Reunión de Pedro Castillo con Maduro, ponen a sonar las alarmas en el Perú

Perú es el país que más ha mudado presidentes, desde el 2017 cuatro han pasado por la Casa de Pizarro: Kuczynski, Martín Viscaya, Manuel Merino (5 dias) y Francisco Sagasti. Pedro Castillo viene de la mano de una huelga de docentes en el 2016. En este mismo año participa en una elección presidencial. No tiene otro pedigrí político que le hubiese acompañado para alcanzar la primera magistratura; otro causal es que la oligarquía no le perdona su origen humilde y su condición de maestro de escuela. El estar vinculado a sectores radicales, sin serlo, son los que le auparon su candidatura presidencial; aunque siempre ha insistido que no es chavista, ni es comunista, la ultraderecha, no lo pierde de vista y siempre esta hurgando, buscando donde están sus debilidades; tratando por todos los medios de cercarlo Lo han obligado a desembarazarse de individualidades que lo acompañan en su gobierno de marcada tendencia izquierdista. Sus más cercanos colaboradores conspiran en sus narices, juegan a su fracaso, al parecer no se da cuenta o se hace el desentendido. La Constituyente que estaba dentro de su programa de gobierno la ha engavetado convirtiéndola en algo así como nombrar la soga en la casa del ahorcado.

Lo que derramó el vaso y terminó por golpear la luna de miel que tenía con su partido Perú Libre, fue el que se tiro al hombro su elección presidencial. Recordemos que en la reciente reunión de la CELAC que se celebrada en México, en uno de los interines, coincidieron los presidentes Pedro Castillo y Nicolás Maduro, que hablaron sobre la migración de venezolanos a ese país. Esto por supuesto ocasiono resquemores en su vicecanciller Luis Enrique Chávez, que ni corto ni perezoso dijo en relación a este encuentro que "el Perú no reconoce a ninguna autoridad legitima"Guido Bellino, un hombre de izquierda, polémico, satanizado por la ultraderecha y la gran prensa, que desde el congreso ha llevado la voz clara y combativa, ahora lo hacía como Primer Ministro, no lo pensó dos veces para salir en defensa de Pedro Castillo; diciendo que "Desmiento la afirmación del vicecanciller de no reconocer la autoridad legitima en Venezuela, no es la postura del gobierno. Nuestro presidente tuvo una reunión con el presidente Maduro para solucionar la crisis migratoria. Si al canciller o su adjunto no le gusta tienen las puertas abiertas". Otro que la chillo fue el canciller Oscar Maurtua, un curtido diplomático que ya ha ocupado esa cartera en otros gobiernos, señaló "que la reunión que sostuvo Pedro Castillo , con el ilegitimo presidente Maduro, ya tenía prevista su ausencia en la cumbre de la CELAC en Mexico, y por lo tanto no tenía previsto "reunirse con Nicolás Maduro ni figuraba en su agenda"

Ante este entramado de acontecimientos que se presentaron en el Perú hay que darle su lectura, no cabe la menor duda que el gobierno peruano o la mayoría de sus portavoces pretenden darle vida al cartel de Lima, que fueron los que salieron a reconocer a Juan Guaido como presidente "interino"; desconocen o no se han percatado que en las reuniones de dialogo que se están llevando a cabo entre la oposición y el gobierno en México uno de los puntos tratados fue el reconocimiento de Nicolás Maduro como Presidente Constitucional de Venezuela; ahora salen estos dos altos funcionarios del gobierno peruano con unas posiciones que no se convalidan con las de un país que en medio de las diferencias siempre se ha tenido relaciones. En medio de este estallido de dimes y diretes el único que salió despedido, fue Bellino, cuyo único delito fue salir en defensa de la institucionalidad y del gobierno a la cual representaba. No entendemos esa decisión. Su salida implica el abandono de gran parte de su gabinete, casi todos miembros del partido Perú Libre, que como decimos fue el artífice de la elección presidencial de Castillo. Con esta decisión inaudita alborota el avispero en el seno de quienes lo apoyaron para alcanzar la presidencia; el gobierno da un viraje de 360 grados, abriéndole las compuertas a la ultraderecha, que lo está esperando como caimán en boca de caño. No sabemos cuántas embestidas soportará, hasta que le den la estocada final, así seria el quinto presidente defenestrado desde 2017 y siquiera pregúntenselo a los diputados del congreso que no lo piensan dos veces para llevarse por delante a algún presidente. Sin el apoyo de Perú Libre, con esa razzia destinada sustituir cualquier izquierdoso dentro de su gobierno y a que no goza del agrado de la todopoderosa añeja oligarquía, no le auguramos mucho frente a la presidencia. Sin contar que detrás del telón los EEUU mueven sus titiriteros buscando el momento para dar el zarpazo final.



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Luís Roa

Licenciado en Administración de Empresas (ULA). Luchador social. Jubilado de CVG Alcasa

 Luisroa519@gmail.com

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