Linda Barinas

Barinas nos ha dado un ejemplo claro del significado de las elecciones y de la participación electoral, como elementos movilizadores de la sociedad y la política, frente al discurso entreguista e inmovilizador de la abstención. Es la participación electoral la que ha evidenciado el rechazo popular al gobierno, precisamente en el estado donde nació el líder de la autodenominada revolución bolivariana. La abstención hubiera ocultado esta realidad y Argenis Chávez hubiera sido nuevamente victorioso y dueño del estado. Pero, además de este tipo de constataciones, hay muchas más consecuencias de estos comicios, sobre todo en un país en la situación de Venezuela. Las elecciones estremecen el escenario político en múltiples formas. Lo dinamizan, pues los partidos y grupos buscan apoyos, lo cual no sólo involucra una actividad propagandística, que la hay, sino el enfrentamiento y discusión de proyectos distintos desde el punto de vista político e ideológico y de la puesta en práctica de procedimientos y tácticas diferentes.

Pero las elecciones introducen además contradicciones en los círculos del poder gubernamental, de los partidos y de la sociedad, al enfrentar las aspiraciones derivadas de las ambiciones presentes y de los distintos modos de ver las cosas. Y esta lucha se manifiesta en múltiples formas, lo que hace mover el escenario político. En el caso de marras, Superlano, para mí un candidato impresentable, obtiene el triunfo en Barinas ante otro impresentable, aunque por razones distintas, y éste desencadena rechazos viscerales del liderazgo político del gobierno, que recurre a acciones que comprometen la política gubernamental nacional de garantizar unas elecciones confiables en el país y en el extranjero. Se desatan los demonios, se judicializa la confrontación y se deja en evidencia la ausencia de división de poderes y la actitud parcializada de la Sala Electoral del TSJ, que descalifica al candidato ganador mediante una cuestionable acción de amparo, que se hace atropelladamente y sin darle el derecho a la defensa al directamente afectado.

Surgen contradicciones entre dos poderes del Estado, electoral y judicial, afectos ambos al Ejecutivo y al PSUV, pero que quizás responden a distintos grupos de la cúpula chavecista. El proceso se lleva por delante al candidato del PSUV, el sempiterno gobernador de Barinas por obra y gracia de su parentesco fraternal con Hugo Chávez. Renuncia entonces a su cargo de gobernador y a presentarse nuevamente como candidato. El proceso electoral regional, que ha debido finalizar en noviembre, se prolonga entonces hasta inicios del siguiente año y podría "contaminar" a procesos electorales ya cerrados en otras regiones del país. Y todo este pandemonio fue impulsado por un acto electoral, en el que la participación ciudadana, no la abstención invocada durante el último lustro, se manifestó aparentemente en un sentido inesperado por todos los actores del proceso.

Hasta ahora, el caso Barinas se suma a las pérdidas electorales nacionales del gobierno y su partido. Posiblemente la más seria y escandalosa, y que aún no ha llegado a su fin. Se podría enumerar los desatinos y descalabros sufridos por el sector oficial, sin que esto signifique que estoy soslayando los resultados electorales regionales favorables al gobierno en el número de gobernaciones y alcaldías conquistadas. El PSUV perdió las elecciones en Barinas, el estado natal de Hugo Chávez. Y las pierde con una oposición alejada por años de las urnas y un candidato de conducta muy cuestionable, tanto en su desempeño político de los últimos años como desde el punto de vista ético-moral. Sólo un rechazo popular gigantesco al candidato "bolivariano" y al gobierno de Nicolás Maduro pueden explicar lo sucedido. Muy pocos imaginaban que Argenis Chávez pudiera perder en Barinas.

El candidato del PSUV, además, ha renunciado a su cargo y a su postulación, motu propio u obligado por la cúpula gubernamental nacional, lo que significa la aceptación pública de una derrota política. Ha quedado nuevamente en evidencia la ausencia de autonomía de los poderes, frente a los veedores internacionales; las contradicciones del grupo gobernante son claras y se ha manchado un proceso electoral que pretendía ser muy limpio y transparente, condiciones necesarias para los apoyos financieros requeridos por el gobierno. Y todo ello porque los barinenses salieron a votar.



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Luis Fuenmayor Toro

Médico-Cirujano, Ph. D., Ex-rector y Profesor Titular de la UCV, Investigador en Neuroquímica, Neurofisiología, Educación Universitaria, Ciencia y Tecnología. Luchador político.

 lft3003@yahoo.com      @LFuenmayorToro

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