Ramírez

Credito: Archivo

02-02-19.-El exministro de Petróleo considera que, a pesar de las críticas a Maduro, las sanciones son inaceptables. "Hay mucha gente de la derecha que hace fiesta porque se despacharon a Maduro. Pero no se puede gobernar sobre el cadáver del chavismo"

Desde un lugar de Europa en el cual se encuentra conversamos vía telefónica con Rafael Ramírez, exministro de Energía y Petróleo y expresidente de Pdvsa durante los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro.

Quien también fuera canciller y representante del país ante Naciones Unidas aseguró que, antes de cualquier cosa, es necesario condenar la agresión sobre el país: "Más allá de que sabemos que el problema es Maduro, no hay razón para las sanciones".

Pone en duda la capacidad de quienes dirigen actualmente Pdvsa para salir de este atolladero en el cual se encuentra la principal empresa del país, frente a la congelación de activos y la imposibilidad de colocar el crudo en los Estados Unidos.

Ramírez, uno de los cuestionadores más acérrimos de la gestión de Nicolás Maduro, señala que las medidas tomadas por la administración Trump son "otra vuelta en la soga del ahorcado".

No deja de lado el plano político y asegura que sectores de la derecha están "muy contentos porque van a salir de Maduro, pero no se puede gobernar sobre el cadáver del chavismo.

¡Así no!

"Antes de conversar de cualquier cosa, es importante dejar claro como una cuestión de principios que cualquier agresión o sanción es inaceptable. Nadie debería estar aplaudiendo ni invasiones, ni ninguna forma de agresión a la soberanía del país. No importa la razón que se esgrima. Estamos de acuerdo en que Maduro es el problema y en que debe dejar el poder, pero eso no justifica la agresión".

Luego de esta declaración de principios exploramos la percepción ante esta coyuntura del antiguo "hombre fuerte" de Pdvsa.

—¿Cuál es el alcance de las medidas tomadas por los Estados Unidos contra Venezuela?

—La administración Trump le da vuelta a la soga del ahorcado. Eso estaba anunciado, de manera tal que cualquier dirección responsable del país se hubiera preparado para eso. Desde hace más de un año se viene manejando esa posibilidad y el Gobierno ya debería haber dado una respuesta clara ante una situación como esta. En 2010 nos sancionaron porque supuestamente vendíamos combustible a Irán. Era falso, pero era cuestión de soberanía. Nos impusieron sanciones severas. Cero acceso a tecnología, repuestos y financiamiento, y eso no nos afectó ni un barril porque nos preparamos para eso. Estas sanciones, que estaban avisadas, no debieron tomar por sorpresa a Maduro y Quevedo, pero me temo que es así.

—¿Por qué lo asegura?

—Ayer (martes) Quevedo tuvo una videoconferencia con los trabajadores. Yo tuve acceso y allí no hubo ni siquiera el asomo de un plan para enfrentar esta situación. Por eso me temo que a esta gente, las sanciones, los tomó por sorpresa.

—¿Cómo afecta en términos reales?

—En este momento vendemos cerca de 40% de la producción a los Estados Unidos, y como apenas se produce 1,1 millones, serían cerca de 350.000 barriles diarios. Ese volumen es poco y no debería ser un problema colocar esa producción de crudo pesado en otros mercados. Más aún, cuando desde el año 2005, con el presidente Chávez, nos propusimos la diversificación de los mercados. Es decir, no poner todos los huevos en la misma canasta. Nosotros hemos vendido 600.000 barriles a China; es decir, que Venezuela puede poner un millón de barriles en Oriente. Pero a casi 48 horas de las sanciones, no han dicho dónde colocarán esos barriles que no podremos vender a Estados Unidos.

—¿Y eso es muy complicado de hacer?

—Para hacerlo hay que realizar una serie de cosas que no estoy seguro que esta gente pueda hacer en el cortísimo plazo. Tienes que ubicar los nuevos clientes para colocar esos volúmenes sin descuento; también, asegurar el barco. Es un problema de gestión. Todo el mundo quiere petróleo. El crudo pesado tenderá a subir porque las refinerías de Estados Unidos requieren crudo mediano; es decir, mexicano o venezolano. La producción de México declinó por razones naturales, y en Venezuela por el desastre que hay en Pdvsa. Y el crudo que entra al mercado de Estados Unidos es fundamentalmente liviano, que viene de la producción de esquisto.

—¿Tendrá un impacto en el precio internacional del crudo?

No. Arabia Saudita podría suplir a su principal aliado, porque tiene una capacidad aguantada y un recorte de la OPEP. Les costará un poco a los refinadores de la costa este, pero eso es un problema de ellos. Los saudíes pueden tapar el hueco que deja Venezuela en ese mercado.

Lo más grave

Ramírez alertó que en este momento 80% de las importaciones de gasolina y nafta que hace Venezuela vienen de Estados Unidos. "Hasta este momento esta gente no ha tomado la previsión de buscar otro proveedor de gasolina y nafta", advirtió.

—¿Cuántos días de gasolina quedan?

