Entrevista al economista para hablar de los doscientos años del nacimiento del teórico alemán

Josep Manel Busqueta: ‘Karl Marx decía que cuando entras en la fábrica, se acaba la democracia’

Josep Manel Busqueta.

Josep Manel Busqueta.

Credito: Web

Mayo 05 de 2018.- Hace exactamente doscientos años que nació Karl Marx (5 de mayo de 1818 – 14 de marzo de 1883). Para hablar de este economista, sociólogo y filósofo alemán influyente en todo el mundo entrevistamos al economista Josep Manel Busqueta. Ex-diputado de la CUP, ha estudiado y divulgado la obra de Marx desde el Seminario Taifa. Ahora tiene en la cabeza hacer una obra basada en los Grundrisse de Marx. Hijo de militante del PSUC, el primer lugar donde Busqueta sintió a hablar de Marx estuvo en casa. Y de los lugares donde menos le hablaron, la Facultad de Economía. Busqueta recibe a VilaWeb en la pastelería que regenta en Bellpuig (Urgell). Padre reciente, Busqueta no habla solamente de Marx y marxismo, sino de actualidad política, de por qué dejó la militancia de la CUP y nos explica que trabaja en un proyecto de la Generalitat de Cataluña para impulsar cooperativas en todo el país.

—Eres economista. En la carrera de economía os hablaron alguna vez de Karl Marx?
—No. En la universidad no nos hablaron de Marx como economista. Me hablaron como una rareza de la economía. La carrera de economía tiene un tronco central: la escuela neoclásica. Y todo el resto, incluido el keynesianismo, queda en el cajón de los extraños, de la anécdota. Me hablaron en historia del pensamiento económico. Pero sin profundizar. Las facultades, no lo olvidemos, son espacios de reproducción del statu quo. Son un tipo de funeral del pensamiento crítico.

—Donde leísteis a Max y ‘El capital‘, pues?
—Mis orígenes familiares tienen influencia. Mi padre era militante del PSUC y, por lo tanto, ya me hablaba de pequeño. Es una cosa que de muy pequeño ya te intriga. Qué debe de explicar este libro? Y para un cumpleaños, me lo regalaron. Después lo leí a fondo en el Seminario de Economía Crítica Taifa.

—Para un neófito, como resumiríais a Karl Marx?
—Marx fue el primero gran pensador de la totalidad del capitalismo. Y el primero gran pensador crítico con su desarrollo. Su gran aportación es demostrar que el capitalismo es un sistema injusto y humanamente indeseable. Y no por cuestiones morales ni éticas, sino por su funcionamiento lógico. El capitalismo es un sistema intrínsecamente explotador. Marx era muy crítico con los dogmas y las ideas preconcebidas.

—Hay ideólogos dogmáticos que son marxistas.
—Una cosa es Marx y otra los marxistas. Marxistas hay de muchos tipos. hubo formas de organización de las sociedades que se inspiraron en el pensamiento de Marx, más acertadamente o menos. Y en algún caso, se usa a un Marx enlatado, preconcebido, un Marx útil a la idea del poder constituido en varios países. Por ejemplo, en la Unión Soviética. La URSS fue un momento propio de la evolución del pensamiento marxista, pero no es la única, ni la verdadera, ni la mejor, ni la más acertada.

—Si la vía de la URSS no os convence, cuál os atrae?
—A mí me atrae él, Karl Marx. Es brutal ver como alguien, en las postrimerías del siglo XIX, es capaz de describir y de analizar el despliegue de la lógica del capitalismo. En los Grundrisse, por ejemplo, hay toda la parte sobre el maquinismo. Explica cómo será la sociedad de las máquinas. No he leído ningún teórico de la robotización que sea capaz de explicarme tan bien una sociedad dominada por la máquina. Marx era un privilegiado del pensamiento, un fuera de serie.

—Hace unos años, la palabra comunista tenía más mala fama que ahora. Por qué?
—Porque se acercaba a aquello que representaba la Unión Soviética. Y la Unión Soviética era el demonio. La sociedad infernal. Y ahora, en cambio, nos encontramos con que uno de los mejores jugadores de la historia del Barça firma un contrato por un equipo de un país comunista como la China. Qué cosas, eh? Nos encontramos con esta contradicción. Si el modelo comunista de la URSS era el demonio, y no seré yo quien me ponga a defender a la URSS, ahora los cracs de ESADE dicen que la limitación democrática que hay en la China tiene un efecto positivo en los procesos de crecimiento!

