La sombra de un Samán (II)

Siguiendo con el tema del caso del camarada Eduardo Samán, mi afirmación de la existencia de una "cofradía interposse" será corroborada una vez que el TSJ se pronuncie en torno al recurso de amparo introducido y que para el momento de esta publicación debió haber agotado el lapso de 96 horas para tal fin. Lo cierto es, que lo lógico, ante lo absurdo de la medida de inhabilitación, es que el máximo tribunal se pronuncie, con lugar, en torno al amparo solicitado puesto que una decisión contraria involucraría a este órgano como nuevo actor sumado a la cofradía que menciono y obviamente revelaría ante los venezolanos un cuadro de indefensión ante la justicia patentizado en el aplastamiento, no solo jurídico de los derechos de Samán si no que se constituiría en una especie de advertencia para quien intente seguir el camino constitucional ante la posibilidad de ejercer el derecho de ser elegido, o lo que es peor, "el derecho a ejercer la majestad de sus derechos"

Volviendo a Cabanellas de Torres, retomo a propósito del delito político lo que se podría verse sin serlo como un hecho inusual: (…) El que tiende a quebrantar por hechos ilícitos el orden jurídico y social establecido, atentando contra la seguridad del Estado" y es cierto; estamos en estos momentos ante el quebrantamiento del orden jurídico establecido constitucionalmente del Estado de Derecho y de Justicia consagrado en la Constitución y ello se convalida cuando se atenta contra la majestad de un ciudadano intentando el ejercicio pleno de su ciudadanía. Lo grave es que este quebrantamiento es propiciado desde la majestad de los mismos órganos que lo componen, lo cual nos lleva a concluir que estamos en presencia de una especie de proceso autodestructivo

Decía en la primera parte de este trabajo que la decisión tomada por la Contraloría General de la República y reafirmada por el CNE, más allá de lo administrativo, lleva implícita una intención política, toda vez que la ciudad de Caracas acoge con beneplácito la candidatura como alcalde del municipio Libertador de Eduardo Samán; más allá de la candidatura propuesta por el partido de gobierno, y ello se ve reflejado en un conjunto de medidas enmarcadas en la oferta de gobierno del profesor Samán, sustentadas en su probada ética revolucionaria, que serían tomadas al asumir las riendas del órgano municipal; medidas que contravienen una serie de intereses asociados al manifiesto viraje hacia la derecha de un gobierno que ya no muestra pudor alguno ante el pueblo que lo señala como traidor al legado de Chávez.

Tan patético es el temor que estos oscuros personajes le tienen a la posibilidad real de ser evidenciados en su debilidad política, por la fuerza moral de Eduardo Samán que trasladan sus ataques hacia el PCV como vanguardia electoral que respalda al camarada, arremetiendo contra la figura honorable del Diputado Oscar Figuera, mediante infundadas acusaciones vociferadas en sesión ordinaria de la Asamblea Nacional, a través de la figura de un personajillo siniestro e inmoral que sin pudor le agrede ante los medios de comunicación. Previo a este ataque habían censurado su derecho de palabra, negándole la transmisión comunicacional a través de los medios televisivos. Sin duda alguna esta acción confirma ese marcado temor

En este orden de ideas, la candidatura de Eduardo Samán a la Alcaldía del municipio Libertador, en el plano político, aunada al intento gubernamental de impedirla, representa un poderoso símbolo de lucha y resistencia que es seguido atentamente por el pueblo de Caracas. Su repercusión se extiende al resto del país, sobre todo si tomamos en cuenta que el caso de Samán recoge solidariamente las luchas y padecimientos de gente del pueblo, judicializadas por causas para nada jurídicamente claras, de las cuales podemos asumir cierto nivel de responsabilidad popular, dado que se ha depositado la confianza en una caterva de individuos que más allá de honrar un compromiso moral con el legado de Chávez, se han valido de la buena fe que en vida el Comandante depositara en ellos, para desmontar el Estado Socialista de Derecho y de Justicia e instaurar uno nuevo, usando el caos como estrategia y sumiendo en crisis, instituciones, órganos, y empresas; estas últimas para luego justificar sin explicación alguna al pueblo, su entrega a los capitales privados representados por la voracidad de una Fedecámaras que había sido aplastada por Chávez y un FMI que nada tenía que buscar ya por nuestros predios.

Samán es símbolo de lucha, Figuera es un referente político de transparencia y con ellos el bastión de dignidad popular se sostiene en un momento donde estamos experimentando una crisis de liderazgos, pues aquellos que de alguna forma fueron principales figuras jóvenes de Chávez, se transfiguraron de tal manera que hoy han renunciado a sus cargos públicos; cuestionados, señalados y cubiertos de impunidad por un Estado cómplice que los protege

Como pueblo debemos asumir que nosotros somos responsables en gran medida de este viraje nefasto. Nuestro amor por Chávez nos hizo, crédulos, confiados e ingenuos y transferimos sin medir las consecuencias todo el poder hacia estos desalmados mediante el ejercicio del sufragio, sin la más mínima reserva de escepticismo revolucionario.

Quien paga la deuda de nuestros muertos, cuando el asesino, se congracia gobierno en un diálogo asqueroso que sostienen en México? Quién libera a nuestros presos políticos, de izquierda, que fueron judicializados por defender con argumentos la revolución? Quién asume la responsabilidad del salario deteriorado expresamente para complacer los intereses de capitales extranjeros? Sigo haciendo interrogantes; es necesario hacerlas: quién se responsabiliza por las consecuencias irresponsables de la administración de un bloqueo que más allá de afectarnos a todos refleja una brutal desigualdad entre quienes gobiernan y el pueblo?, por el Esequibo, por nuestro ejercicio refrendario… por la ley antibloqueo, inconsulta y antipopular?

Al pueblo hay que asumirlo con liderazgo efectivo como Chávez nos enseñó, reconducir la lucha y resistir como históricamente hemos hecho. Ellos lo saben y temen al cobijo del Samán, o a la incuestionable moral de Oscar Figuera, al referente histórico del PCV y a la memoria de nuestros guerrilleros y mártires a quienes por burla diría yo; hoy sus descendientes, representantes del más rancio neoliberalismo conmemoran con marcada hipocresía.

Decía el Che; "El presente es de lucha, el futuro nos pertenece"

 

rojasjj72@gmail.com



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