—Nosotros tenemos desde siempre una capacidad de almacenamiento de 10 días de inventarios. Esto es con las refinerías funcionando a total capacidad. En 2012 incluso exportábamos gasolina, pero ahora la refinería de El Palito no está operativa, y la de Puerto La Cruz tampoco. El Centro Refinador Paraguaná está refinando muy poco, según la información que tengo desde dentro de la empresa. Eso se puede resolver si hay una gestión adecuada.

—¿Cómo resolvieron en momentos de la huelga en Pdvsa?

—Cuando el sabotaje petrolero nosotros metimos un barco de 500.000 barriles de petróleo en Jose. Y con eso resolvimos. ¿Esta gente estará preparada para eso? Ellos se llevaron presos a los que saben cómo manejar Jose y la industria. Hoy existe un racionamiento no declarado de gasolina y esto lo va a agravar.

—¿Cuál es el problema con la nafta?

—Al caerse la producción de occidente de 860.000 barriles, en donde yo la dejé, hasta 300.000 barriles (que estará en este momento), la mayoría de la producción local viene de la faja. Este es un crudo extrapesado, que requiere de nafta para moverlo o crudo liviano para mezclar. Ese crudo se llevaba a los mejoradores, donde se separaba la nafta del crudo y se vendía. Ahora se vende un producto que se denomina DCO, que es el crudo con la nafta, lo que debe ser más barato porque quien lo compra debe trabajarlo. No es petróleo de calidad y es 40% de nuestras exportaciones. Si no puedes resolver el tema de la nafta, en algún momento se va a represar la producción y tendrás que parar las operaciones aguas arriba, porque no tendrás como sacar ese petróleo si no tienes el proveedor de nafta resuelto, o los crudos livianos para mezcla.

—¿Quiénes serían los proveedores?

—La nafta la siguen comprando a Estados Unidos. Se puede conseguir en Nigeria o en Argelia y está barata, porque el petróleo de esquisto es liviano y hay mucho en el mercado. Si no hay un proveedor rápido de nafta puede darse un colapso en el manejo de la producción. Es decir, que las sanciones son ilegales e inaceptables y una dirección responsable las ha podido solventar, pero en este momento no ha dado las señales de ello.

—¿Cómo afecta el congelamiento de activos de Citgo?

—Yo planteé que había que venderla. Fue la última pieza de la apertura petrolera y era una forma de las transnacionales tener unos activos de Venezuela por si acaso les tomaban los suyos en la Faja. Yo logré vender algunos. Planteé venderla y recibimos ofertas hasta por 15.000 millones de dólares; la idea era negociarlas con contratos de suministros por 25 años. Maduro no quiso. Pero eso a final de cuentas no afecta al Gobierno, porque desde las primeras sanciones ya no se obtienen dividendos de Citgo. Es más una acción política. Se enrarece el ambiente petrolero porque no hay respuesta del Gobierno. Cuando el sabotaje petrolero nosotros mandamos las señales necesarias.

—Las refinerías de Lake Charles, Illinois y Texas valen mucho más de 7.000 millones de dólares. ¿Por qué hablan de un embargo por ese monto?

—Ellos ya le pusieron un precio. Yo obtuve ofertas de 15.000 millones y ahora ellos dicen que son 7.000 millones. Detrás de Trump están las transnacionales que quieren apoderarse de nuestras riquezas y activos. Lo terrible es que Maduro no podrá parar a la Exxon, que en el Esequibo va a producir 700.000 barriles en 2019. La realidad es muy triste, porque quede quien quede, sea Maduro o Guaidó, la industria estará debilitada con 2,1 millones de barriles menos en 4 años. La van a rematar. Ahora dicen que Pdvsa es una máquina de lavar dinero. Van a entregar los campos petroleros como hace Maduro y ya Bolton dice que vendrán las transnacionales a controlar la industria petrolera.

—¿Guaidó debe manejar las cuentas de Pdvsa?

—Eso es ilegal. Es una confiscación ilegal, y si lo hacen así, será una piñata. ¿A cuenta de qué? Eso es absolutamente ilegal.

—¿Es necesario abrir Pdvsa al capital internacional?

—Eso sería un desastre y el hundimiento del país. Se ha debilitado tanto a la empresa en la gestión de Maduro... Ese es su crimen.

—¿Pero cómo se levanta la industria?

—Antes estuvo peor. Cuando el sabotaje petrolero llegamos a producir solo 23.000 barriles diarios, y salimos adelante. Pdvsa tiene cómo levantarse. Todo el mundo espera que colapse y llegar a la rebatiña de Pdvsa, pero para reconstruir el país se va a requerir de todo el ingreso petrolero.

—¿Cómo se recupera?

—El petróleo está allí. Existe lo que se llama producción diferida, que implica reconectar pozos y hacer mantenimiento. Con eso recuperas en poco tiempo un millón de barriles.

—¿Cuánto se necesita?

—Han dicho 30.000 millones de dólares, pero ese ha sido nuestro presupuesto anual de inversiones. Con un flujo de caja de 10.000 millones anuales se puede recuperar la producción.