—Hace unos años, nos decían que la democracia no podía crecer en el comunismo, sólo en el capitalismo. Y ahora el capitalismo se va a la China.
—La relación entre democracia y sistema económico daría para mucho. Marx decía que cuando estás en la puerta de la fábrica y entras, se acaba la democracia. Dentro, manda el patrón. Tenemos muy asumido que durante la jornada de trabajo tú ya no mandas, no decides, haces lo que te mandan. En el capitalismo, todo el mundo tiene claro que puedes decidir hasta entrar en la fábrica. Ni eso, porque yo creo que no decidimos nada de nada. Tampoco fuera de la fábrica. Aquí deciden los mercados.

—El proyecto ‘Democracy at work‘ de RichadWolff propone que la democracia entre en los lugares de trabajo.
—En el año 1948, uno de los grandes debates fue entre Stalin y Tito. Por un lado, un comunismo que creía que el pueblo era el estado y, por lo tanto, que el estado organizaba a la sociedad. Un comunismo estatista de planificación central. La URSS. Y por otro, lo que en buena medida proponía Tito, un hombre que luchó en las Brigadas Internacionales en 1936 y vio el modelo cooperativista catalán y pensó que una buena manera de organizar la República Federal de Yugoslavia sería que los trabajadores fueran los propietarios de los medios de producción.

—A la catalana.
—A la catalana. No tan estatista. Durante bastantes años el modelo funcionó de manera bastante correcta. Los trabajadores eran los propietarios de los medios. Al mismo tiempo, ellos se organizaban políticamente mediante los municipios, no solamente en el lugar de trabajo. Y la comuna se federaba con otras comunas. Y tenían su parlamento. Hay mucha teoría sobre la razón por la cual no continuó el modelo yugoslavo. Por ejemplo, por qué no se redistribuyó entre federaciones. Pero el modelo yo lo encuentro sugerente.

—Os definís como comunista?
—Sí.

—Y por qué no como socialista?
—Porque entiendo que el socialismo lo interpretaríamos como una fase hacia el comunismo. Y desde mi perspectiva, el comunismo lo podemos construir desde ahora, sin ninguna fase previa.

—Qué maestros del marxismo habéis tenido?
—Los que he leído. Me atrajo mucho Manuel Sacristán, porque iba más allá del Marx economista. Lo vinculó mucho a la ecología. Y David Harvey, fundamental por mí. Algunas de sus obras son ilustradoras de cómo se puede analizar la realidad actual desde la perspectiva de Marx. Y otro: Michael A. Lebowitz, que es brutal para pensar sociedades diferentes y alternativas.

—Por qué el marxismo no se ha acabado de implementar, como sí que lo ha hecho el capitalismo?
—Se podría implementar el comunismo, no el marxismo. El marxismo es una teoría de análisis del capitalismo. Y concretamente, analiza el capital, que es la yema del huevo: las personas, para sobrevivir, tienen que vender su habilidad, su fuerza de trabajo, y esto los convierte en el elemento central en la producción de la riqueza. El resto de elementos de la sociedad se subsumen en esta lógica de la mercancía. No hay nada que no se compre o se venda. Lo describe Marx. Cómo todo esto se gesta, se genera, evoluciona y se convierte en hegemónico. De qué manera una sociedad se puede organizar de forma diferente? Esto Marx no lo expone.

—Qué críticas a Marx recomendáis?
—Me gusta bastante la de Silvia Federici. Desde el feminismo. Dice que Marx no entiende que hay una parte de la sociedad, las mujeres, que es básica para la reproducción de las fuerzas salariales del capitalismo. Y dice que en la obra de Marx no son consideradas. Según Marx, las mujeres no serían explotadas porque no entran en la relación salarial. Federici hace la crítica desde dentro y con herramientas marxistas.

—De Marx, algo que no os haya preguntado y quieres añadir?
—Me gustaría dejar claro que Marx es un pensador de la totalidad del capitalismo. No es un pensador de cómo se tiene que organizar la sociedad comunista. No entiendo el marxismo como una teoría aplicable. Marx no escribió nunca una teoría para ser aplicada. No hay una teoría de Marx en qué él pretenda que se construya una sociedad. Él ofrece un pensamiento crítico y analítico del capitalismo. Pero no es un teórico de la sociedad comunista.

