Estímulo a la especulación

La especulación en Venezuela es de vieja data, el “empresario” venezolano acostumbrado a importar productos de todo tipo (de paso subsidiados por el gobierno) ya que en Venezuela nunca hubo una política seria de sustitución de importaciones, exceptuando cortos períodos de crisis. Ha hecho que los sectores primarios y secundarios de la economía prácticamente existieran para exportar materia prima y que nos las devolvieran en productos ya manufacturados, acrecentando aun más el gasto de divisas petroleras.

Existe una extensa bibliografía de estudiosos de la economía venezolana que han alertado hasta el cansancio sobre esta perversidad económica. Nadie los tomó en cuenta ni mucho antes del boom petrolero de los años setenta ni hasta la entrada al poder del presidente Chávez.

Con el proceso iniciado por la “revolución” se han observado cambios al respecto pero que no han sido del todo, en mi opinión, más que paños calientes. Evidentemente que reconstruir un país hecho trizas por la manera de actuar antes mencionada cuesta un esfuerzo gigantesco, sin embargo aun teniendo un control de cambio y un dólar fijo a 2,15 Bsf la especulación ha sido grosera. Los organismos de control no han sido ni remotamente eficientes y nuestras leyes no funcionan cuando, por supuesto, no se las aplica.

Basta salir a la calle para ver un mismo artículo con precios que si en un lado están por ejemplo en 15 Bsf en otros los encontramos en 25Bsf y más. ¿Cómo entender eso? ¿Quién aplica correctivos severos de manera de impedir esta aberración? Nadie por supuesto. El comerciante nos dice descaradamente que él los tuvo que pagar a dólares libres y punto.

He visto con agrado cómo se han instalado plantas automotrices y de celulares las cuales por supuesto nos dan el privilegio nunca antes visto de transferencia de tecnología. Hasta ahí todo bien, pero no podemos engañarnos pensando que estas plantas así como muchos otros rubros que están siendo fabricados, nos van a dar soluciones a corto plazo.

Para una muestra un botón, el famoso “Vergatario”, más nunca volvió a aparecer exceptuando algunas unidades que fueron puestas en venta.

Una revolución lleva consigo toda la carga que representa su nombre. Un cambio de rumbo concreto y sin vacilaciones. Lamentablemente nos faltó coraje y decisión. La mayoría de los comerciantes han abusado de nosotros hasta el cansancio. Y ahora con un dólar a 2,6 Bsf y otro a 4,30 Bsf no quiero imaginar la debacle especulativa y esta vez nuestros comerciantes vendrán con más argumentos que antes para reventarnos.

Termino con una frase trillada pero no se me ocurre otra: ¿Quién le pondrá el cascabel al gato de la especulación?



luisortega69@hotmail.com


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Luis Ortega


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