—¿Cuál es su responsabilidad en el declive de la producción y la situación de Pdvsa?

—Siendo autocrítico pienso que hemos debido ahorrar un poco más. Nosotros le entregamos 100.000 millones de dólares al Fonden. Pero ciertamente había una ley que ya no estaba en mis manos manejar. Pdvsa se echó el país encima y dimos recursos a mucha gente que no hizo el trabajo. pero a pesar de eso entregué una empresa con 282.000 millones de dólares en activos y con patrimonio de 72.000 millones de dólares. Una maraca de empresa, en perfecto venezolano. Nadie en Venezuela ni en América Latina tenía ese tamaño. Con nuestros problemas, teníamos una producción de tres millones de barriles día. En el último año le entregué 45.000 millones de dólares para resolver los problemas. Logré levantar 11.000 millones de dólares para atacar el dólar paralelo. He debido ser ministro de economía y de petróleo. No se puede sacar el manejo del petróleo de la economía nacional.

—Seguimos amarrados al petróleo.

—No hemos tenido la capacidad, como país entero, incluyendo el sector privado, de transformar la renta petrolera para crear nuevas capacidades productivas. Pudieron más la intolerancia, la guerra y el dinero fácil, así como las fortunas que se hicieron, que el propósito de tener un plan nacional.

La política

"Hay mucha gente de la derecha que hace fiesta porque se despacharon a Maduro. Pero no se puede gobernar sobre el cadáver del chavismo. Eso no es viable", sentenció el exministro. "Estamos al borde de tomar la decisión correcta, y lo correcto es abandonar la idea de aniquilar al otro".

—¿Formaría parte de un gobierno de transición?

Regresaría si hay una especie de Junta Patriótica de Gobierno. Esta debería tener claro que no se puede vulnerar la soberanía. Hay que mantener la industria petrolera, respetar la Constitución, mantener las garantías sociales -no la caja de CLAP, pero sí, las misiones-. Así yo participaría. Es más: podría aglutinar a un sector del chavismo que no está con Maduro. Una cosa es Maduro, y otra, el chavismo.

—¿Qué habló con Michelle Bachelet?

—Le presenté los casos de 87 gerentes y 100 oficiales chavistas que son presos políticos y a nadie les duelen. Ella me dijo que era la primera vez que lo escuchaba.

—¿Volvería al país para enfrentar las acusaciones que se le hacen?

—Yo regresaría si tuviese garantías, pero si se monta la extrema derecha no tendremos esas garantías. Toda mi gestión la tengo documentada. Desde que entendí quién era Maduro, lo hice. Cada decisión está en el marco de la ley. En política ya no te acusan de comunista; ahora eres narcotraficante, corrupto o acosador sexual. Es la judicialización de la política. Puedo desmontar todo lo que me endilgan; incluso lo que dijo Guevara, que terminó trabajando para Maduro. Poca gente sabe que yo acudí al TSJ, metí un escrito extenso con mis alegatos y me dieron la razón en todo: No pudieron contradecirme.

—¿En qué momento rompe con Maduro?

—Cuando vi que su plan era distinto al de Chávez y me dijo que me fuera del Gobierno cuando dio su primer discurso. No lo acepté y le dije: '¿Vas a hacer lo que dijo Capriles que haría? Vamos a una situación política complicada y no puedes cambiar de caballo en medio del río'. El hombre se echó pa' tras. Y se desataron las pasiones y los intereses de todos sobre Pdvsa. Allí supe que solo era cuestión de tiempo.

—¿Pero lo acompañó mucho tiempo más?

—Creí que valía la pena dar la lucha en lo interno. Luego, en la ONU, trabajé para que no nos agredieran y fui muy activo. Y allí uno no defiende a un gobierno; defiendes al país. Son las Grandes ligas de la Política. Y por eso aguanté.

—¿Cuándo ocurre el quiebre?

—Comencé a chocar con Maduro en 2014 cuando los sucesos en que hubo 43 muertos. Era un exceso. Es cierto que hubo violencia de la derecha, pero también del Sebin y no estuve de acuerdo. Además, yo le presenté una serie de decisiones económicas que estábamos a tiempo de tomar, pero él tenía una visión limitada del país. Vio que no le avalaría sus locuras de la economía y me sacó a la Cancillería; luego solo era un trámite. Cuando cumplí el segundo año en el Consejo de Seguridad de la ONU le dije que iba a regresar y me dijeron que no. Me dijeron que me fuera a Ginebra y dije que no. Yo no me metí en la política para eso. Todo esto también viene porque en 2017 tomó decisiones duras contra las manifestaciones, con lo cual no estuve de acuerdo.

Así dejamos la conversación con Rafael Ramírez, quien desde un lugar de Europa sigue activándose para cuestionar la gestión de Nicolás Maduro.

 



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La fuente original de este documento es:
contrapunto (http://contrapunto.com/noticia/rafael-ramirez-la-pdvsa-de-ahora-no-esta-en-capacidad-de-resolver-las-sanciones-de-eeuu-243793/)



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