—Y ahora, cambiando de tema, a Puigdemontcomo lo veis?
—Pienso que Puigdemont es el presidente que eligieron los catalanes y las catalanas. El presidente legítimo. Otra cosa es si es el presidente que yo elegiría.

—Seguís con interés el proceso político?
—No mucho. Me aburre el tacticismo. No sé hasta qué punto hay gente que ha usado el proceso como regeneración de un partido que era corrupto. Tampoco sé si otra parte de este independentismo ha sido capaz de decir ‘nosotros seremos quienes dirigiremos’. Y si hay otra parte del independentismo que no ha sido capaz de consolidar un proyecto propio y que ha acabado asumiendo un proyecto político que no es el suyo, en esta voluntad de no estirar más de la manta. Todo esto genera tacticismo. A mí me parece obvio que, si queremos construir una República de la justicia social, inclusiva, de la fraternidad, tenemos que avanzar en esta dirección. Y aquí está claro que la vía parlamentaria no es suficiente. Necesaria sí, pero no suficiente.

—Pues la vía sindical…
—Cuando hablamos del régimen del 78 no olvidamos que CCOO y UGT lo son. Son las centrales sindicales del pacto y la consolidación de lo estructura capitalista propia del estado español. De los pactos de la Moncloa a Maastricht, para entendernos. Esta es una de las cosas que Marx teoriza. Ahora Kevin Anderson ha hecho un libro interesante, ‘Marx en los márgenes’, en que analiza a Marx a partir de las relaciones de género, nacionales, étnicas y lo relaciona con los procesos de emancipación. Hay un momento en que Marx considera que lo mejor que pueden hacer los trabajadores del Reino Unido es apoyar la independencia de Irlanda. Y se lo dice: si no hacéis esto estáis haciendo el juego al imperialismo británico. En estos momentos, nosotros nos encontramos que buena parte de las clases trabajadoras españolas han crecido en un estado que no ha sabido entender ni respetar los pueblos del estado. Tenemos pocas alianzas.

—Y a la CUP como la veis?
—Yo ya no soy militante de la CUP. Me di de baja hace un tiempo. La sigo de manera muy periférica. Creo que la CUP tiene cosas positivas y cosas que no lo son tanto. A la izquierda catalana le hace falta un proyecto transformador, que sea independentista, que entienda que el derecho de autodeterminación es fundamental y que la independencia no tiene únicamente que ver con fronteras estatales, sino con la emancipación económica y social. Entiendo que hace falta un POUM. Y que tenga un proceso de construcción antagónico al que tiene la derecha y el capital.

—Y la CUP no es el POUM?
—Yo creo que no. Entiendo la lógica de las compañeras, que apostaron por eso. Pero desde mi perspectiva, esta organización no dará nunca apoyo a un presupuesto constituido desde la derecha, legitimado por la austerocracia, porque te dicen que si no lo apruebas no tendrás referéndum. Un proyecto emancipador de la izquierda independentista no tendría que asumir el chantaje.

—En Cataluña, por primera vez en cuarenta años, las izquierdas son mayoritariamente independentistas (ERC y CUP suman más que PSC y comunes). Y los independentistas son mayoritariamente de izquierdas (ERC y CUP suman más que el mundo convergente).
—Desde septiembre del 2015 hasta ahora, no hemos sido capaces de leer esto. Si hubiéramos visto que el proceso independentista sumaba por la izquierda y que había una parte, que es el independentismo de derechas, que se tenía que subordinar a una lectura de izquierdas, ahora seríamos más. Pero no hemos tenido la audacia –no sólo la CUP, sino también ERC– de entender que el proceso independentista va hacia la izquierda. Habríamos tenido que generar un liderazgo que fuera en esa dirección. Y ahora nos podemos encontrar, como seguramente pasará, que ante la imposibilidad de poder investir a Carles Puigdemont acabemos invistiendo a Elsa Artadi. Yo optaría por otro liderazgo en la construcción de la República. Con todos los respetos por ella, con quien podríamos tener un debate duro en términos económicos pero que en otras cosas nos entenderíamos.

—Por ejemplo?
—En política antirepresiva, que creo que es una lucha amplia en estos momentos.



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